Costa Rica

Guillermo Barquero

Guillermo Barquero © Guillermo BarqueroGuillermo Barquero © Guillermo BarqueroCuando leo a Guillermo Barquero, no sé porque razón escucho de fondo la canción “I feel You”, de los Depeche Mode. Los estridentes acordes de la guitarra martillados una y otra vez, me empujan a pensar que de esa misma manera Guillermo se sienta a soltar las palabras como si una ráfaga de viento arrancasen las teclas y las acomodaran a un alfabeto que solo el escritor sabe descifrar.

Depeche Mode fue una de mis bandas inglesas favoritas porque tenían una forma muy particular de romper con el estilo convencional de hacer rock. En el vídeo “I feel you” contrataron al famoso fotógrafo Anton Corbijn, quien en este video debuta como Director. Hago esta digresión porque es importante señalar que Guillermo Barquero, costarricense, además de escritor es fotógrafo profesional. Así que leyendo a Barquero quien además tiene la presencia de un Roncanrolla, de inmediato pensé en Corbijn. Este fotógrafo se aventuró a dirigir su primer video clip de una banda de rock electrónico y obtiene el mérito que fue novedoso involucrar la técnica de los claros oscuros en un video y las escenas con fondos negros develadas por un paisaje exterior que todavía años después muchos directores de vídeos emulan.

No sé si Barquero conoce el trabajo de fotógrafo de Corbijn, podría ser, pero si debo decir que esta misma técnica de planos claros oscuros contrapuestos fue un detalle que me llamó poderosamente la atención en sus relatos Maniquíes 1-7 que están publicados en su blog Sentencias Inútiles. Guillermo nos puede meter en un cuarto oscuro de revelado fotográfico y párrafos más adelante nos deslumbra con un paisaje de Islandia donde la blancura de la nieve enceguece todo.

En este sentido su experiencia como fotógrafo profesional, también revisé su trabajo y me ha parecido etéreo y sagaz igual que su escritura, le proporciona esa agudeza de retratar los instantes, de atraparte en una escena tratando de captar cada detalle, tal como nos dice en una de sus frases: “A veces el mundo se cae a pedazos, y lo que queda en pie son cielos ennegrecidos después de una batalla de humo y saliva”.

Guillermo viene destacándose en ambas profesiones en su natal Costa Rica donde ha sido redactor, editor de diversas revistas y compilador en antologías de varios sellos editoriales. La corona de espinas, su primer libro fue publicado en el 2005 y desde esa fecha ha venido revelando su estilo que le ha proporcionado publicar los siguientes títulos: Esqueleto de Oruga 2012, Metales Pesados 2011 y El diluvio universal 2009.

Esta diversidad de profesiones y oficios está plasmada de alguna forma también en su literatura, sus viajes, su manera de torcer el lenguaje en esos momentos en los que su lente rapta esos fragmentos de vida y los vuelca en una historia.

Guillermo Barquero estudio para microbiólogo, no aseguro si ha ejercido pero si puedo decir que a través del lente de un microscopio o el lente de su cámara hace un zoom a esos pequeños y desapercibidos detalles que como un cúmulo de células dispersas pero en su conjunto son un enorme organismo vivo y nos lleva a pensar que la vida está hecha de micro historias, de flash , de capturar esos breves instantes que nos hacen unos constantes viajeros en palabras de Barquero: “He usado las mismas dos maletas para todos mis viajes, pero siempre parecen otras, siempre parecen humanos que estaban enrollados y se convirtieron en ratas y saltaron por las alcantarillas y fornicaron y tuvieron sus crías mojadas y terminaron hechos ese par de bultos arruinados y grises.

Un retrato por Madeline Mendieta.


Extractos

Guillermo Barquero: Deselección antinatural I © editorial germincl Guillermo Barquero: Deselección antinatural II © editorial germincl

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