Economía y sociedad

El "domingo"

¿Se ha puesto hoy en tela de juicio la existencia del domingo por razones económicas? Muchos alemanes opinan que justamente este día posee un calidad especial y que el aumento del tiempo libre transforma profundamente su función. El film muestra que la población rechaza claramente todo intento de hacer del domingo un día normal de trabajo.

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Realización: Ines Jacob
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El sábado judío ha sido desde la antigüedad el modelo del domingo. En los albores del cristianismo se trasladó la función del sábado al domingo, como primer día de la semana y en recordación de la resurrección de Cristo. Sólo el año 321, el emperador romano Constantino declaró el domingo día de descanso y prohibió trabajar ese día exceptuando las labores del campo.

Sólo siglos más tarde, con la Constitución de la República de Weimar en 1919, adquiere el domingo rango constitucional y es declarado día de descanso y edificación espiritual. Después de la Segunda Guerra Mundial, la Ley Fundamental de la República Federal de Alemania, 1949, estipuló esta calidad en su artículo 140.

El crecimiento económico, la reducción del tiempo de trabajo y, ante todo, el gradual establecimiento del sábado exento de trabajo en 1956 desembocaron en Alemania en una ampliación del tiempo dedicado al ocio. El domingo continuó siendo un día especial. Hoy día, el 77 por ciento de la población germana no quiere renunciar a él.

Dormir a gusto y sin despertador es el deseo preferido, seguido de cerca por mirar televisión. Almorzar con la familia atrae al 50 por ciento y salir a pasear, a casi el 75. Vestirse de domingo parece haber perdido importancia. Desde mediados de la década del 60 decae sin cesar la vinculación confesional y la obligación tradicional de ir a la iglesia. Hoy día sólo un 17 por ciento de la población germana cumple el rito dominical de ir a misa.

No obstante, el domingo sigue siendo sagrado y muy apreciado para los alemanes. Más de la mayoría de ellos no quiere saber nada de poder comprar en tiendas y mercados las 24 horas del día, hacer trámites en oficinas públicas o trabajar los domingos. Se debe salvaguardar de todas maneras el descanso dominguero, a pesar del actual debate público que generan la crisis económica, la flexibilización del tiempo de trabajo y de la hora de cierre de tiendas y mercados. El domingo continúa siendo para los alemanes el día más importante para descansar y estrechar contactos sociales.
Goethe-Institut e. V. 2003
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