Economía y sociedad

Patronos extranjeros

El número de empresarios extranjeros aumenta desde hace años en Alemania. Este reportaje ilustra en tres ejemplos el grado de integración de estos ciudadanos extranjeros independientes en el empresariado alemán y los problemas que aún se presentan allí.

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El número de empresarios extranjeros aumenta sensiblemente desde los años 80 en Alemania. En la actualidad, los ciudadanos los extranjeros que son jefes en sus propias empresas ascienden a unos 280.000.

Operan tanto en el sector del comercio minoritario como en el del turismo y del software. Algunas ramas son hoy inimaginables sin los empresarios foráneos, por ejemplo la de la gastronomía. No obstante se carece – por ejemplo en las asociaciones económicas – de cifras exactas con relación al rendimiento de las pequeñas empresas con esta característica. Los gestores económicos extranjeros han creado entre tanto cerca de un millón de plazas de trabajo. El 30 por ciento de los 260.000 empleados y obreros de las empresas turcas son alemanes. Los extranjeros procedentes de países eurocomunitarios que ejercen actividades independientes gozan de los mismos derechos que los ciudadanos germanos y tiene también las mismas obligaciones. Además se ha firmado acuerdos bilaterales con una serie de otros Estados, como, por ejemplo, Australia, Canadá, Israel, Nueva Zelanda y Turquía.

Esto no quiere decir que se haya solucionado, ni mucho menos, todos los problemas de integración, ni siquiera a nivel europeo. El artesanado alemán, a diferencia de la mayoría de los otros Estados europeos, se rige tradicionalmente por normas muy rigurosas en cuanto a la admisión en el sector. Puede haber incluso notables diferencias de oficio a oficio. El establecimiento de normas unitarias en Europa forma parte sin duda del difícil proceso que debe consumarse en una sociedad europea integrada.

Por otro lado promueve Alemania la independencia económica y apuesta precisamente al espíritu empresarial de los extranjeros. La llamada "Comisión Hartz" ha elaborado y presentado, por encargo del Gobierno Federal, una concepción destinada a combatir el desempleo. Propone entre otros el fomento de los proyectos denominados "Yo-S.A." y "Familia-S.A.", que aluden a la sociedad anónima o de acciones y tienden a facilitar los primeros pasos hacia la independencia económica de los desocupados y, en general, de las personas que desean abrir su propia firma. "Yo-S.A." y "Familia-S.A." constituyen a su vez aquellas estructuras muy afines a la cultura y las tradiciones de los empresarios extranjeros y a partir de las cuales han consumado ellos su éxito económico en Alemania.
Goethe-Institut e. V. 2003
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