Ahí están… sin habla, como si los hubiera paralizado una fuerza desconocida… De este modo retrató por ejemplo el fotógrafo Thomas Struth a turistas consumidores afanosos de arte en Florencia como alegoría de la experiencia directa, in-mediata del arte, que parece dejar obsoleta la cuestión de la necesidad de la mediación entre la obra o las intenciones del artista que se manifiestan en ella, de un lado, y el observador, del otro. Es más, ¿no empieza lo que constituye el arte justo allá donde termina la posibilidad de explicarlo? Y así cabe sumarse al cuestionario planteado en un simposio sobre la “Mediación del arte en los medios”, celebrado la primavera pasada en Múnich: “¿Son necesarias, en el fondo, las interpretaciones de las obras de arte? ¿En qué medida puede la mediación del arte ir más allá de la reconstrucción de las intenciones de sus productores? ¿Qué es, en definitiva, lo que hay que transmitir? ¿Qué estándares debe satisfacer la mediación del arte?”
De Ulrike Prinz y Isabel Rith-MagniSigue ...