Honduras

Mayra Oyuela

© Luis ValenciaMayra Oyuela © Fabricio Estrada Una supuesta locutora de radio está sentada sola en una cabina radiofónica con muy poca luz. Es la poeta hondureña Mayra Oyuela, quien escenificó este performance en el año de 2013. Los espectadores en el Centro Cultural de España en Tegucigalpa (CCET) contemplan a la poeta y escuchan en los altoparlantes una historia acerca de lo que pasa en la ciudad de Soledad –una alusión a Tegucigalpa– después de que fuera prohibida la radio.

Lo que fue concebido como un homenaje multimedia al poeta barroco español Luis de Góngora y su obra Soledades, escrita hace cuatrocientos años, se convierte en manos de Mayra Oyuela en un comentario sobre la situación política actual en el país: el gobierno del presidente Porfirio Lobo quiere aprobar en 2013 una nueva ley de medios. Periodistas y representantes de la sociedad civil temen que se coarte la libertad de prensa y la llaman la Ley Mordaza. ¿Pero qué pasaría si se cesara a la radio? ¿Estaríamos todos condenados a la soledad? ¿Qué es en la actualidad la soledad ¬–un concepto vinculado con la literatura latinoamericana mucho antes de Octavio Paz y Gabriel García Márquez– en la época de la radio, la televisión y las redes sociales? Con su performance Oyuela quiere salir de la torre de marfil de la literatura. “No quiero menospreciar el trabajo de otros artistas”, le explica al periódico mensual Nueva República, “pero el arte y la cultura llegan prácticamente sólo a las élites, hay pocos espacios y públicos.” Pero para ella el trabajo artístico es como el que hacen un zapatero o una costurera, que crean algo nuevo todos los días en las mismas condiciones. Tan sólo por eso se tendría que bajar a los artistas de sus pedestales, y, por el contrario, los artistas tendrían que salir de sus cómodos estudios y talleres “para comprometerse con un cambio verdadero.” Mayra Oyela, que nació en 1982 en la capital hondureña y trabaja como gestora cultural y productora radiofónica en Tegucigalpa, no les teme a las palabras claras… y esto en un país en el que en 2009 el presidente en funciones, José Manuel Zelaya, fue depuesto por un golpe de Estado. Después de eso la poeta fundó con artistas amigos los “Artistas en Resistencia”. El colectivo expresa por medio de recursos artísticos su protesta contra el golpe y la represión y las violaciones a los derechos humanos subsecuentes. Todavía hoy, cinco años después del golpe de Estado, la situación sigue siendo difícil para los autores jóvenes: “Vivo en uno de los países más brutales del mundo, con las tasas más altas de asesinatos”, dice como introducción en un escrito acerca de sí misma, “muchos me preguntan por qué me quedo aquí.” ¿Una política cultural pública? Es inexistente: hace no mucho el gobierno cerró la Secretaría de Cultura. Pero es precisamente la difícil realidad de su país, la ciudad de Tegucigalpa, las personas en la calle, los murales, las historias de la gente común, su valor y su resistencia y la propia fe inquebrantable de Mayra en un proceso de transformación, por muy lento que éste sea, lo que hace que se quede en Honduras, y lo que inspira e impulsa su escritura, o como ella misma lo formuló: “Soy disidente y sobreviviente.” Sus poemas y performances experimentan con nuevas formas de la escritura política: por ejemplo, en el poema Ballena de Sal ésta aparece muerta en la Plaza Central de Tegucigalpa, lo cual puede entenderse como una metáfora para la represión militar. Pero, más allá de los acontecimientos sociales, también sondea el aspecto político de la vida privada: las relaciones de poder en las relaciones humanas, las jerarquías y los anhelos insatisfechos, la soledad y la estupefacción. Hasta ahora Mayra Oyuela ha publicado dos volúmenes de poesía (Escribiéndole una casa al barco, 2006 y Puertos de arribo, 2009), un tercero, Homenaje al Sol, está en preparación. A pesar de su juventud ha tenido ya numerosas presentaciones internacionales: fue invitada dos veces al Festival de Poesía Internacional de Granada, Nicaragua, asistió a varios festivales de poesía en Argentina, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Bolivia, Colombia y España, además representó a Honduras en el Poetry Parnasus en Londres, en 2012, uno de los encuentros de poetas más grandes del mundo. Lo cual demuestra que, a pesar de las circunstancias adversas, es posible hacerse oír en su país y a nivel internacional.

Un retrato por Timo Berger.

Traducción: Claudia Cabrera

Extractos

Mayra Oyuela: Escribiéndole una casa al barco Mayra Oyuela: Barcos sobre el agua natal

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