Sostenibilidad  Metas verdes

Imagen de un avión que sobrevuela un campo de fútbol y deja tras de sí una nube oscura de gases de escape. © Goethe-Institut, Ricardo Roa

La FIFA promete un Mundial más sostenible, pero la edición de 2026 será más grande que nunca. Los vuelos, el calor y las cuestiones sociales muestran lo difícil que es implementar la sostenibilidad en el futbol mundial.
 

Con 48 equipos, 104 partidos y 16 sedes en Estados Unidos, México y Canadá, la Copa Mundial de Futbol 2026 será la edición más grande de la historia. Sin embargo, este superlativo también presenta un problema: cuanto más grande y extenso es un torneo, más difícil resulta limitar su impacto social y ecológico. La Federación Internacional de Futbol, fundada en 1904 en Paris como Fédération Internationale de Football Association (FIFA), se enfrenta a algunos retos en materia de sostenibilidad.

Movilidad, el gran factor de emisiones

La cuestión más importante en torno al clima no comienza en el estadio, sino en el camino hacia este. Los eventos deportivos internacionales generan largos viajes. Esto también ocurría en las Copas Mundiales anteriores. En 2026, sin embargo, a los desplazamientos internacionales se sumarán los largos trayectos dentro del propio territorio. Cada una de las sedes está separada de las otras por varios miles de kilómetros. Además, en Norteamérica faltan conexiones de trenes que podrían sustituir los vuelos en gran medida. Así, el tráfico será uno de los mayores factores que contribuyen a las emisiones.

La Eurocopa de 2024 celebrada en Alemania puso de manifiesto el impacto de los viajes. Un estudio del Oeko-Institut, encargado por el Ministerio Federal del Medio Ambiente de Alemania, llegó a una conclusión definitiva: los viajes internacionales son la mayor fuente de emisiones. A pesar de que cerca de dos tercios de los asistentes a los estadios provenían de Alemania, los fanáticos internacionales —es decir, solamente alrededor de un tercio de los asistentes— produjeron más de cinco veces más emisiones que todos los aficionados alemanes juntos. Alrededor del 85% de las emisiones generadas por el Mundial correspondieron al transporte, y casi dos tercios a los vuelos.

Estas cifras no pueden extrapolarse directamente al Mundial de 2026, pero indican dónde yace el problema de raíz: si ya un torneo compacto en Alemania produjo tantos viajes, esto será aún más cierto en el caso de un Mundial que se celebra en tres países.

La sostenibilidad también es una cuestión social. Visas, alojamientos y transportes hacen que el torneo sea inasequible para muchas personas. Solo aquellos aficionados que puedan permitírselo realizarán el largo viaje para llegar a la Copa Mundial 2026.

Avances en los estadios

La construcción y operación de los enormes estadios mundialistas es también un gran tema cuando se trata de sostenibilidad. En Norteamérica hay grandes avances en este ámbito.

El Mercedes-Benz Stadium en Atlanta, por ejemplo, reporta que utiliza 29% menos energía eléctrica que los estadios convencionales. El estadio dispone de más de 4000 paneles solares que generan casi 1.6 millones kWh de energía renovable al año, y está diseñado para reducir el consumo de agua en hasta un 47%. El SoFi Stadium de Los Ángeles opera bajo el estándar ISO 20121 para una administración sostenible de eventos.
Fotografía del estadio Mercedes-Benz de Atlanta, en la que se ven los paneles solares.

Según sus propias cifras, el estadio Mercedes-Benz de Atlanta, con sus 4.000 paneles solares, consume aproximadamente un tercio menos de electricidad que los estadios convencionales. | © Warren LeMay/CC0 1.0

Tales medidas son importantes, pues demuestran que, hoy en día, los estadios pueden ser más eficientes que antes. En muchos casos también las estructuras existentes se han optimizado en lugar de construir nuevas arenas. Sin embargo, muchas de estas medidas se basan en la iniciativa voluntaria de los operadores y, por lo tanto, varían mucho de un caso al otro.

Sedes calurosas

El Mundial 2026 enfrentará un adversario más: el calor. Diversos estudios científicos advierten sobre las altas temperaturas en muchas sedes. Una investigación de la renombrada revista Scientific Reports prevé un alto riesgo de calor extremo en 10 de las 16 ciudades mundialistas. Un artículo de la revista Sports Magazine llega incluso a estimar que 14 de las 16 sedes se verán afectadas por el calor extremo. Eso significa que se necesitará más ventilación en los estadios, más medidas de protección, y habrá mayor presión sobre las infraestructuras y el suministro energético. Diversas comunidades locales de la Ciudad de México han denunciado que la falta de agua en las inmediaciones del Estadio Azteca, el estadio donde se llevará a cabo la inauguración del Mundial, se ha agravado a raíz de los trabajos de mantenimiento. Asimismo, instancias federales como la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) reportan periódicamente sobre sequías y estrés hídrico en algunas zonas del país.

Alemania: sostenibilidad a nivel institucional
 

¿Puede una Copa del Mundo ser sostenible bajo tales condiciones? Sin duda, hay avances: mejor tecnología en los estadios, certificaciones y estrategias claras. En algunas áreas, la Copa Mundial 2026 se está organizando de manera más amigable con el medio ambiente que torneos anteriores, pero tan solo su magnitud y estructura geográfica la convierte en un ejemplo de que, en los eventos gigantes, la sostenibilidad se topa con límites sistémicos. Mientras la movilidad, la ampliación del evento y la adaptación al cambio climático no se tomen en cuenta de forma rigurosa, muchas de las innovaciones quedarán como medidas locales. La sostenibilidad en el deporte de élite internacional solo será posible cuando no solo unos cuantos estadios sean más verdes, sino cuando la política, las instituciones y los fanáticos se replanteen todo el torneo con una perspectiva sostenible.

La comparación con Alemania demuestra que es posible. La Eurocopa 2024 se planeó de acuerdo con los criterios de las Naciones Unidas en este ámbito, es decir, con objetivos claros en materia de medio ambiente, sociedad y gobernanza. La UEFA trabajó con áreas temáticas, medidas e indicadores concretos. Además, en Alemania, la sostenibilidad en el futbol profesional está más arraigada a nivel institucional. La Liga de Futbol Alemana (DFL, por sus siglas en alemán) ha incorporado criterios de sostenibilidad en el sistema de concesión de licencias, mientras que la Federación Alemana de Futbol (DFB) ha aprobado directrices vinculantes. Eso no resuelve todos los problemas, pero marca una diferencia: en Alemania, la sostenibilidad es una normativa rígida, en Norteamérica se trata más de iniciativas voluntarias.

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