Artes plásticas

El arte en la República Democrática Alemana (RDA)

En Berlín, una gran exposición echa una mirada a 40 años de arte en la República Democrática Alemana [RDA], cuando ha pasado más de un decenio de la caída del muro.

La exhibición ‚El arte en la RDA’, que se realiza en la Nueva Galería Nacional [Neue Nationalgalerie] de Berlín, ilustra las diversas facetas de las posiciones artísticas que caracterizaron a una sociedad en cuyo seno los artistas sólo podían elegir entre conformismo y aislamiento. En el hermético sistema de la República Democrática Alemana, los artistas que querían vivir como tales tenían que someterse a las normas tradicionalistas y no influir en la sociedad.


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La Nueva Galería Nacional celebra, lejos de toda conmemoración, el retorno de un arte cuyo país de origen, RDA, desapareció hace 13 años. Al socaire de los errores y extravíos de la reunificación alemana, marginado durante varios años, olvidado y condenado, nuestra retrospectiva apuesta a la revisión de un arte esencial, creado a lo largo de 40 años. Ofrece al público la posibilidad de captar sensualmente sus particularidades y derroche de energías en función de un amplio espectro de personalidades, grupos y paisajes artísticos’, destacan los dos comisarios de la exposición, los doctores Eugen Blume y Roland März. Ambos insisten en una buena distribución de las obras y prescinden de arquitecturas especiales para este tipo de eventos. Aceptan el reto de exhibir este arte en el llamado ‚Templo del modernismo’, es decir en la Nueva Galería Nacional diseñada por Mies van der Rohe. Un arte que tuvo que imponerse e incluso a veces sólo sobrevivir en la hermética sociedad del sistema totalitario que constituyó la República Democrática Alemana; que fue obligado a vivir en ese ‚campo de tensión’ delimitado por el conformismo y la resistencia, la emigración interna y la pérdida de la nacionalidad’ [Blume / März].

Terminada la guerra y el dominio nazi, los artistas se conectaron con el modernismo clásico y las corrientes de los primeros años del siglo XX, proceso que fue interrumpido en los años 50 por el llamado funesto ‘debate sobre el formalismo’. La RDA, como Estado, osó diseñar una teoría artística, el denominado realismo socialista. Los artistas no siguieron esta pauta y se replegaron a modelos pictóricos históricos y hasta renacentistas. Pero, los que decidieron vivir como pintores ahí tuvieron que dedicarse a hacer una pintura tradicionalista y figurativa. Los que no escogieron este camino tuvieron que resignarse al aislamiento y la emigración interna e incluso correr el peligro de perder su nacionalidad.

La estrechez y el aislamiento se rompieron sólo en los tardíos años 80 cuando la Unión Soviética comenzó a realizar las reformas y la República Democrática Alemana insistía en no dar su brazo a torcer. Los artistas jóvenes, pero no sólo ellos, trataban de liberarse y expresarse en nuevas formas.

La exposición no tiene una estructura cronológica, pero se articula en veinte capítulos ensayísticos, según los centros de difusión [Leipzig, Dresde o Halle] y los estilos, influencias o temas. El arte y la actitud de los artistas se distinguen con frecuencia por una extraña ambivalencia. Por un lado son promotores de su Estado, una fuente de promoción para ellos, y lo representan en la vida pública en calidad de socios del partido gobernante. Por otro, su arte es multifacético e interpretable. Werner Tübke, por ejemplo, obvia las pautas oficiales con sujetos desvirtuados y un estilo histórico, se podría decir.

Uno de los veinte gabinetes está dedicado a la cinematografía y la videografía de ‚performances’, cuyas obras fueron creadas casi en su totalidad desde comienzos hasta finales de la década del 80. Los comisarios conceden especial atención a la fotografía, género que había sido descuidado hasta ahora. La pintura sólo es capaz de transmitir una impresión limitada de la realidad de la RDA, tanto más cuanto que los pintores se habían replegado a posiciones menos vulnerables. La fotografía, en cambio, permite un acceso directo a ella, a pesar de que la selección y la configuración de las fotos son actos subjetivos. Ahora bien: hay imágenes que sólo se pueden mostrar ahora, porque muchas veces los negativos iban a parar a las gavetas en la época de la República Democrática Alemana. No había ni siquiera pruebas positivas.

Pero, la tristeza que irradian las fotografías se corresponde con la lobreguez y la pesadumbre que cunden en el arte de la RDA. Unas metáforas de fracasos hablan ‚Del fracaso en la historia’. Sin embargo se intuye detrás de esto la situación personal y el fracaso personal en una sociedad real que no tiene nada que ver con las utopías glorificadas.
Goethe-Institut e. V. 2004

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