Cuestionando la norma Bajo fuego: el concepto de paisaje

“Shark Island and its Hinterland” (La Isla del Tiburón y su hinterland), !Nami#Nus/Lüderitz 2012
“Shark Island and its Hinterland” (La Isla del Tiburón y su hinterland), !Nami#Nus/Lüderitz 2012 | Foto: Nicola Brandt

La relación recíproca entre paisaje e identidad demanda una reconsideración crítica del género tradicional del paisaje en el arte y la fotografía. La artista namibia Nicola Brandt exige un concepto del paisaje más comprensivo.

En su libro Landscapes Between Then and Now (Paisajes entre ayer y hoy) la artista y académica Nicola Brandt examina el trabajo interdisciplinario cada vez más contundente y multifacético de las y los fotógrafos y artistas durante la transición del apartheid al post-apartheid y el presente. Para ello, arroja luz sobre temas ya establecidos y temas nuevos relacionados con los paisajes posteriores al apartheid, con historias encarnadas, la (no) pertenencia), la espiritualidad y la memorialización. Brandt muestra cómo el paisaje y la identidad se condicionan mutuamente y retrata este proceso frente al telón de fondo del legado de la agresiva política de separación de razas del régimen del apartheid, que sigue pesando sobre el país. Como hilo conductor del libro, Brandt recurre a la obra del conocido fotógrafo sudafricano Santu Mofokeng y su observación crítica del concepto del paisaje.

Paisaje e identidad

Con motivo de las Conversaciones sobre museos 2019 en Windhoek, Brandt presentó aspectos de una aproximación crítica al género del paisaje en el arte y la fotografía. Como expuso el fotógrafo sudafricano Santu Mokofeng, el paisaje y el Yo están indisolublemente ligados. “El paisaje no es una geografía, ciertamente no lo es en el sentido romántico. Está influido por tus opiniones, por el lugar en el que vives, por el lugar en el que mueres. Ése es tu paisaje.” Para Mokofeng, el paisaje se ve, se experimenta y se encarna. Se puede decir que ninguna obra creada por artista alguno puede reproducir de manera adecuada el profundo sentimiento de encarnar un lugar del que habla Mokofeng. En vista del agudo problema de la devolución de tierras, la descripción de Mokofeng ha cobrado mayor relevancia. Si bien la interpretación histórica “occidental” de “tierra” o de “paisaje” prácticamente no tiene relevancia para las demandas de tierra, sí despierta una asociación dificultosa y desagradable.
 
El académico Renzo Baas describe la mentalidad de muchas representaciones antiguas del paisaje de la siguiente manera: “La creación del paisaje ‘no habitado’ con la retórica y la racionalidad de la terra nullius [tierra de nadie] está penetrada por el pensamiento blanco, y no reconoce las demandas existentes por esos lugares supuestamente ‘deshabitados’. El colonizador –al apoderarse de la tierra de manera artística– puede entonces apropiarse del paisaje discursivo y empezar a infiltrarlo con ideales importados de la madre patria. […] La colonia se convierte en un lugar en el que se produce conocimiento sobre el ‘otro’, al mismo tiempo que se difunde el conocimiento sobre el Yo.”
 
  • „An Inventory of Remnants“ (“Un inventario de los restos”), Dias Point 2013. El puente de madera, fotografiado en 2013, lleva de una réplica de la Cruz de Dias –que entre tanto ha sido arrastrada por el mar– hacia la punta de una roca que mira por encima del mar hacia la costa. El descubridor portugués Bartolomeu Dias llegó en 1487 a Angra Pequena, actualmente !Nami#Nus/Lüderitz, en Namibia. Hallazgos arqueológicos muestran que los joisán ya conocían el área mucho tiempo antes de la llegada de los primeros europeos a la costa namibia. Los prisioneros herero y nama fueron detenidos en las inmediaciones de Shark Island durante la guerra namibio-alemana y durante el genocidio entre 1904 y 1908. Foto: Nicola Brandt
    „An Inventory of Remnants“ (“Un inventario de los restos”), Dias Point 2013. El puente de madera, fotografiado en 2013, lleva de una réplica de la Cruz de Dias –que entre tanto ha sido arrastrada por el mar– hacia la punta de una roca que mira por encima del mar hacia la costa. El descubridor portugués Bartolomeu Dias llegó en 1487 a Angra Pequena, actualmente !Nami#Nus/Lüderitz, en Namibia. Hallazgos arqueológicos muestran que los joisán ya conocían el área mucho tiempo antes de la llegada de los primeros europeos a la costa namibia. Los prisioneros herero y nama fueron detenidos en las inmediaciones de Shark Island durante la guerra namibio-alemana y durante el genocidio entre 1904 y 1908.
  • “Chief More’s Funeral” (“El funeral de Chief More”), GaMogopa, tomada de ‘The Bloemhof Portfolio’, 1989. • Foto: Santu Mofokeng© Santu Mofokeng Foundation. Foto cortesía de Lunetta Bartz, MAKER, Johannesburgo
    “Chief More’s Funeral” (“El funeral de Chief More”), GaMogopa, tomada de ‘The Bloemhof Portfolio’, 1989.
  • „Next to the Graves“ (“Junto a las tumbas”): una residencia privada en Riverside Road, Swakopmund, construida directamente junto a tumbas anónimas de prisioneros de guerra herero y nama, muertos durante la guerra namibio-alemana y durante el genocidio (1904 y 1908). Foto: Nicola Brandt
    „Next to the Graves“ (“Junto a las tumbas”): una residencia privada en Riverside Road, Swakopmund, construida directamente junto a tumbas anónimas de prisioneros de guerra herero y nama, muertos durante la guerra namibio-alemana y durante el genocidio (1904 y 1908).
  • Funcionarios coloniales alemanes con miembros de su familia, en Togo. Foto: Alexander von Hirschfeld © MARKK, cortesía del Museum am Rothenbaum, Culturas y Artes del Mundo (MARKK)
    Funcionarios coloniales alemanes con miembros de su familia, en Togo.
  • “Progress” (“Progreso”), salinas, Walvis Bay 2011 Foto: Nicola Brandt
    “Progress” (“Progreso”), salinas, Walvis Bay 2011
  • Mujeres herero construyen el ferrocarril haciendo trabajos forzados durante la guerra namibio-alemana, de 1904 a 1908. • Foto: Alexander von Hirschfeld © MARKK, cortesía del Museum am Rothenbaum, Culturas y Artes del Mundo (MARKK)
    Mujeres herero construyen el ferrocarril haciendo trabajos forzados durante la guerra namibio-alemana, de 1904 a 1908.
  • “The Earth Inside” (“El interior de la tierra”), !Nami#Nus/Lüderitz 2013, tríptico: las pequeñas lomas marcan tumbas de prisioneros de guerra a la afueras de !Nami#Nus / Lüderitz. Los prisioneros nama y herero que murieron en Shark Island o de agotamiento durante la construcción del ferrocarril fueron enterrados aquí. Las tumbas se hallan directamente junto a los rieles recién construidos y junto al camino de terracería. Siguen siendo anónimas y no están marcadas. Foto: Nicola Brandt
    “The Earth Inside” (“El interior de la tierra”), !Nami#Nus/Lüderitz 2013, tríptico: las pequeñas lomas marcan tumbas de prisioneros de guerra a la afueras de !Nami#Nus / Lüderitz. Los prisioneros nama y herero que murieron en Shark Island o de agotamiento durante la construcción del ferrocarril fueron enterrados aquí. Las tumbas se hallan directamente junto a los rieles recién construidos y junto al camino de terracería. Siguen siendo anónimas y no están marcadas.
  • “End of the Line” (“El fin de la línea”), Campo de concentración de Auschwitz, 1997 • Foto: Santu Mofokeng © Santu Mofokeng Foundation. Cortesía de Lunetta Bartz, MAKER, Johannesburgo
    “End of the Line” (“El fin de la línea”), Campo de concentración de Auschwitz, 1997
  • “Possession” (“Posesión”), Uakondjisa Kakuekuee Mbari, Desierto de Namib, 2013 Foto: Nicola Brandt
    “Possession” (“Posesión”), Uakondjisa Kakuekuee Mbari, Desierto de Namib, 2013
  • Funcionarios coloniales en Togo Foto: Alexander von Hirschfeld © MARKK, cortesía del Museum am Rothenbaum, Culturas y Artes del Mundo (MARKK)
    Funcionarios coloniales en Togo
  • Ciudad de Lüderitz, en Namibia, antes África Sudeste Alemana, fundada en 1883 en la Bahía de Lüderitz en el Atlántico Sur, llamada así en honor del comerciante de Bremen Adolf Lüderitz. Su fundación se consignó en los anales de la historia como el “engaño de las millas”. Foto (detalle): Mörchel-Hartmann © picture alliance/akg-images
    Ciudad de Lüderitz, en Namibia, antes África Sudeste Alemana, fundada en 1883 en la Bahía de Lüderitz en el Atlántico Sur, llamada así en honor del comerciante de Bremen Adolf Lüderitz. Su fundación se consignó en los anales de la historia como el “engaño de las millas”.

La impronta y el sistema de valores del dominio colonial siguen siendo claramente reconocibles en estructuras como la arquitectura, los monumentos, las exposiciones y los artefactos en los museos, en los nombres de calles y en las cercas que delimitan enormes superficies de tierras de labranza usadas por empresas y por particulares. En lugares como Swakopmund o Lüderitz, en el distrito electoral de ǃNamiǂNûs, la tierra y las tumbas anónimas siguen siendo mudos testigos del legado colonial.

Más allá de los archivos coloniales

En los archivos de la era colonial se encuentran documentaciones de ciudades, asentamientos e infraestructuras; junto a retratos, hay fotografías etnográficas e instantáneas de agentes coloniales blancos durante su tiempo libre y durante la ejecución de sus proyectos. Junto a la reproducción de actividades aparentemente “inofensivas” y de paisajes, el archivo presenta drásticos contrastes, pues contiene también imágenes de trabajos forzados, de brutalidad y del genocidio durante la guerra namibio-alemana de 1904 a 1908 (véase: Johanna Wild, Ovizire Somgu: Von woher sprechen wir? [Ovizire Somgu: ¿desde dónde hablamos?], catálogo de la exposición del Museo MARKK en Hamburgo, 2018, páginas 8 y 9). Pero haciendo abstracción de la representación deshumanizadora, estas imágenes también confieren una soberanía visual y demuestran la presencia constante de quienes vivían en el país antes de la llegada de los colonizadores. No obstante, los archivos fotográficos de la era colonial revelan, sobre todo, las actitudes y la estética del patriarcado blanco racista, y cómo se les representa en el país.
 
Artistas modernos y contemporáneos tratan de rendir un informe en nombre del país, en formatos que van desde lo literal y documental pasando por lo metafórico hasta llegar a la libertad poética. La honestidad del análisis que las y los artistas y fotógrafos hacen del paisaje –y de todo lo que existe en él- no puede equipararse con la verdad. Pero a partir de esa aproximación empática se puede llegar a una interpretación sensible, que probablemente impulse a las y los observadores a cambiar su forma de pensar. La política de la tierra se basa en una identificación muy arraigada con la propiedad y la posesión, así como con la necesidad de una sensación de pertenencia y seguridad y la noción de un horizonte sin límites. Después de las olas de violencia y desplazamiento, ahora los nuevos vínculos con las generaciones de los ancestros y, por tanto, con su tierra, están empezando a dominar la conversación. Mucho antes de la independencia, el artista namibio John Muafangejo (1943–1987) comenzó a reflexionar de manera crítica acerca del entorno político y social de su país y de Sudáfrica. Las xilografías de Muafangejo y su penetrante crítica social han influido particularmente a una generación más joven de artistas en Namibia.
 
En un nivel, el paisaje físico de Namibia es una parte constitutiva de la psique colectiva. Es un paisaje de extremos. Independientemente de la representación sociopolítica inmediata del país y de lo que el paisaje les significa a las y los espectadores más allá de la división política, el país da testimonio de un período de tiempo que no podemos aprehender del todo. Las y los artistas pueden tratar de llamar la atención sobre las diferentes temporalidades, que van más allá de la imaginación y la memoria y hacia las marcas, las cicatrices y los rastros que están unidos con lo geológico y lo original y que nos traen de regreso al presente. En innumerables detalles pequeños, el paisaje nos muestra su evolución y su destrucción.
 
Frente al telón de fondo de los legados de la ocupación, el genocidio, los desplazamientos forzados y la expropiación económica, la generación actual sigue luchando por hacerse escuchar, y transmite los conocimientos y los recuerdos de traumas pasados (y presentes) de una manera que va más allá de la imagen visual, que son narrados a través de historias escuchadas, rituales, música, lugares de importancia histórica y, sobre todo, en las lagunas y los espacios entre la representación visual.
 
Artistas y activistas con un compromiso crítico, lo mismo que las ecofeministas y las personas queer, cuestionan el dominio de algunos pocos sobre un mundo que nos debería pertenecer a todo. Las y los artistas interdisciplinarios, entre los que me cuento, tratan de hacer visibles, a través de una serie de estrategias y formatos, recuerdos y estructuras de poder existentes. A través de ciertas intervenciones, las y los artistas tienen la posibilidad de atribuirles tanto a un lugar como a la propia existencia un nuevo futuro posible. Con ayuda de un creciente número de performances y de obras comunitarias, así como a través de la utilización del cuerpo en sus obras, las y los artistas aspiran a redefinir su lugar en el paisaje contemporáneo.

Entrevista con Nicola Brandt en el marco de las “Conversaciones sobre museos” 2019, en Namibia: