Panorama

Deportes de invierno versus protección del medio ambiente

Garmisch-Partenkirchen, ubicado en la estribación septentrional de los Alpes, es un destino predilecto de los deportistas de invierno. Para mantener su capacidad competitiva en la industria turística de hoy tiene que invertir permanentemente. Pero este esfuerzo financiero agudiza el conflicto que plantean los intereses económicos con respecto al desarrollo sostenido del ámbito vital que son los Alpes.

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Garmisch-Partenkirchen está ubicada a cerca de 80 Km. al sur de Munich, en el Estado federado de Baviera, junto a la frontera con Austria. Con apenas 30.000 habitantes, situada en el valle de Loisach, colinda al noroeste con el parque nacional de las Cumbres de Ammergau y al noreste, con las Montañas Ester y pico Wank que cuenta con un impresionante mirador. En el sur se eleva el zócalo calcáreo [Kalkgebirgssockel] de la cordillera Wetterstein con el pico más alto de Alemania, Zugspitze, de 2.964 metros sobre el nivel del mar. Garmisch-Partenkirchen es la puerta alemana a los Alpes, un balneario de clima curativo ubicado a 700 metros de altura en medio de una imponente cadena de montañas.

Su transformación en un importante centro de deportes invernales data de comienzos del siglo XX. 1905 se creó el primer club de esquí y en 1911 la primera pista de hielo para tobogán [bob] a orillas del Lago Risser. Poco más tarde nacieron las áreas de esquí al pie de los montes Wank y Kreuzeck. En 1926 concluyó la construcción del primer ferrocarril funicular de Baviera, el llamado teleférico de Kreuzeck. Sólo cuatro años después se terminó de construir el tren de cremallera que va hasta la lengua del Zugspitze, el glaciar que pasa por debajo de este pico. Con motivo de los Juegos Olímpicos de 1936 se amplió aquí la gama de las instalaciones e infraestructuras deportivas. El Campeonato Mundial de Esquí en 1978 y el auge general de este deporte se tradujeron en una ampliación sucesiva de los teleféricos y las áreas para esquiar. En la actualidad, Garmisch-Partenkirchen y su entorno ofrecen a sus visitantes un total de cinco áreas de esquí.

Ahora bien, sólo la zona de esquiar, ubicada en el glaciar, un poco más arriba, dispone de nieve con toda seguridad. Las otras áreas de esquí de la región quedan muy por debajo de 2.000 metros.

Unos 6.000 turistas llegan diariamente al Zugspitze. La medidas de infraestructura, como restaurantes, bares, cines, telesquíes o teleféricos, alquiler de esquíes y observatorios meteorológicas han transformado el original paisaje montañoso de un sistema ecológico alpino en una región turística plenamente urbanizada. Los cambios causados por el aprovechamiento del Zugspitze es un ejemplo extremo del abuso urbanizador de los Alpes.

La región del Zugspitze que cuenta con nieve segura no es comparable a los baluartes austriacos de esquí. Para mantener su capacidad competitiva, Garmisch-Partenkirchen apuesta a ampliar las zonas de esquí con las clásicas pistas de competición Kandahar y el descenso olímpico en la zonas de altura inferiores a los 1.500 metros.

La ciudad se promete un nuevo flujo de inversiones y prestigio de su candidatura al Campeonato Mundial de Esquí 2009. La construcción del nuevo funicular Kreuzeck - que cuesta 10 millones de euros - es, en opinión general, sólo el primer paso hacia una nueva ola de modernización de la región de esquí. Se podrá transportar hasta 1.500 esquiadores por hora en lugar de solamente 200.

Las empresas operadoras de los funiculares invierten grandes sumas de dinero en preparación y señalización de las pistas, cercas de protección y nieve artificial. Pero, los operadores del deporte de invierno notarán amargamente los efectos del calentamiento global de las temperaturas causados por la escasez de nieve entre los 800 y los 1.500 de altitud. El fomento financiero del turismo invernal supone elevadas inversiones de riesgo. Las posibles pérdidas constituyen aquí un revés para la economía nacional. Un turismo apremiado por un alto endeudamiento pone en peligro la existencia de las localidades afectadas. A comienzos de 2003 se tuvo que cerrar la primera área de esquí por falta de nieve y visitantes.

Garmisch-Partenkirchen depende del turismo en un 80 por ciento, de acuerdo con la estadística del ramo. Cerca de un 30 % de los turistas visitan el lugar en el semestre de invierno. El 70 por ciento lo hace en el semestre estival. Los defensores de un turismo sostenido en la región temen que la ampliación de las infraestructuras que exige el turismo invernal redunde en graves reveses para el turismo estival.

Si la región apuesta primordialmente por el deporte de esquí sin considerar su propia identidad y su paisaje destruye el ámbito vital natural de sus habitantes y su capital turístico. Los defensores del medio ambiente se quejan aquí de la falta de una estrategia integral y de largo tiempo. Proponen por tanto la alternativa de apostar por una promoción comercial específica que contemple medidas protectoras del paisaje, como curas de verano e invierno, excursiones de montaña, ofertas especiales para grupos y programas culturales.

La extensión de las áreas de esquiar hace mella en la estimación estética del paisaje y produce inestabilidad ecológica. Las zonas de retirada de la fauna lugareña han dejado de ser hace tiempo las áreas explotadas por el turismo. La ejecución de nuevas obras de construcción significaría aquí continuar injiriendo en el sistema de los bosques de montaña con el consiguiente aumento de velocidad del agua pluvial y el peligro de que se produzcan desprendimientos de tierra. Es verdad que la débil energía de relieve existente en la región no permite esperar que se planteen situaciones extremas, como los aludes de lodo, piedras y nieve que afectan a la vecina Austria. Pero afectan gravemente el régimen hidrológico de los montes y los valles. La alta velocidad de descenso de las aguas genera, por ejemplo, crecidas extremas de los caudales fluviales. Los defensores del medio ambiente opinan que el turismo suave o ecoturismo contribuiría a mantener y desarrollar la imagen relativamente positiva que hoy distingue al paisaje cultivado por el hombre en Garmisch-Partenkirchen.
Goethe-Institut e. V. 2003
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