Cine

Michael Ballhaus – El ojo volante

El camarógrafo Michael Ballhaus ha influído decisivamente tanto en las fases más interesantes del cine alemán como en la estética cinematográfica de Hollywood.

En los años 60 y 70 trabajó con directores alemanes tan importantes como Peter Lilienthal, Rainer Werner Fassbinder, Wim Wenders y Volker Schlöndorff. A principios de los años 80 inició una nueva carrera en los EE.UU. y en breve tiempo pasó a ser considerado como uno de los directores de imagen más requeridos en Hollywood.


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Realización: Irene Höfer
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Nacido en 1935 en Berlín hizo su aprendizaje como fotógrafo para posteriormente aprender dirección de cámara en la emisora de radio y televisión Südwestfunk en Baden-Baden. Gracias a su amistad con el director Peter Lilienthal se incorporó como docente en 1968 a la recién creada academia berlinesa de cine y televisión. Las discusiones con los estudiantes, la vivencia de las confrontaciones del movimiento estudiantil así como la libertad para experimentar que ofrecía la escuela superior de cine terminaron siendo para Ballhaus experiencias extraordinariamente fructíferas en su trabajo con la cámara.

Su trabajo junto a Rainer Werner Fassbinder lo inició en 1970 con la película Whity. Durante este período desarrolló su singular estilo. Fassbinder solía rodar casi siempre en escenarios originales lo que para un camarógrafo habrá de significar siempre un desafío especial. Fassbinder además solía hacer pocos cortes durante sus rodajes y ésto implicaba tener que hacer desplazamientos de cámara bastante complejos. Ballhaus ideó junto con Fassbinder en 1973 durante el rodaje de Martha, el legendario desplazamiento de cámara en 360 grados, en el que la cámara se va moviendo circularmente alrededor de los actores. Este procedimiento llegaría a convertirse luego en su signo distintivo. En muchas de las películas de Fassbinder la coreografía ha sido hecha especialmente para la cámara. El gusto de Fassbinder por lograr innovaciones fílmicas, su forma concentrada de trabajar y la vertiginosa rapidez de sus rodajes hicieron que Ballhaus tuviera que enfrentarse constantemente a nuevos desafíos, lo que a su vez terminó por acuñar su estilo de trabajo caracterizado por su complejidad técnica además de la brevedad y eficiencia económica.

Luego de la última película realizada junto con Fassbinder, „El matrimonio de María Braun“, Ballhaus emprendió una nueva carrera en los EE.UU. a principios de los años 80. Su primera película en este país, Dear Mr. Wonderful, la filmó junto al director Peter Lilienthal y a un equipo integrado completamente por americanos. En películas como After Hours< y GoodFellas hasta llegar a Gangs of New York Ballhaus fue revelándose como un plasmador congenial del mundo de imágenes de Martin Scorsese. Fue así como llegó a convertirse en uno de los camarógrafos más solicitados de Hollywood.

Ballhaus trabajó en los EE.UU. no sólo con Scorsese sino también con directores como John Sales, James Foley, Paul Newman, Peter Yates, Jim Brooks, Frank Oz, Steve Kloves, Francis Ford Coppola, Wolfgang Petersen, Robert Redford y Mike Nichols. A este último se le atribuye la frase: “Working with Michael is like being in heaven, only you don’t have to die for it.”

Ballhaus cultiva una marcada preferencia por la cámara emplazada sobre rieles pero ha sabido perfeccionar también de forma sorprendente los desplazamientos de tipo Steadycam. En el empleo de la cámara manual opta siempre por dejarla ‘respirar’. Maneja a la perfección el efecto de vértigo que se logra al retirar la cámara pero acercando al mismo tiempo la imagen mediante la lente zoom. En un solo plano Ballhaus hace hasta cinco aperturas del diafragma de la cámara y en algunas escenas recurre a veces al Speed-Change, mediante el cual se puede aumentar o reducir la velocidad con la que corre la cinta. En estas técnicas - siempre subordinadas a las historias narradas - consiste la singular estética de Ballhaus. En muchas de sus películas suele jugar con los límites de aquello que es factible desde el punto de vista de la técnica de cámara. Cada una de sus películas presenta innovaciones estilísticas. Aún así se reconoce en ellas su inconfundible cuño por la movilidad de la cámara, la inigualable dinámica y una muy fina relación con los complejos escénicos. Se suele sostener que una película de Ballhaus parece siempre más cara de lo que realmente fue.

El director Tom Tykwer describe el secreto de Michael Ballhaus en su libro “El ojo volante - Michael Ballhaus en conversación con Tom Tykwer” editado en 2002 por la Editorial Berlin Verlag: Ha sido incesante en su curiosidad, en su afán por innovar el lenguaje cinematográfico, sin haber olvidado jamás que siempre en el centro de una buena película sólo está el hombre con sus conflictos existenciales. Ha sabido reunir de manera fascinante una mirada cómplice y nunca distanciada sobre las figuras fílmicas con una alta complejidad técnica.

El libro titulado „El ojo volante – Michael Ballhaus en conversación con Tom Tykwer“ fue publicado por la editorial Berlin Verlag.
ISBN 3-8270-0460-8 © 2002 Berlin Verlag GmbH.
www2.germinal.de/14413/
Goethe-Institut e. V. 2006
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