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Wingston González: Espuma sobre piedras

ESPUMAS SOBRE PIEDRAS

MITO DE OTRO MISMO

Era un niño artificial. Un
extraño niño artificial en una
especie de pradera plástica
Un niño destructor de todo lo
que tocaba, lo que le tocaba y
lo que, al final de la noche entra
a habitar su dos corazones
Ese niño era yo. Un fulano pequeño
que quería el hoy como se quiere
un puñado de diamantes
en la calavera de la abuela. O
como deseamos todos, por decir algo
llegar a fósil, al menos a gota
de ADN conservada en ámbar
en una jungla del Caribe
Ese chico soy yo. Una suerte
de paraíso maldito, edén recobrado
por una expansión que suelta las
riendas de su insignificante cólera
Preocupado por las palabras
mejor tratadas por otros, un
animal mediocre hilado a una
santidad invertida, a esta
presencia sin aura, sin arco
Qué mierda. Saber que morimos
no significa que morimos
Con los días la ceguera
me hace menos inmisericorde y
lloro por prados y nubes
El niño sospecha que un difunto
va de caminata en su pecho aún
deforme: Todo lo que está dentro
se halla más completo afuera
mucho mejor y a contraluz
Y con los días, se abalanza
sobre paz e insecticidas
y cree que el mar de Europa
es limbo helado por sus
sueños, un cerebro; que la radiación de
Júpiter es cosa de las palabras
que apenas sabe ordeñar
Ese niño seré yo. Una imagen
del Livingston del año 93:
los cartuchos se derriten con
el aliento venenoso del
cielo; las dos calles prin
cipales del pueblo tarta
mudean juntas una canción
que nadie ha querido
recordar siquiera; una casa de naipes
justo detrás de la sinagoga
se derrumba sin asombro ni
lámpara que cuide
la exactitud inofensiva
de la demolición. Sol de óxido
oxígeno en llamas, oh, dos
soles filtrados en la Historia
de la Cultura. ¿Ven? Qué
miserables lagartos
en una fuente de cemento
El río vidrioso tan cerca
de las estrellas despintadas
de un equipo de básquet
Y cree, sospecha, que con
los días que pasen podrá
sobrevivir al magnético
sonido de la gloria, la sim
pleza de la gloria, que
no sabrá apenas consiste
en lubricidades sencillas
en pájaros y alacranes
en adornos de papel deca
dentes y fiesta de cumpleaños
Llorar a secas y sin mucha
pasión las calles que alguien
borra de un mapa de escuela
Qué será del niño gótico
para el que la cultura
es una acumulación de ideas
provistas para ser borradas
por la entropía. Nada
escrito mármol, todo
a merced de una desconocida
energía que expande, que divide
las necedades de la gente
que mañana, a esta hora
habrá olvidado su propia
sangre congelada


POEMA RUMANO

escribo un poema rumano:
me he transfigurado en la ducha, contra el cuerpo
el día expande el aire, revienta la cortina

la contrapuerta americana, el ritmo

el deseo avanza sobre mi piel
cuando fuego y casa imaginaria atardecen
árbol en llamas, bosque en llamas, fiesta punk
serpiente doble para nido de amor
bailar toda la noche, bailar y bailar otra vez
subir la escalera con gente desconocida, allá
la tierra firme en un clamor de rosas
clamor de plumas
clamor de prórrogas
clamor, como bocas ajenas, amantes muertos, quién sabe

que maravillosas canciones
que maravillosas esquinas
la soledad extranjera es rendición, balbuceante
llorar sobre el karaoke las canciones
afiladas por tinta de peces violentos

arrebato del sueño
polvo
y una imagen sombría

un abismo se abre bajos los pies
este abrazo en stop motion
envuelve mi cuerpo yacente
en medio de un cementer
io de automóviles
y nada más

El poemario „Espuma sobre piedras“ fue publicado en 2014 por Catafixia Editorial, Guatemala-Ciudad.

    Sobre el autor

    Existen esos momentos en los que la magia rebasa el escenario: en el jazz, con Charly Parker o Charles Mingus y sus grandiosas interpretaciones; en el teatro, cuando los actores hacen que el público se olvide de que están viendo sólo una función. También algunos escritores logran desarrollar una similar fuerza de expresión en sus textos. Uno de ellos es Wingston González. Más...

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