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La reconstrucción de la Iglesia de Nuestra Seňora de Dresde

La Iglesia de Nuestra Señora de Dresde, símbolo de la ciudad, fue destruida por un ataque aéreo en 1945. Consumada la reunificación de Alemania, una iniciativa ciudadana organizó la reconstrucción del templo, en la cual se utilizaron todas las piedras rescatadas del monte de escombros. Doce años duraron los trabajos de ‚puzzle’ probablemente más grande del mundo.
Hoy reluce con su antiguo esplendor una de las edificaciones sacras más fascinantes de Europa.


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Realización: Ralf Jesse
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El casco antiguo de Dresde fue destruido en la noche del 13 al 14 de febrero de 1945 por un gigantesco bombardeo aéreo. Víctima de las bombas fue también el símbolo de la ciudad, la mundialmente famosa Iglesia de Nuestra Señora, una de las edificaciones sacras más importantes de Europa. El monte de escombros medía 14 metros de altura y más de 20.000 metros cúbicos. Sólo se salvaron una parte de la escalera y el antecuerpo del altar.

Los ciudadanos protestantes de la ciudad – casi exclusivamente ellos – financiaron la iglesia desde 1726 hasta 1743. El propietario constructor fue el ayuntamiento, a pesar de que el rey Augusto II el Fuerte haya firmado los planos correspondientes. Por razones políticas, para ser rey de Polonia, se había convertido al catolicismo. George Bähr, maestro carpintero del ayuntamiento, fue el responsable directo de las obras. Las revisiones de los planos previas a la colocación de la primera piedra le tomaron cuatro años.

La cúpula era ya para aquella época una sensación arquitectónica. Hecha – como toda la iglesia – de piedra de cantería de Posa, pesaba 12.2 toneladas, habida cuenta de que lo usual era hacerlas las cúpulas de madera o cobre. Fue una obra maestra de estática, que reposaba sobre ocho pilares y llegó a hacerse famosa como ‚la campana de piedra’. Un sorprendente progreso ingenieril.

Otra particularidad fue el esplendoroso altar barroco realizado por Johann Christian Feige según la planta de George Bähr.

De los escombros se logró rescatar más de 2.000 piezas del altar con las cuales se llegó a reconstruir posteriormente cerca del 80 por ciento de esta parte del templo en una minuciosa labor de puzzle. Las partes restantes fueron hechas y adaptadas por escultores de Dresde. La restauración del altar expresa el cuidado y el máximo respeto con los que se acometió el rescate y la recomposición de la iglesia. Se debe ver las huellas de la destrucción, pero, al mismo tiempo, el templo debe relucir en todo su esplendor.

Por eso fue aquí de suma importancia velar por un alto nivel arqueológico al momento de limpiar y reconstruir la iglesia. El 44 por ciento de las piedras utilizadas en el nuevo edificio provienen de las ruinas de la antigua iglesia. La posición original de las piedras se determinó gracias a un programa especial de software, a unos métodos específicos de medición y cartografía y en función de los planos empleados en la construcción y en las distintas fases de renovación de los años 30 y 40 del siglo pasado. Los picapedreros se encargaron de restaurar una a una las piedras recuperadas. La planificación estuvo en manos de la empresa Dresdner Ingenieursgesellschaft Ipro.

El desescombro comenzó en 1992, y en 1994 se colocó la primera piedra de la reconstrucción. Previamente se había despejado el sótano y saneado el fundamento de la iglesia. En estos trabajos se descubrió la tumba de George Bähr, quien había fallecido en 1783, ó sea cinco años antes de que se terminará de construir su obra más significativa, y había sido enterrado a posteriori en la Iglesia de Nuestra Señora. Mensualmente se consumieron esta vez 300 metros cúbicos de gres, y se extendió una gigantesca tienda sobre las obras para poder seguir operando durante el invierno.

La reconstrucción se financió primordialmente por medio de donativos. Poco después de la reunificación alemana, una iniciativa ciudadana proclamó un ‚Llamamiento de Dresde’ para pedir apoyo y poner en marcha una colecta de fondos. Los donantes aportaron más de mitad de los 256 millones de marcos que terminará costando la nueva edificación. Mérito especial corresponde aquí al círculo de amigos de Gran Bretaña Dresden Trust, los cuales financiaron la cruz, que hoy corona la cúpula, y además siguieron recolectando más dinero para cubrir los costos de la reconstrucción. La restauración interior y la bendición oficial se realizará el 31 de octubre de 2005, aniversario de la Reforma. .
Goethe-Institut e. V. 2004
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