Honduras

Gustavo Campos

Gustavo Campos (c) Francis Fernández Gustavo Campos (c) Francis Fernández Gustavo Campos, poeta, narrador y ensayista, nació en San Pedro Sula en 1984. Actualmente se desempeña como profesional en el campo de las letras con orientación en literatura. Ha trabajado como corrector de estilo en el Diario La Prensa (2006) y en la Dirección Regional de Cultura Noroccidental. También ha sido gestor y promotor cultural y artístico. En la actualidad dirige los blogs de difusión de las letras hondureñas "Torre trunca" (poesía) y "El arca" (narrativa).

Entre sus obras se encuentran el libro de cuentos Katastrophé (Editorial Nagg y Nell. San Pedro Sula, 2012), la novela Los inacabados (Editorial Nagg y Nell. San Pedro Sula, 2010), los libros de poesía Desde el hospicio (Editorial Nagg y Nell. San Pedro Sula, 2008) y Habitaciones sordas (Editorial Letra Negra. Guatemala, 2005).
Su obra ha sido traducida al portugés y al alemán e incluida en diversas antologías.

Gustavo fue ganador del segundo lugar en la rama de cuento de los Juegos Florales de Santa Rosa de Copán. 2015, finalista del "VI concurso de Cuentos Cortos Inéditos Rafael Heliodoro Valle, 2014", segundo lugar en el certamen nacional Premio Europeo Hibueras 2013 de Poesía, tercer lugar en la rama de Cuento de los XXVI Juegos Florales de Santa Rosa de Copán, entre otros.

Gustavo define su estilo y manera de escribir como una rrealidad y ficción imbricadas. De sus libros afirma que poseen estructuras libres, pareciendo ocultas, juego y humor libre. "Se trata de libros que juegan consigo mismos y se ríen de la misma literatura. Lo único que importa son los libros, los libros raros, aquellos que pueden volver a sorprender al lector o al escritor mismo. A veces, los libros ya ni importan. Su única realidad sería esta: ser un libro. Incluyo imágenes en ellos. Los libros funcionan de la siguiente manera, hablemos de una tercera persona, que podría ser yo, o tampoco yo, pero iría así: comenzó a sustituir imágenes por textos, por otros textos, que en conjunto eran el mismo texto pero combinados fundaban otro texto, y sustituyó un texto ya sustituido por una imagen por un texto correspondiente a otra sustitución, había algo de descortesía en ofrecer el número de página de un texto o de una imagen a otro texto que correspondía a otra página, algo parecido a ofrecer la silla de otro, lo cual desconcertaba a los propios textos ya acostumbrados a significar y ser en oposición y en relación a los demás, textos que anteceden y preceden y que preexistieron", dice.

En cuanto a su motivación para escribir, afirma que ésta normalmente es el desgano. Otras veces el ímpetu de una energía desconocida. "A veces, cuando se escribe poesía, la melancolía es la capa donde guardarme. Mi motivación para escribir es desescribirme y no aburrirme. Decía Steinberg que evitar el aburrimiento es uno de nuestros objetivos más importantes. Para mí, al menos, es todo ello, incluso más, morirme de hambre, pero no de espíritu", agrega.

"Decidí ser autor porque ya no tenía muchas opciones; se habían agotado todas y solo quedaba yo y mis libros y mis voces y mis equivocaciones, pero también mis terribles sueños y unas manos que podían golpear algo tan suave como desquitándose de esta vida", dice cuando se le pregunta respecto a su decisión de convertirse en escritor. En cuando a las cosas que lo inspiran, menciona los supermercados y tiendas de electrodomésticos. "La comida, sobre todo, la cocina, cocinar y compartir con amigos y familia. La lluvia. El sonido de la lluvia. La brisa nocturna en el mar y el sonido batiente de las palmeras. Los besos inesperados. El sentido del humor, que no sarcasmo, de las personas. Un sentido del humor ingenioso y nada nocivo. Una emoción nueva e inexplorada. Algo que te deslumbre, ya sea libro o una sonrisa o la nobleza de las personas. Un amor platónico. Mi pareja actual. Las sonrisas de mis sobrinas y sobrinos. Los hijos de mis amigos, es como verlos en versión de muñequitos, encogidos; un amigo puede ser tan feo pero su hijo se vuelve hermoso y adorable. El olor y el sabor del "caracol sombrío". El olor del cuero y de las plantillas de los zapatos nuevos o el olor a llantas. Pianos, música lounge, Pink Floyd y Luis Eduardo Aute. Un monumento histórico que no vayan a destruir para convertirlo en un restorán de comida rápida. Los únicos parques que aún existen en mi ciudad violenta. Y la nostalgia futura que mi país algún día cambiará y que en él aún hay personas buenas y honestas", afirma.

Para Gustavo, las cosas que unen a la región centroamericana somos nosotros, los hombres y mujeres y más los niños, dice. "Las búsquedas personales y la fraternidad común cuando desastres naturales nos desmoronan. Fuera de topografías y límites territoriales, las personas que viven en esas partes limítrofes comparten más con el país vecino en cultura y gastronomía y modo de vida que con los que comparten identidad nacional, que no es más que una imposición. Algunos países compartimos violencia y crimen y corrupción, con otros compartimos pobres y clase explotadora, con otros, ideales y sueños y aspiraciones, con otros admiración de querer haber nacido al lado, en el país vecino, y no aquí, en el nuestro, pero en el siglo XXI lo que más compartimos es no ser dueños de nosotros mismos, sino pertenecientes a sistemas o países poderosos que se pelean esta "pequeña américa olorosa", dice.

Entre sus influencias literarias Gustavo cita a Antonin Artaud, Samuel Beckett, Enrique Vila-Matas, D. H. Laurence, Voltaire, Roberto Bolaño, Chesterton, C. Rochefort, Yukio Mishima, Julio Cortázar, Eduardo Halfon, C. Bukowski, Emil Cioran, G. Perec, Monterroso, F. Dostoyevski, Henry Michaux, César Vallejo, Dylan Thomas, Alejandra Pizarnik, Eduard Osmont, Mark Twain, Marco Denevi, Tomasso Landolfi, Alberto Savinio, Balzac, Roberto Castillo, Leopoldo María Panero. Y entre los autores de reciente descubrimiento, menciona a Maurice Echeverría, Horacio Castellanos Moya, Ulises Juárez Polanco, Sergio Ramírez, Julian Gracq, Roberto Calasso, Dino Buzzatti, Jorge Carrión, Carlos Cortés, Javier Cercas, Elvira Navarro, Agustín Fernández Mayo, Alvaro Menen Desleal, Carlos Winter Melo, Rodrigo Rey Rosa, Vanessa Nuñez , Carmen Matute, Rafael Menjívar Ochoa.

Un retrato por Vanessa Núñez

Extracto

Gustavo Campos: Katastrophé

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