Sobre el Poetry Slam en España En mi opinión

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Plakat Poetry Slam 2013 Madrid Cartel I Poetry Slam Internacional de Madrid, III Campeonato Nacional Poetry Slam España | Plakat Poetry Slam 2013 Madrid Poetry Slam Madrid

Esta historia comienza en mayo de 2011 y ocurre en primera persona. En primera persona se conoce a la gente y los lugares. Se llega a donde las cosas están ocurriendo, casi siempre desde antes de nuestra llegada. Algo funciona sin nuestra participación, sin nuestro concurso; y simplemente nos incorporamos.

Fui al Poetry Slam de Madrid, sin saber lo que era, por primera vez, un miércoles a las nueve de la noche. Conocía a algunos poetas que lo organizaban por haberles escuchado en el mítico bar Bukowski, o en los Diablos Azules, donde Carlos Salem, una especie de Púlsar poético de la noche, dirigía la jam session de moda en Madrid. En seguida noté que aquello no era una jam más. Silvia Nieva, poeta famosa por sus veredictos implacables sobre la obra de sus compañeros, estaba al mando. Me miró con afectuosa condescendencia y me dijo que me anotaba en la lista de espera para recitar. Si no falta nadie ya no hay sitio, me dijo, pero creo que Batania hoy no puede venir, así que prepárate. Y con un gesto de la mano me endosó al cuidado de otro poeta que yo ya conocía, un tal Dani Orviz, hoy día campeón de España y Europa, en aquel entonces aún sin laurear, pero con su genio dinamitero intacto peligrosamente cerca del fuego del público. Dani me presentó a los demás. Como un Morfeo de Matrix me estaba dando a elegir entre la píldora roja y la azul. Allí, en el bar Libertad 8, en la calle Libertad del barrio de Chueca de Madrid, estaban sentados, como los superhéroes de la Marvel, o como los Doce del patíbulo, o como los tripulantes del Nabucodonosor, un grupo de amigos: Cable Azul, dibujante; Moxe 13, Dj; Ángela Angulo, mística; DYSO, rapero; Yanito, rastafari. Extraños. Amables. Slammers. No había marcha atrás.
 

El movimiento “Slam” en España

Pero la historia del Poetry Slam madrileño comienza antes y sigue una ruta parecida a la de los vuelos transoceánicos. De Estados Unidos, donde se originó en los años ochenta, voló a Europa. Como suele ocurrir en España con la Cultura y los aviones, antes de llegar aquí hizo escala en otros países. En este caso fue el Goethe-Institut la institución que estableció el primer Poetry Slam periódico de España en enero de 2009, si bien previamente ya se habían organizado campeonatos esporádicos en Barcelona en el marco de festivales y jornadas de Spoken Word. Una vez inoculado, el virus slam resulta imparable. A partir de 2010, alcanzada la estabilidad funcional, los poetas más habituales de la competición se hicieron cargo de la organización, fundando la Asociación Cultural Poetry Slam Madrid. Paralelamente aparecen sedes estables de Poetry Slam en Barcelona, Mallorca, Jaén, Granada, Ciudad Real… en Jaén, un norteamericano, Ethan Spooner funda Proyecto Slam, que además de organizar un campeonato estable se ocupa de la cantera, realizando talleres en institutos de enseñanza secundaria. En 2011 se celebra en Barcelona, con el impulso decisivo de Hipnotik Faktory, empresa organizadora del slam barcelonés, el I Campeonato de España, en el que resultó vencedor el poeta catalán Marçal Font. El Campeonato Nacional pone en contacto a poetas de diferentes ciudades, los estilos locales se permeabilizan. Los slammers se dan cuenta de que no están tan solos como creían.
 

Este año 2013, el 22 de junio en Madrid, tuvo lugar la tercera edición de esa fiesta llamada Campeonato Nacional. Participaron en ella 17 poetas, provenientes de las sedes antes mencionadas y de cada sede nueva, emergente, en las ciudades gallegas de Arousa y Vigo, en Bilbao, L’Hospitalet y Valencia. Se prevé un crecimiento exponencial para el año próximo. Se está creando una federación de sedes para que cualquier poeta en España tenga acceso al circuito en igualdad de condiciones. Está naciendo algo grande y los poetas españoles siguen las huellas de americanos, alemanes, franceses, polacos en cuanto a organización. Tratan de canalizar desde dentro una corriente que casi les desborda.

La “poesía slam” en España

Como en todos los géneros artísticos, el contacto entre slammers es fundamental para crear una conciencia de estilo que desemboque en auténticas obras maestras del slam español. Los poetas están noqueados por la urgencia con la que deben poner su interpretación escénica a la altura de sus textos, por la constatación de que no todos los textos sirven para el slam. El público no entiende de posteridad, quiere poesía ahora y aquí, y los slammers se turnan para saciar sus demandas. Algunos lo han conseguido con sorprendente facilidad y marcan el rumbo para otros. Consumados actores conviven con poetas eclécticos, el hip-hop se reivindica ante el género lírico por su dura disciplina. Aún no está claro en España cuál es el estilo que triunfa. No se puede hablar de corrientes ni modas. Se habla de calidad. Se habla de contundencia. De poeta en poeta. Existe una gran variedad en cuanto al estilo y los temas que se emplean con éxito en la escena española. Quizá sea ése su rasgo diferenciador. Todavía es salvaje e impredecible. Hay una cantera oculta de poetas para los que el slam a su vez aún está oculto. Es un momento mágico en el que cada sesión puede revelar a un nuevo talento. Los poetas parecen haber entendido el juego mejor gracias a esto. Nunca se sabe lo que decidirá el público. El mismo poeta puede vencer o caer el primero de un día para otro. El trabajo constante, los oídos abiertos y la humildad tal vez sean el triunfo de esta poesía sobre los otros formatos. Como dice el lema de la Asociación de Madrid: Tres minutos. El público decide. Un día gana la presencia escénica, la voz poderosa y el tono épico de un Marçal Font o la ética y el ritmo de un Dyso, otro el calambur porteño de Diego Mattarucco o la verdad emocionada de Silvia Nieva, a menudo también, como no, el humor métrico e infalible de Dani Orviz. Gana el público siempre. Ganan los poetas de ojos y oídos abiertos, esforzándose cada vez en su afán de explorar lo inimitable.
 

Y yo. Y otros como yo. Recién llegados cada día, incorporándose al Poetry Slam. Haciendo que el Poetry Slam sea un poco nuestro.