Me impresionó la confianza que depositaron en mí para que participara activamente en todas las actividades. Tuve la sensación de ser un miembro más del personal. La escuela es como una gran familia. Todo el mundo te tutea desde el primer día y se alegra de verte. Aunque las clases de alemán son de nivel A1/A2, a partir del nivel intermedio también abordamos temas controvertidos como las relaciones de género, las dictaduras, la migración y la protección del medio ambiente.
Fue un reto especial incluir a todos/as los/as alumnos/as en mis clases, ya que los problemas organizativos ajenos a la asignatura de alemán, la forma cotidiana de los individuos, las preferencias metodológicas individuales u otros factores desbarataron una y otra vez mi planificación mensual/semanal. A diferencia de lo que ocurre en muchas escuelas de Alemania, esta dinámica se ve intensificada por el hecho de que los/as niños/as y jóvenes proceden de entornos familiares socioeconómicamente difíciles de la periferia. Enfrentarme a estas circunstancias me ha hecho darme cuenta de lo importante que es mi papel como educador. En este ambiente escolar aprendí a establecer relaciones de consideración con los alumnos y las alumnas en lugar de medidas punitivas (anotaciones estúpidas, reprimendas excesivas, dejar de mostrar consideración, etc.). Si demuestras a cada niño/a que le reconoces con todas sus luces y sombras, recibirás a cambio el respeto correspondiente. También es importante mencionar esto: El alemán no es la asignatura preferida de todos los/as niños/as. Para reducir el riesgo de frustración como docente, debes bajar las expectativas. En mi opinión, deberías dominar el español como requisito obligatorio, tanto por los acuerdos con otros/as docentes, pero sobre todo por la interacción social en general.
Hay un punto que me interesa especialmente y que me gustaría volver a subrayar aquí: desde una perspectiva alemana/europea, es desfavorable actuar en Chile/Latinoamérica con una actitud arrogante de sabelotodo, hacer vacaciones cortas por todo el continente con aerolíneas de bajo coste y dedicarse al “etnoturismo”. Porque la gente en Chile sabe cómo los alemanes han colonizado e intentado “civilizar” el sur del país, en particular durante los últimos siglos. Te recomiendo que te familiarice con el pasado de tus antepasados y con la historia de Chile en general. Los artículos en línea
“Migrantes alemanes en Chile y su odio a los mapuches” de la Sociedad para los Pueblos Amenazados y
“Colonias alemanas en Chile” del Goethe-Institut le proporcionarán información al respecto. También se puede encontrar abundante material en todas partes, como las películas “¡No!” y “Colonia Dignidad”, en el Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos o en el Estadio Nacional (¡con reserva previa!).