Tendencias

El Jazz en Chile

Eli Yamin © Melissa Morano Büchner

La historia del jazz en Chile es más que una cronología. Constituye un proceso estético y espiritual que va desde la imitación de un modelo de jazz hegemónico importado, hasta la incorporación e integración de unos patrones de lenguaje que posibilitarían, a través de aquello, decir lo propio. El tránsito de lo heterónomo e imitativo hacia la autonomía respecto de la matriz norteamericana articularía un proceso de madurez identitaria, la búsqueda del rostro propio, proposición de Álvaro Menanteau que revisaremos aquí.

Jazz Melódico (1920-1940)

Milton Russell © Melissa Morano BüchnerEl jazz fue, en el principio, baile y música popular inserta en el consumo cosmopolita que- de cuerdo a Juan Pablo González- caracteriza el desarrollo musical popular en Chile. Desde el baile se dan las primeras apropiaciones y adaptaciones (el fox-incaico, el fox-chileno). Si bien ya en 1918 el pianista Armando Carrera interpretaba el shimmy y foxtrot en Valparaíso, se ha considerado 1924 como el primer hito para una cronología del jazz en Chile pues, de acuerdo a lo investigado por el musicólogo Álvaro Menanteau, ese año Pablo Garrido se presenta en la Confitería Colón de Valparaíso con la Royal Orchestra, la primera orquesta de que se tenga memoria en tocar “jazz melódico”, que se interpreta junto al vals, el tango o la tonada o el bolero. Se trata de una etapa romántica y de salón donde se produce el contacto con la matriz norteamericana que proyecta la imagen de un jazz popular, bailable, sin improvisación y masivo. Garrido además desarrolló una vasta tarea como difusor del jazz -500 conferencias y dos mil artículos de prensa- traduciendo al castellano la obra de Hughes Parnassié “Le Hot Jazz”. No obstante, el primer artículo sobre jazz registrado en Chile fue obra de una mujer: Filomena Salas González, quien escribió en 1927 en la revista Masyas una traducción y adaptación del texto en francés “Le Jazz”, escrito por el musicólogo belga Arthur Hoerée, publicado en Europa ese mismo año. Orquestas de jazz melódico con músicos profesionales hubo muchas: la de Lorenzo Da Costa, Rafael Hermosilla, Bernardo Lacasia, Buddy Day e Isidro Benítez. También hubo visitas europeas como la del clarinetista inglés Harry Roy y su orquesta en 1938.

Hot Jazz y Swing (1940-1960)

Rob Strart © Melissa Morano BüchnerParalelamente a estas orquestas una élite de profesionales liberales (arquitectos, abogados, médicos, etc.) y de jóvenes aficionados descubre el valor de la improvisación. Este será el rasgo que define el Hot Jazz frente al pasado “jazz melódico”. El llamado “verdadero o auténtico jazz” será visto como una música pura o de arte, expresión del individualismo expresado en el solo de trompeta o saxo, desligada de toda connotación comercial. Luis “Huaso” Aránguiz será en equivalente criollo de Louis Armstrong no sólo por su destreza instrumental sino por su tipo de vida (su apodo se debe a una prostituta que regía un Burdel donde Aránguiz vivió gran parte de su infancia). El jazz melódico dejará de ser popular (aunque la sonoridad del jazz manouche, gitano, mediante el jazz que ahora llamamos huachaca hará popular el Hot jazz francés de Django Reinhardt). En 1941, René Eyheralde (clarinete) y Lucho Córdova (batería) crean, junto a otros dos músicos, el grupo The Chicagoans y en 1943 fundan el Club de Jazz de Santiago. Al año siguiente nace el Club de Jazz de Concepción y en 1954 el Club de Jazz de Valparaíso y Viña del Mar, ciudades que, tras la llegada en 1948 de los pianistas inmigrantes José Hosiasson (polaco) y Giovanni Cultrera (italiano), alentarán el swing, etiqueta que mantendrá el jazz asociado al baile. El inicio de este protagonismo del swing coincide con la visita a Chile del tenorista Bud Freeman, figura mundial del swing, en cuyo quinteto se incluye a Giovanni Cultrera y que actuara durante dos meses en el Hotel Carrera (hoy Ministerio de Relaciones Exteriores junto a la Moneda). Otro de los exponentes de esta modalidad hot es la Retaguardia Jazz Band (fundada en 1958 por el arquitecto y tubista Domingo Santa Cruz Morla). En 1957 la visita de Louis Armstrong a Chile pone broche de oro a este período. El mismo año, José Hosiasson junto a otros difusores del jazz forman, al alero del Instituto Chileno norteamericano, el Comité de Jazz (con Lucho Córdova, Luis Artigas y Paco Deza). Posteriormente, bajo el mismo patrocinio surge la Sociedad Chilena de Jazz, que edita discos LP y la revista Jazz Tempo. En este contexto de swing, además, se destacan bajo el formato de lady crooner – una categoría originalmente masculina (de ahí el especificativo “lady”) - las voces de Malú Gatica y Carmen Barros.

Jazz Moderno (1960-1970)

El recambio de este jazz tradicional vino de la mano de los llamados músicos “modernos”, influidos por el surgimiento del Bebop norteamericano (y del Cool jazz y el Hard Bop, después). Se trataba un jazz más refinado al cual los tradicionales consideraban afectado o amanerado, versus el descalificativo de “cavernícola” que los modernos dieron a los tradicionales. La figura principal fue aquí el pianista Omar Nahuel, quien con su mujer, María Luisa González, “Pelusa”, forman un Club alternativo al Club de Jazz Santiago como lugar de reunión permanente de la avanzada artística en la capital. Tras la prematura muerte de Nahuel en 1969, a consecuencia de un accidente automovilístico, su esposa mantuvo en Agustinas 540 el Nahuel Jazz Club, convertido además en galería de arte. La primera grabación en vivo de un concierto de jazz (1962), y luego sus producciones: Nahuel Jazz Quartet (1963) y Villavicencio 361 (1965), ambos discos LP del sello Ortiz, son el legado de este elegante y exquisito pianista rancagüino que junto con su partida a los 33 años se convirtió en un mito local. Es importante señalar que los periodos señalados precedentemente constituyen capas acumulativas que se van sumando a un circuito que crece en variedad y madurez. Es así como en 1968 encontramos a la cantante Inés Délano, hoy maestra de canto, formando parte de Santiago Stompers (agrupación fundada en 1965) haciendo giras por el país bajo la modalidad “tradicional” del jazz, que hoy continúan grupos como Seis a la Dixie o Santiago Hot Club. Y ante la elitización y envejecimiento del jazz vino la reacción de Village Trío, agrupación que en 1965, busca acercar el jazz a la gente, grabando un homónimo disco para el sello Orpal. Integraban el trío (Roberto Lecaros, piano; Mario Lecaros, contrabajo; y Sergio Meli, batería) y junto a ellos, la cantante Rita Góngora y el saxofonista Sandro Salvati. Rita junto a la vocalista Luz Eliana, eran las voces ligadas al jazz en ese periodo. Eliana grabó en 1967 para el sello Arena El Show de Luz Eliana donde interpreta junto a la Orquesta de Carlos González el tema Mack the Knife.

Jazz Eléctrico (1970-1990)

Christian Galvez © Melissa Morano BüchnerBajo la influencia de Miles Davis y su giro hacia lo eléctrico, el bajista peruano Enrique Luna, funda en Chile el grupo Fusión en 1972. En este jazz se fusiona lo eléctrico con elementos folklóricos. Siguen la misma línea los siguientes grupos: Aquila y el Sexteto Hindemith 76 del vibrafonista Guillermo Riffo, Cometa del baterista Pedro Greene, Quilín del guitarrista Alejandro Escobar, Kameréctrica del violinista Roberto Lecaros, AlSur del guitarrista Edgardo Riquelme, y La Marraqueta, entre otros. JAZZ EXPERIMENTAL (1968-1970) y luego (1999 en adelante). La búsqueda del jazz más allá de lo convencional lleva a dos pianistas, Manuel Villarroel y Matías Pizarro, a indagar en el Free Jazz. El primero parte a Paris y el segundo a Boston a estudiar música de avanzada. Con la Dictadura militar (1973-1989) y estos músicos fuera del país, la escena experimental deberá esperar hasta la llegada del pianista inglés Martin Joseph desde Bolivia para retomar el rumbo a partir del año 1999. Entonces la escena experimental se ramifica: el guitarrista Ramiro Molina (al mando de dos ensambles de vanguardia: Fedón y Turangalila); el saxofonista Edén Carrasco (en proyectos como Payaya, Akinetón Retard y LaKut); el baterista Andy Baeza y el contrabajista Daniel Navarrete, bajo el influjo de Joseph, por un lado, y los hermanos Diego Manuschevich (saxofón) y Hugo Manuschevich (batería), bajo el influjo de la escuela de Chicago de los años 60, formarán el colectivo Núcleo de Resistencia Estética, presentándose en la escena underground santiaguina.

Jazz Contemporáneo (1986-2011)

Cristian Cuturrofo © Melissa Morano BüchnerEn 1986, Patricio Ramírez (saxo alto) y Carlos Vera (vibráfono) fundan Nexus, una agrupación que asume el jazz contemporáneo con un sonido acústico y preeminencia de los metales (saxo y trompeta) por sobre las cuerdas eléctricas. Nexus será la escuela de los pianistas Carlos Silva, Carmen Paz Kuki González; los guitarristas Pedro Rodríguez y Sebastián Duplaquet, y los bateristas Moncho Pérez, Andy Baeza y Felipe Candia.

En otro frente se destacan el guitarrista Ángel Parra, el trompetista Cristián Cuturrufo y el baterista Pancho Molina, quienes a partir de 1989, con la apertura de los medios de comunicación, irán adquiriendo un rol protagónico en el circuito. Por esos mismos días, la cantante Rossana Saavedra comenzará a ser parte habitual de las jams en el Club de Jazz de Santiago.

Tras el montaje de La Negra Ester en 1988, resurge el jazz huachaca de Roberto Parra que hiciera adaptando el jazz gitano francés de Django Reinhardt en los años treinta. Actualmente existe una escena bastante rica de jazz manouche con los hermanos Cristóbal y Tatán Gómez y Bangar Manouche (Miguel Jiménez Lepe y Marcelo Salinas en guitarras y Nelson Vera en contrabajo).

Al comenzar los '90, actuando en los estudios de radio Clásica y en el Club de jazz emerge la extraordinaria cantante y compositora Claudia Acuña, la voz chilena de jazz de mayor impacto internacional. Ella es parte de los jazzistas chilenos residentes fuera del país: como la cantante Natalia Bernal, los saxofonistas Melissa Aldana y Raúl Gutiérrez o los bateristas Gabriel Puente y Moncho Pérez. El jazz de Chile no se hace sólo en nuestro territorio (el origen se ha desmontado de una localización) y parafraseando a Juan Pablo González podemos decir que el jazz chileno lo es no sólo por su origen, sino por el uso, valoración y resignificación que nosotros hacemos de él.

A once años de un nuevo siglo, la escena de jazz en Chile se consolida con los talentos de grandes Voces: Karen Rodenas, Nicole Bunout, Paz Court, Camila Meza, Natacha Montory, etc. Saxofonistas: Agustín Moya, Claudio Rubio, Cristián Gallardo, Andrés Pérez, Melissa Aldana, Franz Mesko, etc. Talentosos contrabajistas: Roberto Carlos Lecaros, Rodrigo Galarce, Daniel Navarrete. Bateristas: Félix Lecaros, Carlos Cortés, Daniel Rodriguez, Julio Denis, Nicolás Ríos, etc. Pianistas: Lautaro Quevedo, Américo Olivarí, Rodolfo Chodil, etc. Guitarristas: Nicolás Vera, Raimundo Santander, Cristóbal Gómez, Sebastián Duplaquet, Esteban Sumar, Roberto Dañobeitía; Trompetistas: Sebastián Jordán, Sebastián Carrasco, etc.

Miguel Vera Cifras
es Licenciado en Literatura Hispánica en la Universidad de Chile. Ejerce el periodismo en torno al jazz desde hace 12 años en radio Universidad de Chile y su programa holojazz. Ha dirigido el 1er Diplomado de Jazz en la Universidad Miguel de Cervantes y publicado junto a Berenice Corti (UBA) la ponencia: La cordillera transparente, circuitos de jazz en Argentina y Chile, presentado en la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina.

Copyright: Goethe Institut Chile
Julio 2011

    EUNIC

    Institutos nacionales de cultura de la Unión Europea.

    Jazz from Germany

    Artists and stages, labels and festivals, universities and competitions – background information and current trends

    Jazz Podcasts

    Aquí puede escuchar una selección de conciertos de Jazz.
    ...touring with Goethe...