Literatura infantil y juvenil Una gran diversidad

Libro científico para niños con un diseño estético: Dieter Braun “El mundo de los animales salvajes”;
Libro científico para niños con un diseño estético: Dieter Braun “El mundo de los animales salvajes”; | Foto (encuadre): © Knesebeck

Los libros para los jóvenes lectores son un segmento importante del mercado del libro alemán. La literatura infantil y juvenil en alemán se distingue por sus temas ambiciosos y sus muy cuidadas ilustraciones.

Los países germanoparlantes tienen una larga tradición en literatura infantil y juvenil rica y multifacética. Eso se refiere tanto al contenido, forma y género, como a su posición en el mercado librero alemán, que se caracteriza también por la gran cantidad de títulos internacionales que incluye. Así, entre las 73.863 novedades de 2014, 8.142 libros fueron títulos infantiles y juveniles, sin incluir los libros de texto escolares. Según estos datos, la literatura infantil y juvenil constituye el 11 por ciento de la producción y, al mismo tiempo, el 15,8 por ciento de las ventas anuales de todo el comercio librero. De esta manera, los libros infantiles y juveniles son uno de los segmentos más fuertes y con mayores ventas dentro de la producción de libros, y también de la cultura infantil.

Los autores y editoriales se dedican particularmente a los grupos de niños que abarcan desde bebés hasta aquéllos que están en edad escolar, pasando también por la edad prescolar. Eso tiene que ver con la valoración de una literatura específica para esta fase de la infancia, pero también con el fomento a la lectura, apoyado tanto a nivel estatal como particular. Antje Damm, por ejemplo, lleva a cabo un fomento del lenguaje y la lectura con tintes poéticos y en forma de libro, con sus publicaciones para niños pequeños como Frag’ mich! (Pregúntame, 2010). Se podría considerar como una literatura infantil particularmente efectiva a la trilogía berlinesa que Andreas Steinhöfel escribió entre 2008 y 2014, Rico und Oskar (Rico y Óscar). Esa mezcla de estudio social, situaciones cómicas y una amistad entrañable entre dos niños atípicos, se adscribe a la tradición de la novela de la gran ciudad para niños, y al mismo tiempo alude a la vida de los pequeños en familias “patchwork” (o reconstituidas). También autores y autoras como Milena Baisch, Martin Baltscheit, Renate Düring, Finn–Ole Heinrich, Salah Naoura y Martina Wildner están escribiendo libros infantiles que tienen éxito tanto entre los niños y los pedagogos literarios, como en los suplementos culturales.

El desplazamiento de la edad de lectura

Los libros para niños a partir de doce años se consideran libros juveniles. Pero desde que Michael Ende escribió sus libros Momo (1973) y La historia interminable (1979), en este segmento se estableció lo que se conoce como el fenómeno “All–Age”, que desplazó la edad de lectura hacia grandes grupos que contemplan desde los 13 años hasta la edad adulta. Los temas que se tratan con mayor frecuencia en la literatura son el motivo del “Coming–of–Age”, es decir, la llegada a la mayoría de edad (Nils Mohl, Es war einmal in Indianerland, i.e., Érase una vez en el país de los indios, 2011), el sentimiento vital “en la calle” (Jana Scheerer, Mein innerer Elvis, i.e., Mi Elvis interior, 2010) y el enfrentamiento con la violencia física y estructural (Corinna Antelmann, Der Rabe ist Acht, i.e., El cuervo es ocho, 2014).
 
  • Corinna Antelmann © Ulli Engleder - Editorial Mixtvision
    Corinna Antelmann
  • Dieter Braun © Editorial Knesebeck
    Dieter Braun
  • Dorit Linke © Privat - Editorial Magellan
    Dorit Linke
  • Nikolaus Nützel © Privado - arsEdition
    Nikolas Nützel
  • Andreas Steinhöfel © Dirk Steinhöfel - Editorial Carlsen
    Andreas Steinhöfel
  • Corinna Antelmann © Ulli Engleder - Editorial Mixtvision
    Corinna Antelmann
  • Dieter Braun © Editorial Knesebeck
    Dieter Braun
  • Dorit Linke © Privat - Editorial Magellan
    Dorit Linke
  • Nikolaus Nützel © Privado - arsEdition
    Nikolas Nützel
  • Andreas Steinhöfel © Dirk Steinhöfel - Editorial Carlsen
    Andreas Steinhöfel
Los libros infantiles y juveniles en Alemania están ilustrados con gran esmero. Conservan y renuevan la tradición cultural de la ilustración de libros, al mismo tiempo que le ofrecen un espacio a un arte libre, y visualizan mucha información. Entre los ilustradores que fueron muy bien recibidos por los expertos en los últimos años se cuentan Aljoscha Blau, Stefanie Harjes, Susanne Janssen, Katharina Kuhl, Jonas Lauströer, Kat Menschik, Michael Roher y Einar Turnowski. Junto a otros ilustradores, Reinhard Kleist logró con su libro Der Boxer (El boxeador, 2012) establecer el género de la novela gráfica como parte de la literatura juvenil.

Libros científicos con un concepto estético

Muchas variedades de la literatura informativa se han trasladado a los medios digitales. Pero en los libros infantiles y juveniles el género sigue ofreciendo originales posibilidades artísticas y didácticas. Llaman particularmente la atención los libros científicos con un concepto estético, como Die Welt der wilden Tiere (i.e., El mundo de los animales salvajes, 2014/2015), de Dieter Braun, y las documentaciones periodísticas, como Mein Opa, sein Holzbein und der große Krieg (i.e., Mi abuelo, su pata de palo y la gran guerra, 2013) de Nikolaus Nützel.

Si buscamos temas típicamente alemanes en la literatura infantil y juvenil actual, veremos que éstos son, sobre todo, el nacionalsocialismo y el holocausto (Reiner Engelmann, Der Fotograf von Auschwitz, i.e., El fotógrafo de Auschwitz, 2015), la división alemana y la reunificación (Dorit Linke, Jenseits der blauen Grenze, i.e., Más allá de la frontera azul, 2014), pero también el fútbol, las nuevas circunstancias familiares y un notable número de libros de inspiración filosófica.

Más que libros

Pero hace mucho que en la literatura infantil y juvenil no todo son libros. Hoy estos se ven exitosamente acompañados por un gran número de formatos diferentes, que contemplan desde los audiolibros hasta las películas en Youtube, pasando por los productos publicitarios. En el mercado germanoparlante el mayor espectro de esta paleta lo cubren clásicos modernos como Kirsten Boie, Cornelia Funke, Janosch y Paul Maar. Los desarrollos generales y los cambios en la literatura, en los libros, en la conducta lectora, en el comercio librero y en la diversidad mediática, hoy también se reflejan en el ámbito de la literatura infantil y juvenil: de manera simultánea, no con un retraso de años, como sucedía antes. Los e–Books, apps y self–publishing ahora son una parte natural de la literatura infantil y juvenil, al igual que los manuscritos elaborados en las redes sociales: en equipos de autores y de manera interactiva con los lectores.