Las trabajadoras del hogar en Sudamérica Servidumbre en casa

“97 empleadas domésticas”
“97 empleadas domésticas” | Foto: cortesía de Daniela Ortiz de Zevallos

Las empleadas domésticas trabajan donde los demás descansan. ¿Quiénes son estas mujeres? ¿En qué condiciones viven? ¿Cómo es la relación con sus empleadores? Un acercamiento al tema desde las artes visuales.

Desde el 1 de enero de 2015, las nanas en Chile tienen una legislación que las ampara. La ley número 20.786 sostiene que el trabajo doméstico debe considerarse igual a cualquier otro empleo, con contrato, horas de trabajo establecidas y días libres, además de baja por maternidad. Una buena noticia, si tomamos en cuenta que en la mayoría de los países de Sudamérica las empleadas domésticas trabajan de manera informal, lo que supone jornadas laborales no definidas, así como salarios y condiciones de trabajo variables. El trabajo doméstico, un rezago del colonialismo, establece relaciones de servidumbre adaptadas a los tiempos modernos, a menudo cargadas de desigualdad, maltrato y discriminación por parte de los empleadores.

La trabajadora del hogar –también conocida como “asesora del hogar”, “chacha” o “chica”– trabaja donde los demás descansan: cocina, lava y plancha la ropa, y mantiene la casa limpia para que el hogar funcione como espacio de ocio y encuentro familiar. Algunas viven con la familia para la que trabajan y se dedican al cuidado de familiares ajenos, desatendiendo a los propios.

Justine Graham y Ruby Rumié, “Lugar común”

Entre los años 2008 a 2010, Justine Graham (EEUU/Francia) y Ruby Rumié (Colombia) realizaron el proyecto Lugar común en Chile, Colombia y Argentina. Las artistas invitaron a cien mujeres entre 19 y 95 años de edad a que participaran en un encuentro fuera de su entorno cotidiano. A través de cuestionarios, almuerzos colectivos y sesiones de fotos, la relación vertical empleadora-empleada pasa a ser una relación horizontal de diálogo entre mujeres en el que se liman las diferencias. Lugar común es una serie de fotografías que retrata a la empleadora y a la empleada en condiciones de igualdad.
 
  • “Lugar común”, Cristina y Gabriela © Justine Graham y Ruby Rumié
    “Lugar común”, Cristina y Gabriela
  • “Lugar común”, Cristina y Gabriela © Justine Graham y Ruby Rumié
    “Lugar común”, Cristina y Gabriela
  • “Lugar común”, Nuri y Grace © Justine Graham y Ruby Rumié
    “Lugar común”, Nuri y Grace
  • “Lugar común”, Nuri y Grace © Justine Graham y Ruby Rumié
    “Lugar común”, Nuri y Grace
  • “Lugar común”, postales para regalar luego del almuerzo con las participantes © Justine Graham y Ruby Rumié
    “Lugar común”, postales para regalar luego del almuerzo con las participantes
  • “Lugar común”, almuerzo con las participantes del proyecto © Justine Graham y Ruby Rumié
    “Lugar común”, almuerzo con las participantes del proyecto, 2008
  • “Lugar común”, montaje de la obra para la Bienal de Cartagena, 2014 © Justine Graham y Ruby Rumié
    “Lugar común”, montaje de la obra para la Bienal de Cartagena, 2014
  • “Lugar común”, participantes llenando el cuestionario para el proyecto © Justine Graham y Ruby Rumié
    “Lugar común”, participantes llenando el cuestionario para el proyecto
  • Ejemplo del cuestionario del proyecto „Lugar común“ © Justine Graham y Ruby Rumié
    Ejemplo del cuestionario del proyecto „Lugar común“

Natalia Iguíñiz Boggio, “La otra”

La artista peruana Natalia Iguíñiz conscientemente juega con la ambigüedad que sugiere el título de la serie de fotografías La otra: la amante, la mujer fuera de la relación conyugal. En el espacio doméstico, ni la empleadora ni la empleada siguen los roles establecidos: la empleada reemplaza a la empleadora, mientras ésta va al trabajo. A su vez, la empleada descuida su propio hogar al ocuparse de las labores domésticas en un hogar ajeno. La otra, en suma, retrata una cadena de incumplimientos de roles asignados tradicionalmente a la mujer. La serie de fotografías realizada en 2001 evidencia los roles transferidos y las relaciones de poder existentes entre estas dos mujeres (la empleadora y la empleada) en el espacio doméstico. 

Sebastián Friedman, “Familia y doméstica”

El fotógrafo argentino Sebastián Friedman retrata la complejidad de la vinculación familiar y afectiva que viven las empleadas domésticas: ese “como si fuera de la familia”, pero que no lo es. Familia y doméstica son retratos realizados en el seno de la intimidad de dos hogares, el propio y el ajeno. La serie de fotografías se realizó entre los años 2000 y 2003 en distintas provincias argentinas.
 
  • “Familia y doméstica”, Familia Córdoba - Familia Ruiz, Tucumán, 2001 © Sebastián Friedman
    “Familia y doméstica”, Familia Córdoba - Familia Ruiz, Tucumán, 2001
  • “Familia y doméstica”, Familia Figueroa - Familia Báez. Tucumán, 2001 © Sebastián Friedman
    “Familia y doméstica”, Familia Figueroa - Familia Báez. Tucumán, 2001
  • “Familia y doméstica”, Familia Pages Moschetti - Familia Valdés de Ríos. Salta, 2001 © Sebastián Friedman
    “Familia y doméstica”, Familia Pages Moschetti - Familia Valdés de Ríos. Salta, 2001
  • “Familia y doméstica” Familia Reig - Familia Zanini. Buenos Aires, 2001 © Sebastián Friedman
    “Familia y doméstica” Familia Reig - Familia Zanini. Buenos Aires, 2001
  • “Familia y doméstica” Familia Sandor - Familia Ortigoza. Buenos Aires, 2002 © Sebastián Friedman
    “Familia y doméstica” Familia Sandor - Familia Ortigoza. Buenos Aires, 2002

Daniela Ortiz de Zevallos, “97 empleadas domésticas”

En 2006, para irse a vivir al extranjero, la artista peruana Daniela Ortiz de Zevallos recurrió al lado más pudiente de su familia para consultarles si podría recibir apoyo para su traslado a Barcelona. Como respuesta le ofrecieron un trabajo que consistía en realizar videos que retrataran a familias adineradas limeñas durante sus vacaciones en la playa exclusiva “Asia”, al sur de Lima. La única condición era que en las imágenes no estuvieran presentes las empleadas. Es a partir de esta idea que surge 97 empleadas domésticas, proyecto que fue publicado y expuesto como instalación en 2010. Tanto el libro como la instalación de fotografías retratan a la clase alta peruana en situaciones cotidianas. Las imágenes fueron extraídas de la red social Facebook durante los años 2008 y 2009, y muestran la invisibilización de las trabajadoras domésticas, de las cuales únicamente se ven partes de sus cuerpos o aparecen siempre en el fondo, de forma borrosa. Las fotos destacan los trabajos invisibles dentro de un entorno cotidiano de aparente perfección y armonía familiar. 
 
  • “97 empleadas domésticas” Foto: cortesía de Daniela Ortiz de Zevallos
    “97 empleadas domésticas”
  • “97 empleadas domésticas” Foto: cortesía de Daniela Ortiz de Zevallos
    “97 empleadas domésticas”
  • “97 empleadas domésticas” Foto: cortesía de Daniela Ortiz de Zevallos
    “97 empleadas domésticas”
  • “97 empleadas domésticas” Foto: cortesía de Daniela Ortiz de Zevallos
    “97 empleadas domésticas”
  • “97 empleadas domésticas” Foto: cortesía de Daniela Ortiz de Zevallos
    “97 empleadas domésticas”
  • “97 empleadas domésticas” Foto: cortesía de Daniela Ortiz de Zevallos
    “97 empleadas domésticas”
  • “97 empleadas domésticas” Foto: cortesía de Daniela Ortiz de Zevallos
    “97 empleadas domésticas”
  • “97 empleadas domésticas” Foto: cortesía de Daniela Ortiz de Zevallos
    “97 empleadas domésticas”
  • “97 empleadas domésticas” Foto: cortesía de Daniela Ortiz de Zevallos
    “97 empleadas domésticas”
  • “97 empleadas domésticas” Foto: cortesía de Daniela Ortiz de Zevallos
    “97 empleadas domésticas”
  • “97 empleadas domésticas” Foto: cortesía de Daniela Ortiz de Zevallos
    “97 empleadas domésticas”
  • “97 empleadas domésticas” Foto: cortesía de Daniela Ortiz de Zevallos
    “97 empleadas domésticas”
  • “97 empleadas domésticas” Foto: cortesía de Daniela Ortiz de Zevallos
    “97 empleadas domésticas”
  • “97 empleadas domésticas” Foto: cortesía de Daniela Ortiz de Zevallos
    “97 empleadas domésticas”