El arte de la Independencia... y algunas reflexiones sobre lo heroico

Editorial

Marcos López (1958, Santa Fe, Argentina) “Santuario”, Buenos Aires, 1998 © Marcos LópezEl arte de la Independencia…

Han transcurrido 200 años desde la puesta en marcha de los procesos que culminarían en la disolución del dominio colonial europeo en varios Estados latinoamericanos. En el marco de las celebraciones del Bicentenario, también el Instituto Goethe se ha ocupado de la resonancia actual de estos acontecimientos, eligiendo para ello la vía de la reflexión y el tratamiento artísticos. El término “independencia” no debería entenderse únicamente desde un punto de vista histórico y político, sino también como logro social y cultural que ha de reinterpretarse de manera permanente. Alfons Hug, comisario de la exposición “Menos Tiempo que Lugar”, plantea si en una América neoliberal no tendrían que enterrarse de una vez por todas los ideales de Simón Bolívar, o si las perturbaciones sociales que aparecen con periodicidad no aconsejan explorar nuevos caminos.

En este proyecto expositivo, los artistas y los pensadores replantean con medios estéticos y de forma subjetiva el plan utópico de Bolívar, poniendo así de manifiesto el carácter procesual de todo movimiento de independencia. Al mismo tiempo, se cuestiona el potencial creativo del arte: ¿puede servir de indicador para otro modo de abordar el pasado y el futuro? El nuevo número de Humboldt se centra en la perspectiva estética. Artistas plásticos, fotógrafos, coreógrafos y escritores hacen un balance nostálgico, despiadado, irónico y asimismo esperanzador de los 200 años de soledad(es) de un continente sacudido por las revoluciones y víctima de dictaduras infames. Artistas y pensadores toman el pulso actual a la independencia. Cotejan la promesa con la realidad y muestran una América Latina vapuleada, maravillosa, contradictoria, pero segura de sí misma en el asincronismo de lo sincrónico.

Así, por ejemplo, Agata Madejska con sus fotografías de sugestiva exposición traza una línea temporal desde los testimonios culturales prehispánicos hasta las promesas de reedificación del Perú de nuestros días. Y también Frank Gaudlitz tiende un puente fotográfico entre la ruta del Sol incaica y la época presente, recorriendo con su cámara ese camino que ya anduvo Alexander von Humboldt, sólo unos años mayor que Bolívar. Frank Thiel saca a relucir el tema del tiempo al mostrar una pomposa puesta en escena museística que perpetúa la visión decimonónica de The Heart of the Andes de Frederic Edwin Church.

Por su parte, Fernando Gutiérrez nos hace un guiño con sus fotografías de concepción histórica, en las que pone en escena al bisnieto del legendario almirante peruano Miguel Grau. Gutiérrez se deleita burlándose del culto a la personalidad, y no es el único.

… y algunas reflexiones sobre lo heroico

En el caso de Marcos López, un ama de casa pule las figuras ya algo deslustradas de héroes y santos latinoamericanos para presentarlas con su antiguo brillo en un altar doméstico. El fotógrafo argentino lanza una mirada irónica a la banalización y ritualización de la memoria heroica de Latinoamérica. Allí están reunidos los portaestandartes de la esperanza reducidos a artículos de tienda de baratijas, desde Jesucristo hasta Superman, y naturalmente las “Tres Potencias”: la “reina” María Lionza, figura central del sincretismo religioso afro-indígena-cristiano venezolano; el Negro Felipe, y el Gran Cacique Guaicaipuro, quien ya en tiempos de la conquista se opuso férreamente a los españoles.

Ana Teresa Torres ve la adicción a los héroes que ha detectado en la mentalidad venezolana como una suerte de contrapartida por las grandes pérdidas sufridas durante las guerras de liberación. El país tuvo que sacrificar a gran parte de su población, sus recursos y sus elites: para algo tuvo que valer la pena.

Mientras que la mirada crítica de artistas y pensadores consigue que los monumentos heroicos se vengan abajo, la filósofa Susan Neiman aboga por una vivificación de los modelos (heroicos). En Alemania, Norbert Bolz observa un proceso de sentido contrario, una especie de afecto antiheroico: el mundo moderno, burgués y democrático no se conforma con desmontar lo heroico, sino que pretende desenmascararlo, destruirlo, ridiculizarlo.

Con todo, aquí y allá se entrevé una nostalgia por los valores de referencia positivos, ya sean del presente o del pasado. ¿Necesitamos nuevos héroes? ¡Usted decide!
Ulrike Prinz y Isabel Rith-Magni

Traducción del alemán: Virtudes Mayayo
Copyright: Goethe-Institut e. V., Humboldt Redaktion
Septiembre 2010

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