El punk conquistó el mundo en cuestión de unos cuantos meses. En Alemania, sin embargo, su dimensión política se desarrolló con bastante retraso. Una breve historia del punk desde la perspectiva alemana.
La revista alemana para adolescentes Bravo se sumó a la nueva tendencia apenas en su edición de la semana 41 (30 de septiembre) del año de 1976: “Nueva Ola: Punk Rock” se presumía en la portada. Hasta entonces en la historia de la cultura, no había ocurrido que una “nueva ola” arrasara de tal manera en todo el mundo (o al menos, en este caso, en el Norte global) en tan solo unas semanas, que un incendio cultural sin precedentes arrasara con todo aquello que existía y que luego, apenas unos meses después, volviera a apagarse. El terreno fértil que quedó de las cenizas marcaría, sin embargo, la siguiente década, los famosos años ochenta.Por supuesto que todo eso no ocurrió de la noche a la mañana, sino que fue el resultado de cambios sociales y políticos previos y profundos en diferentes rincones del mundo.
USA: No Fun
Desde inicios de la década de los setenta en Estados Unidos, sobre todo en la entonces sombría metrópolis de Nueva York y otras ciudades importantes, ya se gestaba un malestar. La gran Revolución pacífica de la generación del 68 no había logrado crear el paraíso pacífico que habían prometido. La confianza que los jóvenes estadounidenses tenían en la sociedad se vio conmocionada por la guerra de Vietnam, el escándalo de Watergate y, sobre todo en las grandes ciudades, la creciente pobreza. Con el hartazgo que generaban las grandes bandas de rock de la época, siempre con producciones opulentas, empezó a surgir una nueva ola de garage rock durante el punto álgido de los años hippie en Estados Unidos.
Figuras populares: Foto de prensa de The Stooges, publicado en el año 1969 de su compañía discográfica | © Elektra Records
UK: No Future
En el Reino Unido, la situación era todavía peor: el desempleo a causa de la desindustrialización sin control, las crecientes diferencias de clases sociales y una falta de perspectiva generalizada provocaron una enorme frustración que se depositó en los jóvenes. En gran medida, el estudiante de Artes Malcolm McLaren fue quien tendió un puente musical hacia Estados Unidos; gracias a la empresa de moda que había fundado junto con la joven diseñadora de moda Vivienne Westwood, McLaren conoció a New York Dolls en 1973 durante a un viaje a Estados Unidos.Inspirado, brindó rostro y voz a la generación británica del “No Future” desde mediados de esa década: Sex Pistols (1975), quienes tenían a McLaren como representante, siguen siendo el prototipo europeo del punk; su corta pero turbulenta carrera (se separaron apenas a principios de 1978 en su primera gira por Estados Unidos) fue el inicio de una revolución cultural europea que sería incluso más fuerte y duradera que en el continente americano.
Los Sex Pistols en enero de 1977, en Amsterdam | Photograph: Koen Suyk. In: Nationaal Archief, Den Haag. License CC0, via Wikimedia Commons
El momento en el que el todavía joven movimiento se popularizó se puede atribuir, de hecho, a un evento en particular: en el popular programa de la BBC Today, al que habían sido invitados los Sex Pistols y otros amigos el 1 de diciembre de 1976, el presentador Bill Grundy provocó a la agrupación para que le insultara, una petición que los integrantes, sobre todo el guitarrista Steve Jones y el cantante Johnny Rotten, aceptaron con gusto. La banda tuvo que renunciar a la BBC como socios mediáticos, pero sus groserías surtieron efecto. De pronto, la banda era conocida en todo el Reino Unido, y la carrera de Bill Gundy llegó a su fin de forma repentina.
Pero también bandas como LondonSS (1975), Sham69 (1975), The Slits (1976), The Damned (1976) y The Clash (1976) estuvieron ahí desde el principio y fueron cruciales dentro del movimiento punk europeo. Dentro de la explosión punk al interior de las islas británicas, se formaron innumerables proyectos, algunos de ellos efímeros, muchos de los cuales, tan solo un año después, se emanciparon de las sencillas estructuras musicales del punk, como Killing Joke, The Boomtown Rats, The Stranglers, Ultravox, Tubeway Army, Adam Ant y, literalmente, cientos más.
Alemania: en transición
¿Y en Alemania? En 1976, el milagro económico alemán ya había perdido un poco de esplendor, pero la situación de la época era política y socialmente estable en términos generales. El gobierno socialdemócrata del popular canciller Helmut Schmidt, quien había continuado la política conciliadora de su antecesor Willy Brandt, gozaba de confianza entre los diferentes estratos de la sociedad. La crisis energética de 1973 había generado un poco de incertidumbre en la hasta entonces creciente economía, e incluso había una cierta cantidad de desempleo que no se había visto desde finales de la guerra. El cambio había llegado, se podía palpar. La organización terrorista conocida como la Fracción del Ejército Rojo (RAF) sembraron el pánico en un país pacífico, la inflación subió y el crecimiento económico se ralentizó de forma considerable. Sin embargo, el ánimo era mucho mejor que, por ejemplo, en el Reino Unido.
La banda musical PVC con el innovador de Punk Gerrit Meijer en el Potsdamer Platz en Berlín, en 1978. | © Harald InHülsen / ArchivB.de
Como quedó claro con el ejemplo de la revista Bravo, el punk en Alemania se interpretó como un nuevo estilo cool y, desde el punto de vista artístico y musical, al principio no se entendió tanto como una explosión furiosa de frustraciones acumuladas, sino más como una extraña copia de los modelos británicos y estadounidenses, como, por ejemplo, con Big Balls & The Great White Idiot (1975), de Hamburgo, que interpretaban versiones de famosas canciones punk. Pero el movimiento se emancipó: aparecieron los innovadores Male (1976), de Düsseldorf, y Mittagspause (1977), así como PVC de Gerrit Meijer (1977). Pero las vertientes alemanas del punk carecían de urgencia ideológica, esa agresión impulsada por condiciones sociales insoportables; eran más bien una especie de destilado nihilista.
No fue sino hasta 1978 que el órgano central de la clase media culta de Alemania, la revista Der Spiegel, notó que algo estaba pasando, o más bien que ya había pasado: “Jóvenes con maquillaje espantoso, vestidos con ropa de la basura, con insignias nazis y collares de perro protestan en contra del desempleo y el aburrimiento en la sociedad industrial.” El bajo desempleo y el terrible aburrimiento eran, sin embargo, aunque la revista lo haya querido reconocer o no, presagios de un punto de inflexión que cambiaría el mundo y que, también en Alemania, produjeron una segunda ola de bandas punk extremadamente politizadas.
La Guerra Fría que cada vez se hacía más fría, la amenaza de la energía y las armas nucleares, una de las primeras olas de refugiados provenientes de Vietnam, la caída del sah en Persia, la invasión rusa de Afganistán, la segunda gran crisis energética y los evidentes daños al medioambiente causados por la explotación de recursos naturales durante décadas; todo ello había golpeado el ánimo, sobre todo, de la juventud. Bandas como Hans-A-Plast (1978), de Hannover, las importantes agrupaciones hamburguesas Abwärts (1978), Slime y Razzia, así como Daily Terror (todas de 1979), esta última de Braunschweig, eran radicales, iracundas e intransigentes. Constituyen, hasta hoy, el concepto del deutschpunk.
¿Después del punk? ¡Antes del punk!
Para cuando, en enero de 1978, los Sex Pistols se encontraban en una breve gira por Estados Unidos, el furor de aquellos años crudos del punk ya había desaparecido. La escena estadounidense había seguido evolucionando y agrupaciones como Television, Blondie y Talking Heads —todas, como los Ramones, parte de la escena en torno al legendario club CBGB al sur de Nueva York— musicalmente se habían liberado del dogma de los tres acordes y habían diversificado su contenido.Y sigue: en 2026, la escena está más activa que nunca, pues bandas como Pascow, Akne Kid Joe, Cava o Deutsche Laichen se han hecho de un lugar en la escena musical alemana. La radicalidad política y la intransigencia, en cuanto a la música y al contenido, de los punks de finales de los años setenta ha envejecido bien y, así, se ha mantenido moderna y relevante, pero los temas subyacentes apenas han cambiado.