Los smartphones ayudan a cruzar las fronteras Salvavidas en el bolsillo

El refugiado sirio Bassem, en una plaza de una pequeña ciudad de Sajonia
El refugiado sirio Bassem, en una plaza de una pequeña ciudad de Sajonia | Foto (detalle): © Sammy Khamis

Los smartphones han transformado el modo en que se huye: los mapas muestran los pasos de frontera, Facebook ofrece pronósticos climáticos actualizados y por Whatsapp se puede contactar a los contrabandistas de personas.

“Sin celular no habría podido llegar a Alemania”, dice el joven sirio Bassem. En el verano de 2015 se puso en camino a Europa desde Damasco. Dos semanas más tarde, ya está en una pequeña ciudad del este de Alemania. Siempre lleva consigo su celular.

Allí tiene almacenadas fotos de su familia, aplicaciones para contactarse con sus amigos de Siria, y todo lo que usó para huir a Europa. “A la persona que organizó mi huida la conocí en la calle. Le tuve que pagar sólo una vez, por el cruce de Turquía a Grecia. Una vez allí, me compré una tarjeta SIM y de ahí en adelante averigüé todo por Internet. Cruces de frontera, horarios de trenes, alojamientos. Google me decía no sólo dónde estaba sino también qué tren debía tomar.”

Los teléfonos inteligentes salvan vidas

Los smartphones han modificado el modo en que los hombres emigran. Por ejemplo, el hombre que ayudó a Bassem a cruzar la frontera sólo recibió el dinero después que el joven sirio confirmara por Whatsapp que había llegado a Grecia sano y salvo. Bassem había dejado los 1.200 dólares en Turquía, en manos de un garante.

Los refugiados que tienen smartphones son blanco preferido de muchas personas conservadoras y de derecha. Los denominan “refugiados económicos adinerados” y dicen que no necesitan apoyo ni permiso de asilo en Alemania, ya que al fin y al cabo tienen celulares caros. Como sea, los teléfonos inteligentes y las redes sociales se han convertido en una herramienta cotidiana e indispensable para las personas que huyen. Los botes salvavidas como el Seawatch, que recoge en el Mediterráneo a refugiados que han naufragado, reciben muchos llamados de emergencia por celular. Generalmente, la ubicación exacta del barco se trasmite a través de aplicaciones como Google Maps.

Contrabandistas 2.0

A esto se agrega que la mayoría de los contrabandistas de personas ahora ofrecen sus servicios por Facebook. El periodista italiano Giampaolo Musumeci, que ha investigado durante años el tráfico de personas, percibe un cambio. “Hoy asistimos a la generación 2.0 o 3.0. Los traficantes de hoy usan Facebook y hacen allí su publicidad. Esto se debe a que actualmente muchos de los que huyen son sirios y la mayoría de ellos tiene un alto nivel educativo. Los contrabandistas tienen en cuenta esta nueva clientela y se adecúan a ella”.

No es difícil encontrar un contrabandista de personas en Facebook. Quien ponga la palabra en árabe, recibirá un sinfín de ofertas. “De Esmirna a Grecia por 850 dólares”, “Barcos diarios a Europa por sólo 1.200 dólares”, así son los anuncios de los modernos “agentes de viaje”, tal como llama Musumeci a los contrabandistas. También se puede reservar un “viaje” completo, por ejemplo de Libia a Alemania, por diez mil euros. El paquete incluye pasaportes falsos y pasajes aéreos de primera clase. Pero muchos refugiados viajan en etapas. Esto es mucho más fatigoso, porque debe planearse cada tramo por separado, pero también mucho más barato. En etapas llegó a Alemania el joven sirio Bassem. Su huida costó dos mil cuatrocientos dólares.

Un contrabandista de Libia escribe en un mensaje privado de Facebook: “Claro que me dan pena, sobre todo los sirios, que son como hermanos y hermanas para mí, pero puedo ganar muchísimo dinero”. El viaje por mar de Turquía a Italia él lo ofrece a 3.800 dólares, de Egipto a Italia cuesta 2.000 dólares. Por cada bote trata de obtener una ganancia de unos 60.000 dólares.

Los celulares como control de los traficantes

Ahora los precios están bajando en la mayoría de las rutas. Esto sucede porque la mayoría de los refugiados de alto poder adquisitivo ya ha huido. Pero también porque la tecnología inteligente ha hecho su contribución. Con sus celulares, los refugiados pueden comparar todas las ofertas, buscar información actualizada y decidir ellos mismos qué contrabandista elegirán.

Una importante fuente de información son las personas que ya han recorrido la ruta con éxito. Ellos administran páginas como Flucht nach Europa ohne Schleuser (“Huir a Europa sin traficante”) o Nach Europa ohne Schmuggler (“A Europa sin contrabandista”). En estos grupos, los refugiados intercambian información sobre los pasos de frontera accesibles, los controles policiales y los procedimientos de asilo del país al que quieren llegar. También se transmiten advertencias. Por ejemplo hay una lista que todo refugiado debería leer antes de subir un bote. Ahí se dice: “Compren chalecos salvavidas, asegúrense de que haya suficiente nafta en el motor, traten de sentarse en el medio del bote”.

De este modo, los teléfonos inteligentes y las redes sociales se han convertido en un instrumento regulador de la industria del tráfico de personas, un instrumento que les devuelve algo de autodeterminación a quienes deben huir.