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Activismo internacional
Cómo l*s activistas por el clima se inspiran y ayudan mutuamente en todo el mundo

Activistas de No Borders y refugiados cerca de la frontera franco-italiana
Este ejemplo demuestra que la lucha contra el cambio climático no conoce fronteras: activistas de No Borders y refugiados cerca de la frontera franco-italiana | Foto (detalle) : © MAXPPP

A causa de estructuras sociales coloniales, capitalistas y patriarcales, el cambio climático afecta de manera desigual a distintas regiones y seres vivos. En el mundo entero, l*s activistas se reúnen para actuar contra esta desigualdad. ¿Cómo colaboran por encima de las fronteras? Baïa y Jo relatan sus experiencias en el campo del activismo internacional.
 

De Victoria Berni

Luchar en común por encima de fronteras nacionales 

La economía globalizada heredada del colonialismo ha traído consigo en cierta manera un activismo internacional. Por ejemplo entre Francia y sus Territorios de Ultramar con el asunto de la clordecona, un insecticida empleado intensamente de 1972 a 1993 en las plantaciones de plátanos de Martinica y Guadalupe, que contribuyó a que en las Antillas el cáncer de próstata tenga más incidencia que en ninguna otra parte del mundo. Según cuenta Baïa, de 27 años, las y los activistas de los Territorios de Ultramar y de la Francia continental están pensando ahora cómo obstaculizar las cadenas de suministro para llamar la atención sobre el problema.
 
El activismo internacional puede también darse en forma de ayuda directa en el mismo lugar de la lucha, como sucede por ejemplo desde la década de 1990 en la frontera germano-francesa. En la zona se realizan acciones de protesta para impedir el transporte de residuos atómicos.
 

Aprender de los demás y hacer amistades 

A sus 18 años, Jo llegó a la Universidad y comenzó su compromiso con el movimiento antiglobalización: “Era la época de la contracumbre internacional. En 2001 se celebró el primer Foro Social Mundial en Porto Alegre, en Brasil”. Jo cuenta cómo en aquel encuentro se reunieron activistas de todas partes: “Conocí a personas comprometidas en los campos más diversos. Me sirvió para comprender mucho mejor los distintos mundos del activismo y lo que querían”.
 
Según explica, “los encuentros internacionales para transmitir medidas de resistencia y hacer visibles las luchas locales tienen mucha importancia”. Esa transmisión se efectúa también intergeneracionalmente. Por ejemplo, la existencia de ayuda sanitaria en las manifestaciones es una medida de resistencia original de los años 60; desarrollada por el Partido Pantera Negra y el Movimiento Indígena Estadounidense, se practica y enseña hoy en lugares de resistencia antiatómica como Bure o también en las acciones de los chalecos amarillos.
 
La manera de proceder de Baïa cuando actúa en favor del medio ambiente está fundada también en conocimientos recibidos de esta manera: “La gente de procedencia africana tenemos raramente acceso al suelo, porque en el sitio del que provengo los suelos están contaminados y no nos pertenecen. Así que lo que hago es inspirarme en la táctica de los cimarrones, una modalidad de resistencia ecológica y social de la gente de color en las colonias en tiempos de la esclavitud. Los cimarrones se escapaban a las montañas y a bosques a mucha altura, donde podían a veces sobrevivir durante años, pues desarrollaron una rotación de cultivos y se autoabastecían. Lo que quiero, como ellos quisieron, es lograr libertades nuevas, por ejemplo asegurando la producción de nutrientes, y ahí tengo un punto de referencia en mi lucha”.

Fronteras, retos y objetivos del internacionalismo 

Para Baïa, el reto está en un “modo de imperialismo: personas no afectadas directamente reclaman ser protagonistas de determinadas luchas. Deciden lo que le hace falta al otro, como tantas veces sucede en la ayuda humanitaria. Y esto a su vez mantiene a la gente en una relación de dependencia.” En opinión de Jo, “el internacionalismo ha caído algo en el olvido desde que terminó el movimiento antiglobalización a comienzos de la década de 2000. Los conocimientos no se transmitieron, y además las y los activistas se hicieron mayores y el tema cayó demasiado rápido en el olvido. Se echa de menos una cultura internacional del activismo.”
 
¿Se puede hacer algo para contrarrestarlo? Según Jo, “no existe la solución ideal. Tenemos que volver a crear espacios de encuentro internacionales e intercambiar información sobre las distintas medidas. Tenemos que seguir formándonos en común y renovar los instrumentos intentando preservar diferencias para que el resultado no sea una masa homogénea.”
 
Qué influencias de estructuras coloniales hay en el activismo por el clima es una cuestión de la que queda aún mucho por hablar. El asunto, pues, lo seguirá tratando en su entrada Matilde desde Portugal. ¡Lectura disponible a partir del 15 de julio!
 
La crisis climática afecta a las personas en el mundo entero de manera muy desigual y refuerza discriminaciones. Por esa precisa razón no hay que perder nunca de vista, tanto dentro como fuera de los movimientos por la justicia climática, aspectos tales como el clasismo, el racismo, el sexismo, el (neo)colonialismo y muchas otras luchas.

En la tercera entrega de Blog, Engage, Act!, nuestr*s bloguer*s se esfuerzan por dirigir su atención a los movimientos. ¿Qué se necesita para que haya diferencias y puntos en común? ¿Cómo puedo concienciar de las injusticias de nuestro mundo? Y antes que nada: en un mundo dominado por desigualdades, ¿cómo pueden tomar la palabra las personas afectadas?

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