Autoedición y libro artesanal en tiempos digitales Experimentos de papel

Trabajo 2 Libros artesanales, Foto: La diéresis
Trabajo 2 Libros artesanales, Foto: La diéresis | Photo: La dïéresis

A medida que se impone la producción industrial a gran escala, más se revaloriza el diseño de los objetos realizados a mano. Esta tendencia, que tiene algo de moda hípster, algo de consumo alternativo y algo de puro ocio y divertimento, abarca desde los muebles hasta la cerveza casera pasando por los libros.
 

El libro de papel, supuestamente abocado a su desaparición (según los apocalípticos profesionales), ofrece muchísimos ejemplos de edición cuidada. En contra de lo que pudiera pensarse, la extensión del libro digital estimula a los editores a ser cada vez más exigentes la hora de elegir el tipo de papel, seleccionar la fuente tipográfica y diseñar la cubierta.

Pero donde el valor del libro como objeto único y original adquiere tonos de fantasía es en el mundo de los libros artesanales y autoeditados. Sus creadores los fabrican a mano, uno a uno, y juegan con texturas, materiales y formatos sin las restricciones del editor tradicional, obligado a crear un diseño unificado fácilmente reproducible.

Caprichos de papel

El cuento oriental Vida y muertes del maestro Cha, de Demian Marín, tiene formato de bolsa de té. Los poemas de Carta al mundo: 20 poemas de Emily Dickinson (antología bilingüe realizada por Hernán Bravo Varela) están impresos en hojas sueltas y guardados en un sobre sellado con sello postal. Estos son solo algunos de los ejemplos de los libros artesanales creados por la exquisita editorial mexicana La Dïeresis.

Taller Leñateros, una cooperativa del Estado mexicano de Chiapas, publica libros artesanales editados en lenguas indígenas como el tzotzil, hablado por unas 350.000 personas. En una entrevista concedida al diario El País durante la pasada Feria de Guadalajara explicaban su forma de trabajar: utilizan papel reciclado que mezclan con otros materiales, como pétalos de flores o doblados de maíz. Para la fabricación de los libros utilizan un bastidor de madera con una malla de mosquitero y una imprenta modelo Chandler, muy parecida a la inventada por Gutenberg en el siglo XV. Para adornar la cubierta y dotarla de una aspecto acristalado, utilizan trozos de CDs y DVDs.

Libros mutantes

En España, la cita imprescindible de las publicaciones experimentales, autoeditadas y artísticas es la Feria Editorial Independiente Libros Mutantes, organizada en La Casa Encendida. En su última edición, en abril de 2014, participaron más de sesenta proyectos editoriales de libros de arte, revistas, fanzines, fotolibros y publicaciones de diseño.

Uno de los talleres más concurridos fue el de Laura Ameba, chilena trotamundos, que estudió bordado en la Escola de la Dona, en Barcelona, y bordado de alta costura en la Ecole Lesage de París. En sus talleres enseña a utilizar hilo, en vez de tinta, para crear originalísimas ilustraciones. Su objetivo es transformar el bordado en arte, en moda y en diseño gráfico. Y para lograrlo, utiliza su “aguja mágica” (punch needle), una técnica que dice haber aprendido de una bordadora rusa en Chile.

En Libros Mutantes hay hueco también para el puro happening lúdico. Un ejemplo es la “sesión en directo” de los BookJockey`s Antonio M. Xoubanova y Fosi Vegue, que ofrecen al público una selección de sus bibliotecas personales. La idea es sencilla: pasar páginas de diferentes libros de fotografía previamente seleccionados con un post-it, de manera que se traza un itinerario personal completamente distinto de la lógica lectora convencional. Esta técnica les permite establecer originales (o aleatorias) conexiones entre fotografías de distintos autores. En el vídeo enlazado abajo podéis ver una de sus actuaciones.

“Bodegones artísticos”

A diferencia de un libro impreso por técnicas convencionales (por ejemplo, por offset, con una tirada media y unificada de unos 1.000 ejemplares), cuya ficha comercial aparecerá en la web acompañada de la imagen de portada, el libro artesanal está obligado a salir muy guapo, y tres dimensiones, en la foto. Precisamente una de las actividades de Libros Mutantes fue el taller de Arturo Laso sobre técnicas de iluminación y composición fotográficas. El objetivo es que el creador pueda transmitir a los lectores que consultan la web o un catálogo toda la gama de texturas y matices que ofrecen sus libros.

La estrella de Libros Mutantes fue el taller Fanzine para llevar, un taller abierto al público que repasa diferentes técnicas editoriales, gráficas o artísticas para crear tu propia publicación. Porque no en necesario ser editor ni querer vender un solo libro. La idea que late detrás del libro artesanal, más allá de la apuesta comercial delicatessen de algunos sellos minoritarios, es la experimentación y el puro divertimiento.