Federico Irazábal "Impactó en mi formación como persona"

Dramaturgias cruzadas
Foto: Goethe-Institut

Cuando pienso en el Goethe-Institut Buenos Aires lo hago con el mismo orgullo que siento cuando pienso en la Universidad de Buenos Aires en mi formación. Si la universidad colaboró desde lo estrictamente académico, en mi cultura bibliográfica y teórica, el Goethe-Institut lo hizo impactando directamente en mi formación como persona. Y fue, precisamente, a partir de un cruce de ambas instituciones. Daba una conferencia en un congreso teatral organizado por la UBA en 2004 y participó como oyente Gabriela Massuh, a quien conocí ese día. Veinticuatro horas después recibía una llamada suya para hacerme la invitación que cambió radicalmente mi percepción sobre el teatro: viajar a Berlín, por dos meses, a estudiar alemán y ver teatro. Ese enero y febrero de 2005 me permitieron interactuar con un idioma ajeno al mío y ver sesenta obras de teatro tanto en salas oficiales como independientes de Berlín. Nunca nada volvió a ser lo mismo. A partir de entonces mi mirada sobre la política y las artes, y sobre el teatro en sí, se vio envuelta por esa teatralidad que tanto impacto ha tenido en nuestro sistema teatral porteño.

El Goethe-Institut a través de la persona de Massuh primero y luego de su director Hartmut Becher no fue para mí simplemente un instituto cultural extranjero del que recibir invitaciones a eventos de tanto en tanto. Fue un centro de formación y transformación de la propia perspectiva al ser un facilitador de la tensión y del contraste. No hay mejor forma de verse a uno mismo que a través de la mirada del otro. El Goethe-Institut fue en mi vida y en mi profesión ese otro que me permitió crecer hasta el preciso punto en el que hoy me encuentro. Mi gratitud en tal sentido será de por vida. Felicidades querido Instituto, y deseo que ahora y en el futuro puedan seguir colaborando en cambiar las vidas de aquellos que estén interesados en hacerlo, porque no creo que haya objetivo más noble que el de colaborar con el enriquecimiento de la visión del mundo, tanto del propio como del ajeno.