Christopher Roman habla sobre Dance On 180 años de experiencia

Imagen: La compañía de Dance On: Brit Rodemund, Ty Boomershine, Jone San Martin, Christopher Roman, Amancio Gonzalez, Ami Shulman (de izquierda a derecha)
La compañía de Dance On: Brit Rodemund, Ty Boomershine, Jone San Martin, Christopher Roman, Amancio Gonzalez, Ami Shulman (de izquierda a derecha) | Foto (recorte): © Dorothea Tuch

Seis bailarines mayores de 40 años de cuatro países forman parte de la nueva compañía Dance On en Alemania. El proyecto piloto es el primer intento en Alemania de prestar una especial atención a la danza en una sociedad envejecida. Estructurado de modo similar al Bundesjugendballett (Ballet Joven Nacional), que recibe apoyo institucional, Dance On tendrá una duración de cuatro años. Christopher Roman, estadounidense nacido en 1970 que fue bailarín y director adjunto de la Forsythe Company, ha sido contratado como bailarín y nombrado director artístico del proyecto.

Señor Roman: Antes, las primeras bailarinas, al final de su carrera de danza –a los 32 años aproximadamente–, solían casarse con algún admirador adinerado o bien abrían una escuela de danza. Entre las excepciones mundialmente célebres se cuentan Margot Fonteyn, Marica Haydée o Sylvie Guillem, y también los bailarines Michail Baryshnikov y Merce Cunningham. Pero en la actualidad, cada vez más bailarines continúan activos en la danza durante cada vez más tiempo. ¿Por qué?

En la actualidad hay bastantes bailarines, por ejemplo en la Forsythe Company, que tienen más de cuarenta y de cincuenta años, incluso más de sesenta. La danza no sólo es un esfuerzo físico, también puede ser arte. Como nuestro cuerpo se deteriora, nos centramos cada vez más en la expresión. Hablamos a través de nuestro cuerpo, contamos historias, transmitimos experiencias. En la Forsythe Company nunca hemos hablado sobre el envejecimiento del cuerpo. Pero muchas veces era evidente que, cuanto más madurábamos y desarrollábamos nuevas competencias, más podíamos aportar al proceso creativo. Si ahora a mis 45 años ya no soy capaz de saltar tan alto en una cabriola doble como hace veinte, ¿qué importa? Ahora estoy mucho más interesado en ser parte de un diálogo creativo a través de la danza.

¿Qué tiene de especial Dance On?

Es un intento de mostrar a la sociedad el valor de la experiencia, la madurez y la conciencia del propio cuerpo en todos los ámbitos de la vida. En colaboración con algunos científicos, exploraremos la influencia de los movimientos del cuerpo en la agilidad mental y el envejecimiento. Mientras estemos de gira, también ofreceremos talleres para aficionados y esperamos que se produzca un animado intercambio de ideas y experiencias. Pero también queremos visibilizar los agravios y perjuicios a los que están expuestas cotidianamente las personas mayores en la actualidad. Además, queremos sumar a la danza contemporánea una nueva dimensión de expresión e impresiones. Muy concretamente, queremos ser parte del diálogo entre los artistas y la sociedad, así como entre los miembros jóvenes y mayores de la comunidad de la danza.

¿Cómo surgió Dance On?

La idea fue de una antigua bailarina, Riccarda Herre. A Madeline Ritter...

...del Büro für Gestaltungsveränderungen (Agencia de Creación de Transformaciones) Diehl+Ritter…

...le gustó la idea, amplió el concepto y ahora dirige todo el proyecto. La delegada federal de Cultura y Medios garantiza un apoyo financiero de 1,5 millones de euros para cuatro años.

Más de 230 bailarinas y bailarines de todo el mundo se han presentado para las cinco plazas vacantes en la compañía. ¿Cuál ha sido el criterio del jurado para tomar su decisión?

Ha sido dificilísimo. Pero los dos días de audiciones con los 25 finalistas resultaron ser uno de los momentos cumbre de mi carrera. Previamente habíamos visionado vídeos y leído biografías durante semanas. Lo que más nos fascinó fueron las motivaciones de los candidatos para ser elegidos. Una y otra vez aparecía en ellas un deseo que tan maravillosamente ha expresado mi colega española Jone San Martín: “Quiero transitar por caminos nuevos que lleven a la danza hacia el futuro y le den una vida más larga, que duerme en nuestros cuerpos. La danza va más allá del cuerpo. Se trata de cruzar fronteras.” Eso era justo lo que yo necesitaba, ese tipo de gente inteligente que quiere seguir dedicando su vida a la danza.

Aparte de Jone San Martín y de usted mismo, ahora forman parte de la compañía: Brit Rodemund de Alemania, Ty Boomershine de Estados Unidos, Amancio Gonzalez de España y Ami Shulman de Sudáfrica. ¿Cómo es el trabajo en grupo?

Aún estamos muy al principio de un largo viaje. Nos vamos a reunir a mediados de noviembre en Berlín para los primeros ensayos. Juntos, sumamos 180 años de experiencia (ríe) y contamos con una gran caja de herramientas llena de posibilidades, así que podemos tomar decisiones de acuerdo con nuestra experiencia. Al mismo tiempo, conocemos y respetamos nuestras fronteras. En colaboración con doce coreógrafos y otros artistas, nuestra intención es desarrollar ideas y realizarlas en los próximos dos años. Como director artístico, creo que puedo crear un ambiente en el que se aproveche todo nuestro potencial, tanto individual como de grupo. Confío en que mis colegas se revelarán como artistas de una gran calidad e inteligencia, autónomos y responsables.

¿Hay ya planes concretos?

Trabajaremos en los Ufer-Studios en Berlín y responderemos a las invitaciones llevando de gira nuestras producciones y talleres por Alemania y el extranjero. Instituciones como tanzhaus nrw Düsseldorf, Theater im Pfalzbau Ludwigshafen y el festival berlinés Tanz im August ya nos han contratado para la segunda mitad del año 2016. Sobre todo, tenemos que construir un repertorio: hay muchos productores esperando poder incluir a Dance On en sus programas. Pero en términos generales, hasta ahora la reacción a esta iniciativa ha sido abrumadora, y hay organizadores de eventos que ya han firmado contratos con nosotros, solamente por la fuerza de nuestro mensaje y su relevancia para el mundo de la danza.

La primera producción, “7 Dialogues”, se ha estrenado en enero de 2016 – es posible que no del todo por casualidad en La Haya, donde JiřÍ Kylián escribió una página de la historia de la danza con NDT III, la compañía de la tercera edad del Nederlands Dans Theater, lamentablemente desaparecida en 2006.

Claro que estamos muy contentos de presentarnos en un evento de tanto renombre como el ya muy consolidado Holland Dance Festival. Pero hoy día estas decisiones se toman siguiendo criterios muy sencillos: vas allí donde hay interés. Evidentemente, en Holanda hay una concienciación fuera de lo común en lo que respecta a las particulares cualidades de los bailarines mayores de 40. Puede que ése haya sido el motivo de que, en esta coyuntura, nos hayan aceptado el proyecto Dance On prácticamente a ciegas.

El Dance On Ensemble no sólo va a bailar. Como ya ha mencionado, también ofrece talleres con el lema “Dance On Local”. ¿Cómo se imagina estos talleres?

Envejecer es un proceso continuado de cada una de las personas. Todos nos vamos transformando a lo largo de la vida. El cuerpo y el espíritu están en constante movimiento. Por ello trabajaremos con personas no profesionales, para averiguar y dialogar sobre la interrelación entre el cuerpo y el espíritu.

¿Qué espera lograr con el Dance On Ensemble?

No quiero ser una curiosidad ni un número de circo. Queremos realizar un trabajo importante y formar parte de un diálogo que ponga en claro que todos y cada uno de nosotros necesitamos en todo momento un cuerpo para movernos –tanto física como mentalmente– y que podemos realizar y aportar un trabajo relevante.