Entrevista con FM Einheit  FM Einheit

Einstürzende Neubauten
Einstürzende Neubauten, el 25 de febrero de 1986 en el Metropol de Berlín © Raven

FM Einheit, cuyo nombre real es Frank-Martin Strauss, lleva más de cuarenta y cinco años siendo un pilar de la escena musical alemana. Durante años fue miembro fijo de Einstürzende Neubauten como percusionista, desde principios de los ochenta, pero su carrera musical comenzó en la banda punk Abwärts y en la banda de la NDW (Nueva Ola Alemana) Palais Schaumburg. Hoy en día es, entre otras cosas, productor musical y artista de radioteatro.
 

¿Cómo era aquella época para ti en Alemania, cuando el punk llegó desde Inglaterra?
Yo ya era bastante radical, poco antes del Abitur (bachillerato), en 1977, creo. Simplemente me levanté en la escuela, me fui y ya no pude seguir viviendo en casa de mis padres. Pero crecí en un hogar totalmente liberal y tengo unos padres estupendos. Aun así, para mí era importante tomar distancia.

¿Y qué pasó después?
Yo vengo de la región del Ruhr, de Bochum, pero me fui muy rápido a Hamburgo porque la escena en Bochum era demasiado limitada para hacer música. Pensé: “Muy bien, Hamburgo, ¡el gran mundo!”. Y allí conocí el punk. Estaba la tienda de discos Rip Off, de Inglaterra. Importaban todos los discos, también parches, camisetas y todo eso. Allí trabajé más tarde. También empezamos a hacer nuestra propia distribución de música alemana, ZickZack y What's So Funny About, con Alfred Hilsberg. Con Rip Off montamos una distribución independiente de la gran industria discográfica. Para mí siempre fue importante ser independiente. Que nadie me diga lo que tengo que hacer ni cómo tiene que sonar la música.

¿Y por qué te fuiste a Hamburgo y no a Düsseldorf, que te quedaba más cerca y también tenía una gran escena punk?
Las distintas escenas en Alemania eran muy diferentes. Düsseldorf representaba mucho más la música electrónica; Hamburgo era más guitarrera, más rock; Berlín era más vanguardista. Yo no me sentía tan cercano a la escena electrónica (punk) de Düsseldorf como a la de Hamburgo, pero en realidad no fue una decisión consciente, simplemente pasó. Necesitaba distancia de donde venía. “Puerta al mundo, Hamburgo”, pensé, eso era bueno. ¿Cómo sonaba la música en general en Alemania en aquella época?
La música en Alemania en aquella época estaba, digamos, colonizada por la música inglesa y norteamericana. Y en el tiempo anterior al punk, la música ya no era tan sexy. Necesitabas 130 torres de sintetizadores, tenías que tocar lo más rápido posible, había cosas totalmente complicadas. Se había vuelto un fin en sí mismo. El virtuosismo ya no tenía mucho que ver con aquello para lo que realmente se hace: para los fanáticos. Y como yo siempre me consideré más un entertainer, eso no iba conmigo. Tocar a una velocidad de 180 pulsaciones por minuto en compás de 7/8 alternando con 14/13 no me interesaba especialmente. Pero el punk vino bien para eso. Había mucho fanfarrón y mucha ligereza. Einstürzende Neubauten era más extremo. Yo tocaba al mismo tiempo en Abwärts, donde aún estábamos en cierta tradición rockera. Era una formación de rock con batería, bajo, guitarra y las armonías correspondientes. Neubauten ya no era nada de eso. En un primer momento no tenía casi nada que ver con la música, era un circo, pero la época estaba muy, muy abierta a eso. En realidad, estábamos aburridos de la música que nos rodeaba.

Con Abwärts eran parte de la escena punk alemana. ¿Dónde ensayaban? ¿Hay que imaginarse un local de ensayo destartalado?
Ensayábamos en una torre de agua, en el barrio de Schanzenviertel en Hamburgo. Y cuando empezó a despegar la Nueva Ola Alemana, la Bravo (revista pop para adolescentes) estaba buscando a los punks. Hacían reportajes de hogar: ¿Cómo viven los apestados? ¿Y las estrellas de la música ligera? Para ellos éramos la escoria. Y entonces les dijimos que vivíamos en la torre de agua. También rodamos allí la película Decoder. Arriba, en la punta, sólo se podía entrar con una escalera. Lo arreglamos un poco para la historia: pusimos unos colchones y yo aseguré que vivía allí. Y entonces tuve un reportaje enorme en la Bravo porque vivía de forma tan alucinante en el tanque de la torre de agua de Hamburgo. Pero ese era nuestro local de ensayo.

Has mencionado a Einstürzende Neubauten: con su música no siempre encontraron oídos abiertos, ¿verdad?
Nunca tuve un problema con eso. Nunca he hecho música para que le guste a alguien. Hago música porque sólo puedo hacer la música que hago, no sé hacer música de otro tipo, otra gente lo hace mejor que yo, y eso está bien. Me da igual ser poco querido sobre el escenario que ser muy querido.
¿Puedes darnos un ejemplo de un concierto donde cayeran mal?
Con Neubauten hicimos algunos conciertos como teloneros de U2 y tocamos en el estadio de Róterdam. El público normalmente iba al futbol y ahora allí estaba una de las bandas más grandes del mundo. Así que estaban ahí para ver a U2, era su equipo de casa. Nosotros éramos los “malditos alemanes” que además hacían cosas locas con piezas de acero. Empezaron a tirarnos mierda y nosotros les devolvimos el lanzamiento. Pero nosotros teníamos las mejores armas, claro. Teníamos tubos de metal grandes y lanzamos esas cosas al público. Pero entonces también terminó nuestro compromiso con U2.
 
Eso suena muy punk. ¿Y hoy? ¿Qué es el punk para ti hoy en día?
Existe esa pieza extraña: Du bist gut genug. Du bist gut genug. (“Eres lo suficientemente bueno”.) —canta— de Kitschkrieg feat. Blumengarten & Shirin David. En realidad, es horrible, pero me parece genial porque es muy original y se mantiene fiel a sí misma. Tiene la potencia de fascinar a mucha gente, pero también de repelerla. A muchos les parece horrible, claro: es un joven que habla con voz de falsete sobre el "body-shaming." Pero a mí me gusta muchísimo. ¡Es estupendo! Creo que la música siempre tiene esa fuerza, mientras te la tomes totalmente en serio. Si haces música sólo para ganar dinero, hoy en día ya no funciona para ti. La inteligencia artificial es mejor y más fácil para eso.
 

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