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Columna sobre el lenguaje
¿Cuántas palabras tiene la lengua alemana?

Illustration: Fingerzeig
¿Qué palabas entran en el diccionario? | © Goethe-Institut e. V./Ilustración: Tobias Schrank

Formar una nueva palabra es bastante fácil en alemán, pero no toda creación nueva vale para un diccionario. Sobre el trabajo con largas listas de Excel en la redacción de la editorial Duden.

De Kathrin Kunkel-Razum

Konrad Duden publicó en 1880 su Diccionario Ortográfico Completo de la Lengua Alemana: una estrategia publicitaria brillante, pues, naturalmente, no podía ni puede haber un diccionario “completo” del alemán.

Pero ¿cuántas palabras tiene la lengua alemana actual? Sobre este tema surgió en los últimos años un acalorado debate. Los métodos de lingüística computacional permiten calcular con mucho mayor precisión que antes la extensión real del vocabulario. Hacia el año 2000, durante mis primeros años en la redacción del Duden, se estimaba que el volumen del vocabulario de la lengua estándar era de entre 300.000 y 400.000 palabras. Un análisis del corpus de nuestros archivos electrónicos arrojó hace poco la cantidad de 17,4 millones de formas básicas (es decir, palabras sin conjugar ni declinar). ¿Aumentó tanto el vocabulario en tan pocos años? ¿Cómo se puede explicar la diferencia?

¿Qué es una palabra?

Primero debemos, sin embargo, entender qué es una palabra. Por ejemplo, ¿Müllautohintendraufsteher (persona subida a la parte trasera de un camión de basura) es una palabra? Aunque no la hayan oído nunca, sí, es una. ¿Por qué? Porque es una unidad de forma y contenido que podemos entender. Se escribe en mayúscula y le sigue un espacio en blanco, se puede formar su correspondiente femenino, etc. Sin embargo, seguramente algunas personas tendrán reparos en aceptar esa composición como palabra y esto, tal vez, tenga que ver con lo infrecuente de su aparición. Es lo que se llama un “ocasionalismo”. Pero ¿también es una palabra que pertenece a la lengua estándar? No. No se la usa con la suficiente frecuencia, no aparece ni una vez en nuestro corpus. Y lo mismo pasa con miles de otras palabras, palabras que, por ejemplo, podemos encontrar en nuestro corpus sólo una vez, es decir aparecen de modo muy infrecuente.

Así se puede explicar la gran diferencia. De todas maneras, el número de palabras alemanas es, por supuesto, infinito, pues podemos crear palabras nuevas en cualquier momento que nos ocurra. Esto se debe, entre otros factores, a la perfección del sistema de composición alemán, que nos permite hacer combinaciones nuevas de partes de palabras. Por eso nunca habrá un diccionario completo de la lengua alemana.

El diccionario como espejo de época

En las últimas ediciones del Duden de ortografía se admitieron 5.000 palabras nuevas. ¿Cómo las elige la redacción del Duden de entre la marea de nuevas palabras? Para eso comparamos qué palabras nuevas entraron en nuestro corpus, en nuestra colección de textos, durante los tres o cuatro años que separan una edición de otra y confirmamos que todavía no estén el Duden. El resultado es una larga, muy larga lista de Excel con varios miles de entradas. Los redactores revisan esa lista y seleccionan las palabras que podrían ser interesantes para el diccionario específico, por ejemplo, porque tienen una ortografía compleja. Para un diccionario semántico, por el contrario, este criterio no sería importante. En la lista hay también muchos nombres de calles, futbolistas, etc., porque aparecen con frecuencia en los periódicos que consideramos. No los tenemos en cuenta, ya que no escribimos una enciclopedia de personas. Sí es importante qué palabras tienen relevancia social o pertenecen al lenguaje cotidiano. Así, un diccionario, y especialmente uno de ortografía, es siempre un espejo de la evolución social de la época. Entre las palabras que en 2017 elegimos para la edición número 27 del Duden de ortografía se cuentan die Lügenpresse (el periodismo mentiroso), die Mütterrente (pensión por maternidad), der Späti (tienda que cierra tarde), die Willkommenskultur (la cultura de la bienvenida) y die Zipphose (el pantalón desmontable).
 
Mi próxima columna será sobre la integración: la integración de palabras extranjeras a la lengua alemana.

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