Traducción de cómics “La intromisión en lo gráfico es un tabú“

Imagen: El traductor de cómics Ulrich Pröfrock
El traductor de cómics Ulrich Pröfrock | Ilustración (recorte): © Reinhard-Kleist

En ningún otro género literario se mezclan texto e imagen tan estrechamente como en el cómic. Ulrich Pröfrock nos revela en esta entrevista qué exigencias y qué libertades concretas implica para los traductores.

Señor Pröfrock, ¿cómo llegó a la traducción de cómics?

Las primeras traducciones las hice a principios de los años 90 por necesidad propia para un pequeño proyecto editorial. Después fueron llegando cada vez más peticiones de colegas de profesión y amigos, si quería ayudar con alguna pequeñez. Así fueron tomando su curso las cosas.

¿Qué es lo que más le gusta de la traducción?

Desde mi punto de vista, lo más atrayente es poder enfrentarse constantemente con diferentes estilos narrativos y formas lingüísticas. A menudo, los traductores de novelas estudian a un autor durante mucho tiempo, en algunos casos incluso durante años. En los cómics el volumen del texto es significativamente menor. En 24 meses traduzco alrededor de 50 títulos de diferentes géneros: desde libros para niños y de aventuras, pasando por obras de fantasía, ciencia ficción y adaptaciones literarias, hasta biografías y reportajes.

¿Qué distingue a un buen traductor de cómics?

Debe conocer particularmente bien el lenguaje hablado y coloquial. También debe manejar los contextos de la cultura pop o aquellos que son específicos para el género. En los textos que son principalmente dialógicos tiene que distanciarse a menudo del original.  Al final, el lector debe pensar: ¡Sí, esto suena auténtico! En alemán, el traductor puede tener bastantes dificultades si su propia forma de hablar está marcada por dialectos del norte o del sur del país.

Algunas cosas se pierden en la traducción 

¿Qué cosas son especialmente  difíciles de transmitir en otro idioma?

Muchas referencias a la cultura cotidiana del país original se pierden inevitablemente. Por ejemplo,  si en una playa francesa unos turistas creen reconocer a dos cantantes famosos, pero además los confunden con otros, se produce una sensación en el lector que no se puede reconstruir en la traducción. Sería tonto hacer que los protagonistas franceses confundan a Wolfgang Petry y a Wolfgang Niedecken (ambos cantantes alemanes, n. del t.), aunque  esto sería lo que más se acerque al sentido original. En este caso se tiene que encontrar una solución completamente diferente. Por otro lado, en alemán no hay traducciones correspondientes para el francés de África occidental, que se habla en las antiguas colonias. La forma sumamente creativa de tratar al francés, el idioma extranjero “impuesto” y la marcada plasticidad de este idioma no se pueden traducir satisfactoriamente. En ningún caso se puede crear la impresión de que los protagonistas no dominan bien el “idioma estándar”, ya que los lectores los considerarían idiomáticamente incompetentes.

¿Y cómo soluciona usted un problema así?

A menudo la mejor solución es orientarse según las informaciones gráficas transmitidas en el dibujo, para producir contextos similares. Por ello, un traductor de cómics también debe ser un lector de cómics con experiencia. Rige mantener siempre en el punto de mira la totalidad gráfica de ambas páginas abiertas. Esto determina el flujo narrativo y el ritmo.

¿Qué papel juegan el diseño y la configuración visual en la traducción?

Dese luego que el traductor del cómic debe tener en cuenta el espacio disponible. Algunas veces, un problema de longitud se puede solucionar reduciendo el tamaño de la fuente. La intromisión en lo gráfico es un tabú, y las excepciones tienen que estar bien justificadas. Si a pesar de todo, el espacio no es suficiente, hay que  decidir qué informaciones son prescindibles. Pero no se puede omitir nada que sea relevante para el futuro desarrollo de la historia.

Un segundo oficio para garantizar la existencia 

Al traducir, ¿puede suceder también que se acorten los textos?

Sólo en raras excepciones una traducción es marcadamente más corta que el original. En ese caso se tienen que buscar prolongaciones que se acoplen al ritmo y al mismo tiempo llenen el espacio en blanco sobrante de manera satisfactoria. La distribución y ponderación de los campos de texto es una parte importante de la impresión gráfica general y debería conservarse en la medida de lo posible. Ya que el equipo de lectorado de la editorial es el que decide finalmente sobre lettering manual o digital y sobre el tamaño y tipo de la fuente, a menudo el texto final tiene que ser repetidamente trabajado y adaptado.

¿Se puede vivir de traducir?

¡No! En vista de la lamentable remuneración en el mundo de la traducción literaria, sólo podría ganarme la vida si hiciera reducciones drásticas. Y además sólo funcionaría con trabajo en cadena y prescindiendo de los retoques finales. Para alcanzar alta calidad necesito más tiempo, y ese tiempo no se paga.

¿Qué desearía para los traductores en Alemania?

Una paga más adecuada y mayor  reconocimiento para aquellos con cuyo trabajo hacen la literatura universal accesible a un público local. En Alemania, muchos colegas que son “tontos” o al menos lo suficientemente apasionados como para dedicarse a este trabajo, están bajo la amenaza de la pobreza en su vejez. Esa es la amarga realidad. 
 

Ulrich Pröfrock

El traductor y librero Ulrich Pröfrock de Friburgo fue condecorado con el premio Christoph-Martin-Wieland de traducción en el año 2015. El jurado declaró que su traducción del francés de la novela gráfica “Quai d’Orsay – Hinter den Kulissen der Macht” tocó “todos los registros lingüísticos.” De esta forma, la condecoración del Ministerio para la Ciencia, la Investigación y el Arte del Estado federado de Baden-Würtemberg, dotada con 12.000 euros, premió por vez primera a una traducción de cómic. Ulrich Pröfrock es dueño de la librería de cómics “X für U” en Friburgo.