Alemania, nación del fútbol “Un quiebro positivo en la imagen mundial de Alemania”

Hinchas alemanes y estadounidenses siguen juntos en la Amerikahaus de Múnich el partido de Alemania y Estados Unidos durante la ronda inicial de la Copa Mundial de 2014.
Hinchas alemanes y estadounidenses siguen juntos en la Amerikahaus de Múnich el partido de Alemania y Estados Unidos durante la ronda inicial de la Copa Mundial de 2014. | Foto (recorte): © Picture Alliance, Stephan Rumpf

"El fútbol juega un papel importante en la percepción que las naciones tienen de sí mismas y de las demás", dice el filósofo y experto en fútbol Wolfram Eilenberger. Una conversación sobre viejos clichés y nuevas señales.

¿Qué relevancia tiene el fútbol en la imagen de Alemania en el extranjero?

El fútbol juega un papel muy decisivo en la visión que tienen de Alemania los otros países, especialmente sus vecinos europeos. Aproximadamente desde el final de la Primera Guerra Mundial fueron surgiendo muchos estereotipos sobre los atributos que corresponden a las diferentes naciones.

¿Por ejemplo?

En el caso de los italianos se trata de cierta capacidad de resistencia, algo así como de partisanos. Ahí están en primer plano los defensores. Los alemanes, por su parte, son tanques. Eso es lo que aún hoy se puede leer y oír en la prensa extranjera cada vez que el equipo funciona organizadamente. Se dice que los alemanes “aplastaron” al contrincante.

“Se vio alegría en la calles”

En los últimos años esa imagen se ha modificado. ¿Qué importancia tuvo el campeonato mundial de 2006 en Alemania, aquel “sueño de verano”, como se lo suele llamar?

El campeonato mundial de 2006 rompió con muchos clichés. Hubo algo que antes no se asociaba con Alemania: un afecto explícito hacia los visitantes de todas partes del mundo. Se vio alegría en las calles. En este aspecto, algo cambió para muchas personas de Europa y de todo el mundo. Vieron una Alemania más allá del cliché forjado después de la época nazi. Ese fue un quiebro positivo en la imagen mundial de Alemania.

El fútbol puede influir no solo en la percepción que el exterior tiene sobre una nación sino también de ella misma sobre sí misma. ¿Cuáles fueron los momentos decisivos en los que, gracias al fútbol, los alemanes se permitieron verse desde otra perspectiva?

Wolfram Eilenberger Wolfram Eilenberger | Foto (recorte): © Michael Heck El ejemplo clásico es el “milagro de Berna”, la victoria de la selección nacional en el Campeonato Mundial de 1954. Fue una tremenda inyección de orgullo para una nación que después de la dictadura nazi y de la derrota en la Segunda Guerra Mundial ya no sabía qué era. De repente era posible volver a pensar: “¡Todavía somos capaces de lograr algo!” En 1990, después de la victoria en el campeonato mundial de Italia, fue parecido, aunque en cierta medida hasta exagerada. Muchos se preguntaron: “¿Qué intentará ahora en el plano internacional esta Alemania unificada?” Y entonces, después de ganar la final, Beckenbauer dijo: “¡Seremos invencibles por décadas!” Eso generó miedo, muchos se preguntaron: “¿Será demasiado fuerte la Alemania unificada? ¿Dominará a Europa?”

“No hubo gestos arrogantes”

En el campeonato mundial de Brasil 2014 el equipo alemán se consagró campeón mundial. En esa época todavía muchos países de Europa estaban atravesando una crisis económica. ¿Se volvieron a avivar los miedos?

Podría haber pasado eso, sobre todo después del 7 a 1 contra el anfitrión Brasil en la semifinal. Pero el equipo alemán se comportó con inteligencia. No hubo gestos altaneros o arrogantes, más bien una cordial empatía con el anfitrión. Todas las apariciones fueron de una modestia muy positiva. Tal vez, en este sentido fue casi una alegría que Alemana quedase eliminada en 2016, en la semifinal del campeonato europeo en Francia. Pues era una etapa política muy complicada, en la que Alemania estaba bajo sospecha de querer dominar Europa. De hecho, creo que los representantes de la selección alemana son muy conscientes de este peligro. Y por eso, inteligentemente, su modo de comunicar es casi siempre muy defensivo, muy empático, nunca altanero o arrogante.

Hoy resulta totalmente natural que los jugadores de origen inmigrante tengan su presencia en el equipo de la selección alemana. ¿Qué influencia tiene esa diversidad en la imagen que tiene el mundo de Alemania y de los alemanes?

Desde 2006 se ha reforzado cada vez más el carácter multicultural del equipo. Una nueva señal a nivel mundial de que Alemania no es una sociedad homogénea sino abierta, multicultural. Y esto modifica profundamente la imagen de Alemania en el mundo. Por supuesto, no es representativo, porque las personas de origen inmigrante están mucho menos representadas en las posiciones de poder, pero, en la percepción internacional, por lo menos ya se señala esa dirección.

Entretanto, el fútbol alemán se ha distanciado mucho de la imagen de tanque y hasta es considerado estético.

Es cierto. ¡No importa cómo, lo importante es ganar!, así se percibió durante mucho tiempo el estilo de juego de la selección alemana. Sin consideraciones estéticas, un puro cálculo orientado al resultado. En los últimos quince años esto ha cambiado por completo. El entrenador actual, Joachim Low, cree que si bien es importante ganar, se gana con un juego vistoso. Y esto se percibe y se aprecia en todo el mundo.
 
Wolfram Eilenberger es filósofo, periodista, escritor y especialista en fútbol. Para ZEIT ONLINE escribe la columna Eilenbergers Kabinenpredigt. Tiene licencia de de la Federación Alemana de Fútbol y juega en la Autonama, la selección de fútbol de los escritores alemanes.