Amistad: fisonomías de una relación compleja

Regalos de Estado

Arena de Playa Girón, Cuba, 1978, Souvenir para los participantes del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes de 1978 en La Habana. Foto y © Deutsches Historisches Museum, BerlinSímbolos de amistad – Gestos políticos.

Hace veinte años cayó el Muro, el fin simbólico de la RDA (República Democrática Alemana). Posiblemente hoy ha caído ya en el olvido el papel de la RDA en la política mundial, pese a que mantuvo relaciones diplomáticas con más de cien Estados, cultivó con ellos diversos contactos políticos, económicos, científicos, culturales y deportivos, y fue miembro de casi todas las organizaciones internacionales importantes.

Sí se han conservado, en cambio, numerosas reliquias materiales del desaparecido Estado, por ejemplo, en las colecciones del antiguo Museo de Historia Alemana (Museum für Deutsche Geschichte, MfDG). Durante el gobierno del SED (Partido Socialista Unificado de Alemania), el cometido de este museo fue presentar a la opinión pública del país y del extranjero una imagen marxista-leninista de la historia alemana que alcanzaba su punto culminante en la RDA. El MfDG fue uno de los principales centros ideológicos de la RDA; su actividad coleccionista y expositiva estuvo apoyada y dirigida directamente por el partido y la jefatura del Estado. Tras la unificación de los dos Estados alemanes, el Museo Alemán de Historia (Deutsches Historisches Museum, DHM), que se había fundado en el sector occidental de Berlín, se hizo cargo de las colecciones del MfDG, que incluían el llamado “Inventario Especial”, una mezcolanza de objetos entre lo banal y lo oscuro, que refleja la historia de la RDA como ninguna otra sección de los fondos de la institución.

El Inventario Especial incluye regalos de visitas de Estado al extranjero o recibidas por la RDA, y asimismo obsequios personales de cumpleaños o de aniversario a los dirigentes estatales y del partido durante las cuatro décadas de la RDA. Piezas realizadas para actos especiales, como congresos del partido o conmemoraciones, completan la colección.

Estos obsequios de cortesía o para rendir homenaje lógicamente no son un invento del socialismo, y el impulso que lleva a hacerlos siempre ha sido ambivalente. Pero en las relaciones entre partidos, organizaciones o instituciones comunistas y socialistas, esta práctica tradicional adquirió rasgos de ritual. Es difícil que alguien pueda hacerse una idea, ni por aproximación, de los miles de objetos que se intercambiaron en actos de representación en los cuarenta y cuatro años de existencia del partido; del trabajo y los materiales empleados para fabricarlos; y de los quebraderos de cabeza que presumiblemente costó a los responsables encontrar cada vez un presente digno para las instancias superiores del partido. Y, por su parte, los camaradas extranjeros se vieron obligados a ideárselas para poder sorprender cada vez con algo distinto al SED y a sus dirigentes.

Las piezas, por regla general, no poseen un valor material importante; destacan más bien por su carácter simbólico. La mayoría de ellas reflejan, en los materiales o los motivos elegidos, las tradiciones folclóricas o artísticas del país de origen. Los obsequios procedentes de los países comunistas se caracterizan a menudo por su simbolismo revolucionario manifiesto. Las inscripciones invocan la paz, la amistad, la solidaridad o el triunfo del socialismo. Contenidos referidos a la lucha de clases se ven, sobre todo, en los recuerdos de los congresos del partido, y regalos de aniversarios o de cumpleaños. Junto a todos ellos, hay también presentes de visitas oficiales de naturaleza relativamente neutral.

un acto consciente de rechazo de las tradiciones feudales y burguesas, se idearon objetos liberados de las visiones materialistas y artísticas de los viejos sistemas sociales –que se creían superados– y con un valor meramente simbólico para el obsequiado, por ejemplo un aglomerado de carbón de aspecto atractivo o un saquito de arena de Cuba debidamente presentado.

De Cuba procede también un trofeo de la lucha revolucionaria de Fidel Castro contra sus enemigos internos y externos: la chaqueta del uniforme de un soldado hecho prisionero en septiembre de 1961 en el intento de invasión de Bahía de Cochinos.

Junto a recuerdos tan cargados por el aura de la leyenda de la lucha de un pequeño pueblo contra el enemigo todopoderoso, hay otros muchos presentes de Cuba caracterizados por su candente simbología revolucionaria. Una pieza que la Organización de Pioneros cubanos regaló a Erich Honecker en su visita en febrero de 1974 hace referencia al cuartel Moncada y el yate Granma, dos lugares estrechamente ligados a la revolución cubana. La fecha del 26 de julio remite al día de 1953 que Fidel Castro asaltó el cuartel de Moncada con sus seguidores más fieles, y puso así en marcha el proceso revolucionario. El retrato del centro de la placa muestra al poeta y héroe nacional José Martí. La inscripción es una cita de Fidel Castro.

Uno de los objetos de mayor simbolismo político es la escultura obsequiada a la delegación del SED que asistió al III Congreso del Partido Comunista de Cuba. Por encima de toda la maldad del mundo, simbolizada en una esvástica astillada, una hilera de calaveras, dos misiles y una cadena con la rapaz que encarna el imperialismo estadounidense, se alza la paloma de la paz de Picasso. La paloma, presentada por primera vez en 1949 en un congreso por la paz celebrado en París, se convirtió en el emblema del movimiento por la paz. En los Estados socialistas personificaba también la lucha contra el imperialismo.

La RDA cultivó una relación intensa con Chile a comienzos de la década de 1970, durante el gobierno de la Unidad Popular. La esperanza de contar con un segundo interlocutor estable, además de Cuba, como base para sus intereses políticos, económicos y culturales en Latinoamérica, se truncó en septiembre de 1973 con el golpe de Estado y el asesinato del presidente marxista Salvador Allende. Con todo, el SED mantuvo sus relaciones con los comunistas y socialistas afines. Durante la dictadura de Pinochet, miles de emigrantes chilenos encontraron una segunda patria en la RDA. El retrato del asesinado presidente Allende es un regalo de su viuda, que visitó la RDA en septiembre de 1974. En la dedicatoria manuscrita agradece la solidaridad de la RDA.

Por mencionar sólo un ejemplo curioso de regalo de cumpleaños: en 1946, con motivo de su septuagésimo cumpleaños, Wilhelm Pieck, presidente del KPD (Partido Comunista de Alemania) en la zona alemana de ocupación soviética, fue obsequiado por el grupo de exiliados del KPD en México, además de con diversas figuras de porcelana, con un sobrero mexicano… de metal.
Andreas Michaelis
(1954, Dresde) estudió Historia en la Universidad Humboldt de Berlín. En 1986 entró en el antiguo Museo de Historia Alemana de Berlín del Este como asistente científico. Desde 1990 trabaja en cuestiones relacionadas con la colección del Museo Alemán de Historia, donde se ha encargado, por ejemplo, del denominado “Inventario Especial”.

Fragmentos de Andreas Michaelis: DDR-Souvenirs, catálogo de exposición del DHM, Editorial Benedikt Taschen, 1994

Copyright: Deutsches Historisches Museum

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