En la era digital actual, nuestras interacciones cotidianas han experimentado una revolución impulsada por las plataformas de la Web 2.0 y el acompañamiento de los avances científicos y tecnológico de la Inteligencia Artificial (IA) como piedra angular. La comunicación moderna ahora se sumerge en el complejo mundo de las emociones y las respuestas instantáneas con mayor impacto en la toma de decisiones. La influencia de la IA en este ámbito ha dado lugar a varios hitos tales como: el análisis de sentimientos o minería de opinión, los chatbots o asistentes virtuales, la personalización de contenidos, entre otros; y está transformando la forma en que interactuamos con la información, entre nosotros mismos, y con el mundo que nos rodea.
Las redes sociales han propiciado un crecimiento exponencial del contenido en lenguaje natural generado por los usuarios en forma de reseñas u opiniones. En estas plataformas las personas expresan libremente sus criterios y experiencias sobre políticas, sucesos o acontecimientos, productos, servicios, u otro tema en particular, lo que convierte ese contenido en una fuente invaluable de conocimiento. Estas opiniones constituyen expresiones de estados subjetivos que reflejan sentimientos, emociones y la percepción sobre esos aspectos, y están presentes en toda actividad humana. En correspondencia, las opiniones están jugando un papel fundamental en la toma de decisiones, por su influencia en el comportamiento, actitudes y creencias de los individuos, con gran repercusión en el ámbito comercial, empresarial y gubernamental. A nivel social, la comprensión de los sentimientos de la ciudadanía mediante la minería de opinión, aporta información relevante a gobiernos y organizaciones públicas para que las decisiones y políticas reflejen de una mejor manera las necesidades de la sociedad. En los ámbitos comerciales y empresariales, analizar y comprender la opinión de los clientes se ha convertido en parte indispensable del marketing y la inteligencia de negocio.El extraordinario volumen de opiniones disponibles, su heterogeneidad y las complejidades inherentes al lenguaje natural provocan que el procesamiento y análisis de ese tipo de contenido resulte una tarea desafiante. El creciente desarrollo de sofisticados algoritmos de procesamiento de lenguaje natural y los avanzados paradigmas de aprendizaje automático, tales como, el aprendizaje profundo soportado en arquitecturas de redes neuronales, están facilitando enfrentar eficazmente esos desafíos. Estas novedosas tecnologías, han permitido incrementar las capacidades de procesamiento de grandes volúmenes de información, hacer más eficaz la exploración e identificación de patrones relevantes en los datos textuales, mejorar el tratamiento de la semántica del contenido, facilitar la extracción, comprensión y clasificación de los sentimientos y emociones subyacentes en las opiniones, potenciando con ello el descubrimiento de conocimiento.
Los chatbots y asistentes virtuales emergen como otro elemento clave en la redefinición de la comunicación moderna, volviéndose la cara visible de la IA. El surgimiento de importantes avances de la IA generativa, soportados por los grandes modelos de lenguaje desarrollados, ha facilitado la construcción de este tipo de sistemas. Estas tecnologías novedosas y complejos algoritmos no solo benefician la generación de contenido en lenguaje natural, sino que dotan a estos sistemas de ciertas cualidades de “inteligencia” que les permite ir más allá de responder simples preguntas frecuentes. Estos sistemas soportados en IA logran una comprensión contextual de una conversación en lenguaje natural, así como de las emociones expresadas por los usuarios, lo que propicia un interacción más fluida y personalizada con los usuarios y una oportunidad para brindar una asistencia más enriquecedora y provechosa.
Aunque estos avances tecnológicos potencian el desarrollo comunicacional, es muy importante tener en cuenta algunos riesgos latentes que no debemos perder de vista. Gran parte de estas soluciones emplean algoritmos sofisticados que aprenden patrones a partir del entrenamiento con grandes volúmenes de datos textuales. Sin embargo, en ese proceso se pueden introducir sesgos en los datos que se empleen, lo que puede llevar a resultados sesgados, discriminatorios y que afectan la imparcialidad. Por otro lado, las capacidades actuales de la IA para generar contenido en lenguaje natural facilitan la generación y difusión masiva de información falsa. Esto conlleva a problemas de desinformación, y lo que sería igualmente riesgoso el surgimiento de matrices de opinión pública saturadas de emociones que proyectan un escenario completamente distorsionado respecto a la realidad, incluso también orientado segmentos poblacionales.
En síntesis, la IA está redefiniendo la comunicación moderna, desde la captura y comprensión de las emociones y sentimientos de las personas, hasta la generación de lenguaje, e incorporación de “inteligencia” a los sistemas conversacionales. Las soluciones novedosas que ofrecen están impactado a la sociedad y las organizaciones. A medida que continúe evolucionando, su influencia seguirá transformando y estableciendo nuevos paradigmas, oportunidades y desafíos. Es esencial que estemos alertas ante esta tendencia emergente que representa el desarrollo y uso de la IA, y que moldearán el futuro digital. En ese viaje hacia el futuro y la innovación, la ética y el uso responsable de la IA debe guiar el camino, asegurando que su uso no solo sea algo poderoso, sino también lleve comprensión y ética en su impacto dentro de la comunicación humana.