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Entrevista con Antonia Blau
El intercambio a través del arte, de la cultura y del aprendizaje de idiomas

Directora del Goethe-Institut Madrid Dra. Antonia Blau
© Goethe-Institut

Antonia es desde enero la directora del Goethe-Institut Madrid. En la entrevista cuenta de su carrera en el Goethe-Institut, su relación con España y los puntos en los que le gustaría centrar su tarea en Madrid.

De Johannes von Stritzky

Querida Antonia, ¡bienvenida de corazón a Madrid! Una pandemia que se resiste a acabar, ¡además un temporal de nieve! ¡No ha sido un aterrizaje suave! ¿Cómo se encuentra? ¿Ha llegado sin problemas a pesar de todo?

Aterricé en Madrid poco antes de Nochevieja, así que pude recibir el Año Nuevo aquí. Para ser sincera, me hace muy feliz que estén abiertas las entidades culturales. Los primeros días fui todas las tardes al cine, algo que echaba mucho en falta. Mi impresión es también que la gente en España es muy disciplinada, en el ámbito público llevan siempre mascarilla y mantienen la distancia. ¡Pese a lo difícil de la situación, percibo en la ciudad buena energía! Luego, el temporal de nieve fue una auténtica sorpresa. No puedo ni acordarme de la última vez que vi tanta nieve. Fue estupendo ver cómo la gente se adueñó de calles y plazas con esquíes, snowboards y muñecos de nieve. Es comprensible, sin embargo, que un suceso así sea extremadamente complicado de gestionar para una ciudad como Madrid. Ya me han contado que en España se dice “Año de nieves, año de bienes”, por lo cual considero buena señal este comienzo tan blanco.

Desde su erasmus enamorada de la literatura española

¿Cuál es su relación con Madrid y con España?

Cuando estaba en la universidad cursando Estudios Norteamericanos, Ciencias Políticas y Germanística, algo hubo que me llevó a querer aprender español como fuera. Me matriculé para un curso en el Instituto Cervantes de Berlín, entonces relativamente nuevo, y en el año 2004 hice un semestre de Erasmus en la Universidad de La Laguna, en Tenerife. Consecuencia: volví con la intención de dejar la carrera y dedicarme únicamente a leer literatura y poesía en español. Por suerte, en orientación académica me aconsejaron que no lo dejase todo plantado sin más, sino que compaginara los estudios con asistencia a clases de Románicas. Al final el español me fue utilísimo en la carrera, porque trabajé mucho las relaciones entre América del Norte y del Sur. Hasta ahora no había conocido Madrid en serio, pero, berlinesa como soy, siento lógicamente cierta afinidad con las capitales y la imagen que tienen de sí mismos sus residentes.

Empezó a trabajar en el Goethe-Institut en 2011. Cuéntenos por favor algo sobre dónde ha trabajado antes y en qué tareas.

Empecé en el Goethe-Institut de París como asistente de un proyecto de la UE. Era un contrato de un mes. Por suerte lo prolongaron, y pronto se quedó libre una plaza fija. Cuando Marsella fue Capital Europea de la Cultura en 2013, surgió la idea de abrir un centro de enlace del Goethe-Institut en este puerto de mar del sur de Francia. Me dejaron llevarla a cabo, primero dentro del equipo de la Capital de la Cultura y, a partir de 2014, en la Friche la Belle de Mai, una antigua fábrica de tabaco que es hoy un importante centro cultural de la ciudad, comparable quizás con el Matadero. Después, a finales de 2015 me trasladé al Goethe-Institut de Bruselas.

En su última etapa, la dirección de la oficina de la Unión Europea en Bruselas, ¿qué le ha aportado la capital de la UE?

Bruselas me aportó la capacidad para moverme a la vez en dos mundos opuestos: elevadas exigencias administrativas e ideas de proyectos muy creativas. Las licitaciones de la UE nos dieron más de un dolor de cabeza, pero al mismo tiempo son la vía para hacer realidad conceptos fantásticos con colaboradores de toda Europa y de fuera de ella. Además, me resultó interesante sumergirme en la política cultural de la UE e incluso poder contribuir algo a darle forma. Pese a tantas crisis, soy una europea convencida y creo que en el diálogo intereuropeo no se está dispensando a España atención suficiente. Por su situación en el Mediterráneo, las experiencias de España con el Norte de África, pero también ante todo con Latinoamérica, son de una importancia extrema de cara a reorientar la Unión. Temas como una herencia cultural diversa, la superación del pasado, enfrentarse a la herencia del colonialismo, pero también los posibles caminos que llevan a una sociedad justa y plural, son cuestiones europeas esenciales.

Cooperación más estrecha entre Partners españoles y europeos

Y, si miramos al futuro, ¿en qué puntos le gustaría centrar su tarea aquí durante los cuatro años venideros?

Ante todo quiero escuchar. Espero con ilusión las conversaciones con las compañeras y compañeros del instituto y también con los colaboradores externos, siento mucha curiosidad por lo que van a decirme y a decirnos. Además, los efectos de la crisis actual van a marcar el contexto de nuestro trabajo, y seguramente sea importante reflexionar sobre modelos sostenibles de funcionamiento y participación. Por otro lado, la perspectiva europea me resulta, como ya dije, una cuestión extremadamente interesante, por lo que me parecería estupendo que pudiésemos dar apoyo a una cooperación más estrecha entre asociados españoles y europeos, también en el marco de proyectos de la UE. Es algo que en el Goethe-Institut hacemos también en el marco de la EUNIC (European National Institutes for Culture), cuya presidencia nos corresponde este año en Madrid. Nuestra casa ofrece posibilidades de uso fantásticas que podemos desarrollar aún más. Así, hemos invitado a la artista Jumu Monster a que dé algo más de colorido a nuestras escaleras, mientras que las viviendas que ya están listas nos van a permitir desarrollar un programa de residencias artísticas.

El ámbito educativo y el mundo cultural se están viendo afectados de una manera muy particular por las restricciones a causa de la pandemia. ¿Qué visiones positivas podrían formularse para la enseñanza, el aprendizaje de idiomas y el trabajo cultural? 
 
Así es, los ámbitos educativo y cultural han sufrido extremadamente en todos los países, sin que todavía pueda ni siquiera preverse la magnitud del desastre. Temo que, cuando la pesadilla termine, nos vamos a encontrar en un mundo completamente cambiado. Un mundo con mucho menor número y menos diversidad de agentes, con lo cual seguiría estrechándose el espacio para que distintas voces con opiniones diferentes se enfrenten a temas controvertidos. Al mismo tiempo, otra enseñanza de la pandemia ha sido la importancia que tienen para el individuo y para la sociedad entera el arte y la cultura, pero también la comunicación con otras personas a través de idiomas extranjeros. En España parece que el sector cultural se dirige a la esfera de la política con una sola voz, lo cual tiene gran importancia. Porque quizá de este modo se podrá también fortalecer a largo plazo la relevancia social de la educación y la cultura. Por otro lado, es claramente positivo que los sectores cultural y educativo se hayan visto forzados a replantearse sus formatos y su responsabilidad ecológica propia y a desarrollar alternativas. ¡Pienso que estas reflexiones son un buen punto de partida! Las respuestas no solamente serán relevantes para la viabilidad de la educación y la cultura, sino para la sociedad en su conjunto.

¡Nuestros mejores deseos en esta tarea y muchas gracias por la conversación!
 

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