Educación inclusiva
El lenguaje de signos en la enseñanza de lenguas extranjeras
Cuando las personas sordas llegan a Alemania, necesitan conocer la lengua de signos alemana. Los docentes deben adaptarse a estas necesidades para poder trabajar de forma inclusiva.
De Janna Degener-Storr
Un aula en Suiza: Abdelkarim está de pie frente a la pizarra con un rotulador en la mano; en ella se lee «adjetivo», y debajo: «alegre», «schlnk». Junto a ello, bajo la pregunta «¿Qué ves?», aparecen personas vestidas con ropa de colores. Abdelkarim señala el pequeño espacio entre la «l» y la «n» en la palabra «schlnk». Forma una «a» con los labios antes de completar la letra que falta en la pizarra. Se comunica con el profesor y el resto de alumnos mediante expresiones faciales y gestos, pero no cualquiera, sino los que pertenecen a la lengua de signos suiza alemana (DSGS). Esta escena procede de un documental televisivo sobre un curso de alemán para refugiados e inmigrantes en Zúrich. Este curso lo imparte la asociación DIMA – Bildung, Kommunikation und Integration, que trabaja en favor de las personas sordas y con discapacidad auditiva.
Abdelkarim es sordo, al igual que el resto de participantes del curso, que proceden de distintos países. El documental cuenta que Abdelkarim huyó de Marruecos a Suiza y que ya antes había tenido un primer contacto con la DSGS a través de los canales de Instagram y Facebook de las comunidades de sordos. Según cuenta, se sentía muy solo tras su llegada a Suiza. A través de contactos con otras personas sordas, encontró la asociación DIMA. Allí, Abdelkarim aprendió a comunicarse con fluidez en lengua de signos. Al hacerlo, también intenta mover los labios de forma que coincidan con los movimientos de la lengua hablada y utilizar la lengua escrita alemana.
¿Quién utiliza las lenguas de signos?
En febrero de 2022 llegaron a Suiza unos trescientos refugiados sordos procedentes de Ucrania, cuenta la directora de DIMA. También en Alemania viven personas refugiadas e inmigrantes que dependen de la lengua de signos para comunicarse. No hay cifras exactas al respecto. Según datos de la Christoffel-Blindenmission, 430 millones de personas en todo el mundo padecen alguna discapacidad auditiva. Algunas de ellas no tienen la posibilidad de aprender una lengua de signos en su país de origen. Se estima que existen 137 lenguas de signos diferentes en todo el mundo. Según la Oficina Federal de Accesibilidad, en Alemania viven unas 250 000 personas que utilizan la lengua de signos alemana (DGS). Entre ellas se incluyen personas sordas y personas con hipoacusia que roza la sordera.Cuando las personas sordas huyen o emigran a Alemania, deben aprender la lengua de signos alemana (DGS) como primera o segunda lengua para poder comunicarse bien con otras personas sordas. También resulta útil que otras personas aprendan la DGS, por ejemplo, los padres oyentes de niños sordos o los hijos oyentes de padres sordos. Además, hay personas oyentes que aprenden la DGS por motivos personales o profesionales, por ejemplo, porque trabajan con personas que la utilizan.
La lengua de signos alemana
A diferencia de Suiza, en Alemania no existe hasta ahora una amplia oferta especializada para aprender la lengua de signos como primera lengua o como lengua extranjera. A menudo, los cursos solo se imparten hasta los niveles A1 o A2. Thomas Geißler imparte clases de lengua de signos alemana (DGS) en la Universidad Humboldt de Berlín. En sus cursos hay muchos estudiantes oyentes, cuya lengua materna suele ser el alemán hablado, y pocos estudiantes sordos, que por lo general aprenden o han aprendido la DGS como primera lengua. Los estudiantes sordos que vienen del extranjero y han aprendido allí otra lengua de signos rara vez se matriculan en sus cursos mixtos. El profesor de lengua de signos preferiría impartir clases separadas a los alumnos sordos y oyentes, ya que parten de condiciones diferentes: los estudiantes sordos están acostumbrados a comunicarse en una lengua de signos, por lo que «solo» tienen que aprender el vocabulario y la gramática de la variante alemana. Los estudiantes oyentes, por el contrario, aún no están familiarizados con las diferencias entre una lengua oral y una lengua de signos. No solo tienen que aprender una nueva lengua, sino también una nueva modalidad.No hablar para los oídos, sino para los ojos
Thomas Geißler explica: «Los estudiantes que ya dominan otra lengua de signos deben, por ejemplo, aprender los movimientos bucales del alemán hablado para poder imitarlos al hacer signos y para poder leer los labios de su interlocutor. Además, si oyen, deben aprender, por supuesto, a utilizar el alemán hablado». La situación es diferente en el caso de los estudiantes que hasta ahora solo dominan el lenguaje oral. Conocen la modalidad vocal-auditiva y necesitan clases de modalidad para poder pasar a la nueva modalidad visual-gestual. En la DGS, por ejemplo, la gramática se expresa a través de la mímica: quien quiera hacer una pregunta no tiene que cambiar el orden de la frase, sino levantar las cejas. Thomas Geißler afirma: «Entrenar el uso consciente del propio cuerpo requiere tiempo». Dado que las lenguas de signos se perciben con los ojos, los estudiantes deben aprender a centrarse más en lo visual.En Zúrich, DIMA ofrece un programa especial para que las personas refugiadas e inmigrantes aprendan el alemán estándar. Y en Berlín, la Universidad Humboldt aplica una metodología didáctica de gran éxito. Con el fin de intercambiar este tipo de ejemplos y aprender unos de otros, ambas instituciones se han asociado con centros de diferentes países en un proyecto de investigación coordinado por el Centro Europeo de Lenguas Modernas (ECML) del Consejo de Europa, con sede en Graz (Austria). El proyecto se llama DeafSign y se centra en la promoción de oportunidades educativas relacionadas con las lenguas de signos en Europa. Entre 2024 y 2027, los participantes organizarán reuniones de la red y llevarán a cabo encuestas y talleres. El objetivo es proporcionar directrices, recomendaciones y recursos para el ámbito político y el sector educativo, de modo que puedan crear una oferta formativa profesional y capacitar al profesorado para ello.
La inclusión requiere apertura e interés
Uno de los objetivos del proyecto DeafSign es fomentar la inclusión. «Todas las personas, independientemente de su género, origen, edad, discapacidad y religión, deberían tener acceso al lenguaje, y con ello a la sociedad, a la vida cotidiana, a la vida cultural, a la vida laboral y a los servicios sanitarios, en la medida de sus capacidades», explica el Prof. Dr. Christian Rathmann, director del departamento de Interpretación de Lengua de Signos de la Universidad Humboldt de Berlín, que coordina el proyecto. En su opinión, la formación lingüística inclusiva y la enseñanza inclusiva de lenguas extranjeras no se caracterizan por el hecho de que las personas oyentes y sordas aprendan juntas. «En lugar de mezclar a las personas, el profesor debería desarrollar métodos, materiales y estrategias adecuados para los respectivos grupos destinatarios con sus necesidades específicas», afirma. Si, a pesar de todo, las personas sordas y oyentes aprenden juntas, es importante que las personas oyentes aprendan la lengua de signos.Para los dos expertos de la Universidad Humboldt está claro: quien trabaje con alumnos sordos debe ocuparse sin falta de las lenguas de signos y de su didáctica. Solo así podrán facilitarles el acceso y contribuir a la inclusión.
Materiales didácticos y cursos de formación para docentes
Melanie Kellner es cofundadora de la red. Imparte clases de inglés como lengua extranjera a alumnos con necesidades educativas especiales en el ámbito de la audición y la comunicación, y ha comprobado que la lengua de signos americana (ASL) constituye un importante puente de comunicación: «Cuando utilizo el lenguaje oral en inglés durante la clase, los niños sordos ven que el movimiento de mis labios no se corresponde con el de una palabra alemana. Si luego, por no saber qué hacer, recurro a los signos de la lengua de signos alemana (DGS), eso también genera confusión». Aunque los alumnos con necesidades educativas especiales en audición y comunicación también deben aprender inglés para obtener el título de estudios, la formación del profesorado aún no ofrece una didáctica adecuada para este grupo destinatario. Melanie Kellner también imparte clases a alumnos sordos de Ucrania que están aprendiendo la lengua de signos alemana (DGS) y la lengua escrita alemana. Afirma: «El hecho de que puedan recurrir a la lengua de signos americana (ASL) y al inglés escrito como lengua común facilita el contacto con estos niños y jóvenes, y también aumenta su motivación en clase».Flucht und Integration. Drei Geschichten. (2024) Fernsehdokumentation des Schweizer Radio und Fernsehen (SRF) über Abdelkarim und DIMA. https://www.srf.ch/play/tv/signes-in-gebaerdensprache/video/flucht-und-integration?urn=urn:srf:video:707494fe-0c86-4c38-ad21-d87abd3ba52e
Gebärdenkompetenzen. (2020) In: Europarat (Hrsg.). Gemeinsamer europäischer Referenzrahmen für Sprachen: lernen, lehren, beurteilen. Begleitband mit neuen Deskriptoren. Stuttgart: Ernst Klett Sprachen. S. 168–200. In Auszügen online verfügbar unter https://www.klett-sprachen.de/referenzrahmen/c-3074?srsltid=AfmBOoqulieefQQLI0e-ttBphMozE86P6JHHP5KAUsRByC1KqEDKOca7
Fries, Sabine, Thomas Geissler (2012): Gebärdensprachdidaktik. DGS lehren und lernen. In: Eichmann, Hanna, Martje Hansen, Martje, Heßmann, Jens (Hrsg.). Handbuch Deutsche Gebärdensprache. Sprachwissenschaftliche und anwendungsbezogene Perspektiven. Seedorf: Signum Verlag, S. 357–380.
Becker, Claudia, Jaeger, Hanna (2019): Deutsche Gebärdensprache. Mehrsprachigkeit mit Laut- und Gebärdensprache. Tübingen: Narr.