Amistad: fisonomías de una relación compleja

Transformaciones urbanas en la Ciudad de México

Vista aérea de la ciudad de México VI, 2006; Foto: Pablo López LuzCitámbulos, una exposición concebida por un grupo interdisciplinario de investigadores, permite experimentar, con todos los sentidos, la vida cotidiana de esta metrópoli.

Si contemplásemos a ojo de pájaro la Ciudad de México, en la Avenida Tlalpan, que en tiempos prehispánicos constituyó una de las calzadas-diques que conectaban la ciudad azteca de Tenochtitlan con las orillas de los lagos que la rodeaban, nos encontraríamos con un conjunto de rupturas y horrores arquitectónicos que, de continuar con nuestro vuelo hacia el norte por Avenida Congreso de la Unión, terminarían abruptamente con un inmenso muro construido en los años setenta para contener el avance de la mancha urbana sobre la reserva ecológica de la Sierra de Guadalupe.

En toda su geografía, desde el bordo de Xochiaca –en el que diariamente se depositan 1.200 toneladas de basura–, pasando por la retícula perfecta de Ciudad Nezahualcóyotl, hasta Santa Fe –otro antiguo depósito de desechos donde hoy en día se construyen sobre barrancas y cañadas habitadas por sectores marginalizados las torres de la “ciudad financiera”–, el paisaje urbano de la Ciudad de México se muestra discontinuo y fragmentado. Sin embargo, no hay que olvidar que la superficialidad de las observaciones a ojo de pájaro, como la mirada de las estadísticas, son dos maneras de explorar una urbe que pueden conducirnos engañosamente a confirmar lo que a muchos, incluidos sus propios habitantes, les parece esta ciudad: una caja de Pandora que contiene todos los males de la vida urbana.

Los estigmas que la Ciudad de México debe enfrentar, como cualquier otra megalópolis del mundo, no son gratuitos. La ciudad padece graves problemas: abastecimiento de agua, contaminación, segregación, violencia física y hostigamiento mediático. Sin embargo, hay muchos otros aspectos que sólo un viaje pausado y atento permite recuperar.

Si miramos con atención una colonia popular que de lejos parece una colmena gris al borde de la urbe y de la esperanza, donde el espacio público ha perecido debido al crimen pero también como resultado de la paranoia y del consecuente negocio de la seguridad, podemos apreciar entonces que sus habitantes han convertido espacios originalmente privados en espacios públicos con fines comunitarios, como una arena de lucha libre en medio de Ciudad Nezahualcóyotl o una serie de pequeños parques en Ecatepec. Y si la alfombra infinita de viviendas que se extiende por una ciudad donde más del cincuenta por ciento de las casas son de autoconstrucción se percibe a través de una mirada que va más allá del disgusto estético que estas casas puedan provocar, pasa de ser un “mal urbano” a ser una manifestación de fenómenos sumamente importantes para la conformación actual de la urbe, como las nuevas formas de vida seminómada de los emigrantes mexicanos que van y vienen a los Estados Unidos o de los inmigrantes indígenas que construyen y reconstruyen múltiples identidades dentro de la ciudad.

Descubrir la ciudad condenada por nuestros prejuicios es una manera de reencontrarse con el contexto en que vivimos, pero, sobre todo, de comprenderlo y transformarlo desde el ámbito de la ciudadanía. Al final, la “otra” ciudad no nos es ajena, sino que corre paralelamente a nuestra cotidianeidad. Si la empatía es la base de la solidaridad, la mirada subjetiva es un buen camino para encontrarla. Salir, detenerse, mirar, escuchar, perderse, intuir, imaginar no sólo son actividades lúdicas, sino también un camino para reconocer la complejidad del sistema que conforma a una ciudad como ésta. Y cuando a estas actividades se les añade la diversidad de perspectivas que diferentes disciplinas otorgan, la realidad se revela más compleja pero también más comprensible y transformable. Así, la mirada de un biólogo o de un dentista que exploran en su tiempo libre la fauna y la flora diminuta que habitan en las grietas de las banquetas provoca que lo que suele ser visto como una jungla de asfalto se reconozca como una de las zonas de mayor biodiversidad del mundo.

Es precisamente este tejido de realidades que conforman el espacio urbano lo que Citámbulos, un grupo interdisciplinario de investigadores, busca desarrollar, no sólo para transformar la manera en la que los habitantes de la Ciudad de México viven su entorno, sino también para contribuir, desde la riqueza del ámbito de lo cotidiano, la subjetividad y el trabajo interdisciplinario, a la discusión global sobre la vida urbana.

El proyecto inicial de una guía de asombros de la Ciudad de México, titulada Citámbulos. El transcurrir de lo insólito (Editorial Océano, México, 2007) buscaba fomentar un reencuentro de los habitantes con su ciudad. Por su parte, la exposición Citámbulos. Un viaje a la megalópolis mexicana, presentada en el Centro Alemán de Arquitectura (Berlín, julio-septiembre 2008), es la invitación al resto del mundo a hacer un recorrido por la Ciudad de México, que trascienda el ámbito de sus horrores y contribuya a que esta nueva Era Urbana, en la que más del cincuenta por ciento de la población mundial vive en asentamientos urbanos, no sea necesariamente una Era Apocalíptica.

Organizada como un sistema de transporte colectivo análogo al del metro de la Ciudad de México, la exposición es un viaje en el que es posible hacer paradas en las diferentes estaciones para explorar los fenómenos urbanos más destacados de la ciudad, vistos a través de la mirada de casi cien artistas y colaboradores. Dada la complejidad de la realidad de la que da testimonio, el sistema cuenta con paradas de transbordo que corresponden a fenómenos que tocan más de un tema.

Así, desde la línea temática “Desbordamiento”, que presenta fenómenos del ámbito físico de la urbe, hasta la línea denominada “Milusos”, que compila diferentes estrategias de sobrevivencia económica, el sistema atraviesa lo histórico, lo geográfico, lo político, lo económico, lo cultural y lo mediático, con ejemplos concretos que dan cuenta no sólo de las particularidades de la Ciudad de México, sino también de aquellos aspectos que comparte con otras urbes.

El sistema procura analizar las diversas problemáticas urbanas desde la multiplicidad de factores que las conforman. Así, las estaciones que constituyen la línea “Brechas”, por ejemplo, muestran cómo el análisis del tema de la inseguridad tiene que tomar en cuenta no sólo el estado de tensión que este fenómeno produce en los habitantes, sino también los mecanismos de construcción del imaginario colectivo, los negocios legales e ilegales que conlleva y la segregación social y el aniquilamiento del espacio público que tiene como resultado. Esto lo logra mediante una amplia gama de recursos: una grabación de un “secuestro virtual”; un videojuego donde un taxi ecológico “caza” automóviles blindados; un papel tapiz cuyo patrón tiene como base un alambre de púas; y una serie de fotos que alude a las más de 10.000 empresas de seguridad privada que operan en la ciudad. Finalmente, la última estación de esa línea, “Aires de Ciudad”, recoge usos espontáneos del espacio urbano que no están sometidos al discurso de la inseguridad, sino que lo recuperan.

Una comprensión integral de los fenómenos urbanos se vuelve un imperativo cuando aparecen argumentos tan cuestionables como el nuevo lema del Partido Verde Ecologista: “Porque nos interesa tu vida, pena de muerte para asesinos y secuestradores”. Como ciudadanos, consideramos una obligación tener conciencia de lo que sucede en nuestra propia ciudad, pues es en nuestras acciones donde recae una parte importante de la construcción cotidiana de la urbe. Si una megalópolis como la Ciudad de México funciona, es en buena medida gracias a sus habitantes. Y es en esta dimensión cotidiana donde la discusión sobre el futuro de las ciudades puede encontrar nuevas perspectivas.
Citámbulos
es un colectivo interdisciplinario que desde el 2004 investiga e interpreta fenómenos urbanos de la Ciudad de México. Sus fundadores y miembros fijos son Ana Álvarez, matemática, Valentina Rojas Loa, especialista en Literatura, Fionn Petch, filósofo, y Christian von Wissel, arquitecto. En 2007 publicaron Citámbulos. El transcurrir de lo insólito. Guía de Asombros de la Ciudad de México (Océano, Conaculta, Cultura sin Fondos), y en 2008 presentaron en el Centro Alemán de Arquitectura de Berlín la exposición Citámbulos. Un viaje a la megalópolis mexicana.

Copyright: Goethe-Institut e. V., Humboldt Redaktion
Mayo 2009

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