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Mercado editorial
Entre la euforia y el fin de los tiempos

Los condenados a muerte perduran: el libro vive a pesar de los presagios.
Los condenados a muerte perduran: el libro vive a pesar de los presagios. | Foto (detalle): © picture alliance/dpa/Jens Kalaene

Libros electrónicos, aplicaciones para smartphones y plataformas de lectura en línea: el nicho de las publicaciones digitales es variado y muy dinámico, aunque siga siendo solo un nicho.

De Matthias Bischoff

“El libro es indestructible”, dijo Florian Illies, desde hace poco tiempo director de la editorial Rowohlt y autor de bestsellers (entre otros, las novelas Generation Golf y 1913), en una entrevista en septiembre de 2018. Pero, ¿qué significa tal declaración, casi a la defensiva? ¿Qué podría competir con el libro impreso?

Cada año, cuando se acerca la Feria de Frankfurt, se establece el mismo debate, ¿el libro tiene futuro o la gente ya solo ve películas y se queda como tonta mirando el móvil? No es la primera necrológica que recaé sobre el sector editorial, pero desde el cambio de siglo y, aún más, desde la invención del móvil y la aparición de la tablet, se predice el final de la cultura clásica del libro.

Ahora bien, esta división estricta entre el libro impreso y los contenidos digitales no tiene sentido. La euforia de los innovadores digitales resulta tan exagerada como el sentimiento apocalíptico de los amantes del libro. En los últimos años, muchos de los proveedores que se lanzaron con brío a la búsqueda y captura de nuevos mercados y grupos de clientes se han retirado de los proyectos digitales. Por ejemplo, la plataforma de lectura “SoBooks” o la especializada en estudiantes “PaperC” han desaparecido. Uno de los proyectos insignia, la plataforma de narraciones “oolipo” de la editorial Bastei-Lübbe cerró y, la plataforma de lectura para smartphones “readfy”, debido a dificultades financieras, fue absorbida por Legimi, una empresa online de audiolibros y e-books. No son los únicos proyectos fallidos, la lista es larga, y siempre por razones económicas: no se ganaba el dinero suficiente.

el auge pasó, Las ganas de leer se esfuman

¿Y por qué? No se ofrecían contenidos suficientemente atractivos en estas plataformas, es decir, lo suficientemente atractivos para que los usuarios estuvieran dispuestos a pagar. En las plataformas de otros sectores, sin embargo, se ha demostrado que se puede ganar usuarios: Netflix, Amazon Prime Video o incluso Spotify son un ejemplo de cómo se llega con contenidos digitales a los oyentes o espectadores a través del móvil o la tablet. Este fenómeno se denomina “generación de alcance”. Quien en los últimos años trató de vender libros digitales y fracasó fue precisamente porque generaró poco alcance.

Entre las editoriales se debate si se puede, y cómo, ganar dinero con productos digitales. De cualquier forma, el auge del cambio de siglo se esfumó, el notable crecimiento de ventas es cosa del pasado. En Alemania, entre 2010 y 2013, la presencia de libros electrónicos en el mercado editorial aumentó del 0,5 al 3, 9 por ciento. Desde entonces, sin embargo, se ha congelado en el cuatro y medio por ciento de una facturación total de nueve mil cien millones de euros.

Los expertos del sector consideran que, a pesar de los dispositivos mejorados como Tolino, Amazon-Fire y las tablets, se ha alcanzado un grado de saturación tal, que en los próximos años el crecimiento será mínimo. El problema de base es otro: las ganas de leer se esfuman, no tiene que ver con el tipo de soporte. En los últimos diez años, el sector ha perdido nada más ni nada menos que seis millones de compradores y duda poder recuperarlos por medio de canales digitales.

En Internet aparecen nuevos nichos

Sin embargo, en el infinito mundo de internet, se han desarrollado numerosos nichos que funcionan independientemente de las editoriales tradicionales. Claro, los grandes literatos siguen apostando por instituciones como Suhrkamp, Hanser, Rowohlt, Fischer y muchas otras editoriales, pero las huestes de personas que antes esperaban en vano su oportunidad para poder publicar, por fin han encontrado un lugar de difusión en la autoedición, práctica que hoy lidera Amazon. Este mercado es variado y muy dinámico. Más de uno ya se ha ganado sus dineros con este tipo de contenidos ofrecidos exclusivamente de modo digital. Además, la leyenda que surgió en torno al libro Cincuenta sombras de Grey, de E.L. James, publicado originalmente como libro electrónico, y que en Europa llegó a ser un bestseller y récord de ventas, ha despertado la esperanza de poder dar un golpe semejante en algún otro momento. La realidad, más profana, es que hay miles y miles de títulos que compiten entre sí, una carrera entre mamotretos eróticos de atmósfera voluptuosa y tétrica, novelas históricas, libros esotéricos y las memorias. Siempre se encuentra una oferta especial, ¡e-book por 99 céntimos!, o alquilarlo gratis por unos días, para llamar la atención del consumidor.

Un aumento digno de mención solo presentan los libros especializados: los formatos digitales han superado a las versiones impresas en las publicaciones médicas, jurídicas y de otras ciencias, debido, entre otros factores, a las actualizaciones constantes. Y como denominador común: muchos lectores utilizan en el trabajo libros en formato digital, mientras que en su tiempo libre prefieren el clásico producto impreso. Florian Illies no se equivocaba: pasará mucho tiempo antes de que el libro clásico pase a mejor vida.

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