Book Apps Lectura interactiva en tabletas

La lectura en el iPad fascina a muchos niños
La lectura en el iPad fascina a muchos niños | Foto (detalle): © Daktylos Media

Absortos seguimos las negras cadenas de signos, sentimos el papel de las hojas de un libro y las oímos crujir: así ha sido y sigue siendo la lectura desde que existen los libros impresos. ¿Qué pasará ahora?

Hubo muchas reacciones de sobresalto cuando en 2010 apareció Alicia for the iPad, una de las primeras book apps para terminales móviles. No obstante, con la adaptación para app del clásico infantil de Lewis Carroll, Atomic Antelope logró un gran éxito: agitando, pulsando y borrando, la app de  John Tenniel anima las conocidas ilustraciones. Chris Stevens, el jefe de esta joven editorial británica, simplemente descalificó a sus críticos acusándolos de ser anticuados: afirmó que en la industria librera clásica nadie entendía que hacía mucho tiempo ya que se había iniciado una nueva era, cuyas insospechadas posibilidades técnicas debían ser aprovechadas, no condenadas; y que un niño que quizá nunca tomaría un libro en las manos, posiblemente acabaría por descubrir su gusto por la literatura sólo gracias al formato mediático de una app.

Seductores ladrones de tiempo

A más tardar desde que salió al mercado el primer iPad quedó claro que la nueva concepción del libro por medio de las tecnologías digitales va mucho más allá del e-book. A diferencia del e-book, que es un archivo en formato para libros electrónicos, cuya lectura –por lo menos hasta ahora– sigue dependiendo de un aparato lector, una book app está programada para un sistema operativo específico. A través de las app stores se les puede descargar en aparatos móviles con el sistema respectivo. En la actualidad, en los hogares alemanes existen diez veces más tabletas que e-readers, y cada vez se lee más en computadoras móviles. Hoy los niños crecen con estos aparatos de manera natural. Al ser fáciles de usar y por su alto valor de entretenimiento resultan seductores ladrones de tiempo, y no está tan errado considerarlos como una amenaza para la lectura de libros. Sin embargo, al mismo tiempo ofrecen grandes oportunidades para transmitir contenidos de manera cómoda, atractiva y juguetona, por ejemplo, en forma de book apps. En las grandes tiendas en línea muchas apps contienen la palabra “libro” o “book” en su designación. Pero el concepto “book app” no es inequívoco. Si se define al “libro” como un formato mediático en el que la narración de la historia constituye el núcleo y ésta es transmitida por medio de un diseño profesional estético, entonces sólo quedarán pocas aplicaciones en la categoría “libros” en las app stores. Muchas de las ofertas no resultan ser más que juegos. A esto se añade que el diseño gráfico con frecuencia está muy por debajo del nivel de los libros impresos. A cambio, tales aplicaciones casi siempre se pueden descargar de manera gratuita. A diferencia de las buenas book apps, que ostentan un esmerado diseño. Los productos que merecen este nombre ofrecen un diseño ambicioso, y una historia cuya experiencia es ampliada en varias dimensiones: por medio de la interacción física así como por features como voice-over, efectos de sonido, música, ilustraciones animadas y juegos. En el equipo trabajan programadores, autores, redactores, traductores e ilustradores junto con compositores, músicos, locutores, diseñadores gráficos, diseñadores de sonido, diseñadores de interfaz de usuario y de experiencia de usuario, también con diseñadores de juegos y programadores.
 
Un vistazo a la book app Alice for the iPad

Altos costos, alto riesgo

El proceso de trabajo en una book app no termina ni siquiera después de su publicación. En una estrecha colaboración con los clientes se mejora la app, incluso se le enriquece con nuevos features. Los proyectos de book apps traspasan los límites del clásico trabajo editorial. Son complicados y costosos. Por eso casi nunca son editoriales clásicas sino empresas de las ramas de la comunicación y el entretenimiento las que se ocupan de su producción; éstas se encargan de su realización y disponen de un alto presupuesto para mercadotecnia. El riesgo de que tras la publicación de la book app no se recuperen los costos de producción –que, por lo general, están en el rango de las cinco cifras– es alto.

Trabajo pionero en las book apps en Alemania

En Alemania la Editorial Oetinger se cuenta entre las pocas que se han atrevido a desarrollar sus propias book apps. Con el formato de Tigerbooks, Oetinger desarrolló un formato de app con el que puede convertir sus títulos más exitosos, como Regenbogenfisch (El pez arcoíris) o Der kleine Eisbär (El pequeño oso polar) en libros vivenciales interactivos. Éstos pueden descargarse y ser leídos a través de la app Tigerbooks-Buchladen (Librería Tigerbooks), especialmente desarrollada con ese fin. Con el lanzamiento del TigerCreate-Software la Editorial Oetinger, en colaboración con Tigerbooks Media GmbH, encontró en 2014 una solución con la cual resulta posible exportar book apps para todos los sistemas operativos móviles relevantes.

Una book app es, para la rama editorial clásica, una forma relativamente nueva de ver un producto, misma que hay que sondear y probar. Para que un libro se sostenga también como app para leer y experimentar historias se requiere de conceptos creativos y originales. Y es de suponerse que, para los lectores, las book apps no sustituirán los libros clásicos, sino que más bien los complementarán. La demanda por un contenido de alta calidad como lo son las book apps seguramente también seguirá aumentando.