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16:00

Pettersson & Findus - Kinderkino!

Cineclub a partir de 6 años|Dirección: Ali Samadi Ahadi, 2014, 90 min., Alemania

  • Goethe-Institut Perú, Lima 11

  • Idioma Alemán con subtítulos en español
  • Precio Ingreso libre, sin inscripción, hasta agotar aforo

Pettersson & Findus © Senator Film_ Tradewind Pictures

Pettersson & Findus © Senator Film_ Tradewind Pictures

Este año el Goethe-Institut ofrecerá de manera experimental, un ciclo con películas infantiles de su Cinematéca. Un sábado al mes invitamos a disfrutar de películas alemanas dirigidas a un público infante y que abordan la vida y la realidad desde una perspectiva que es muy diferente a las que están acostumbrados los adultos.

El ingreso es libre. Las películas están subtituladas al español, (no contamos con versiones dobladas) sin embargo, en la mejor tradición del inicio del cine, los gestos y las imágenes logran contar historias que se entienden aunque no se entienda el idioma del todo.



Pettersson & Findus, una película de Ali Samadi Ahadi

El viejo sueco Pettersson, un granjero e inventor, vive solo con sus animales en un lugar solitario pero idílico. Un día, su vecina Beda le impone un pequeño gato que encontró en el bosque. Cuando el pequeño animal de repente comienza a hablar, la vida de Pettersson cambia por completo. Ya no está solo. Su pequeño amigo, a veces travieso y otras extremadamente sensible, le lleva a sorprendentes aventuras y aprende que la alegría compartida es doble alegría.

¡Mira el trailer aquí!


Sobre la película

El viejo Pettersson corta leña, cuida de sus gallinas en el establo, visita su taller, donde trabaja en una “barredora de migas” mecánica, y parece estar bastante satisfecho con su vida en su idílico refugio sueco. Por eso, su vecina Beda Andersson tiene que insistirle para que acepte al pequeño gato antes de que termine encariñándose con él. La asustada criatura se había refugiado en el hueco de un árbol durante una tormentosa noche y fue descubierta por Happo, el poco obediente perro de Gustavsson. Beda encontró al pequeño gato y le salvó la vida. Pettersson no quiere aceptarlo al principio, pero Beda lo convence: "Uno se cuida mejor a sí mismo cuando cuida de alguien más".

A la mañana siguiente, Pettersson cree haber perdido la razón: ¡el gato habla! Y quiere unos pantalones de payaso que vio en una revista. Pettersson se los cose para el animal, al que en secreto ya ha adoptado como su ahijado y bautiza como "Findus". Sin embargo, su vida nunca fue tan solitaria como parecía. En el establo, sus gallinas parlanchinas sueñan con tener un gallo. El único gallo del lugar vive con Gustavsson, quien no soporta su canto incesante y planea sacrificarlo. Mientras tanto, bajo el techo de la casa habitan los Mucklas, diminutas pero traviesas criaturas, mitad duendes, mitad ratones, que siempre están dispuestas a hacer travesuras. Cuando Findus oye su canto y trata de descubrir quiénes son, su curiosidad le juega una mala pasada: cae desde lo alto y debe huir de Happo y de un zorro. Pettersson lo encuentra atrapado en una caja y lo rescata.

En su cumpleaños, Findus recibe una tarta de crepes. Le gusta tanto que propone celebrar varios cumpleaños al año. Más tarde, el gato salva valientemente a Pettersson del toro de Gustavsson. También Beda vuelve a demostrar su nobleza al llevar a Pettersson el gallo amenazado de sacrificio; las gallinas están felices, aunque un poco celosas. Las historias de rescates continúan: Pettersson y Findus esperan la visita nocturna del zorro y planean gastarle una broma con una trampa explosiva. Pero en el último momento, Findus siente compasión y lo advierte. Aun así, su felicidad se ve amenazada, pues siente unos celos terribles del gallo y decide marcharse de la granja de Pettersson, aunque pronto regresa. Y otra vez hay celebración, con la tradicional tarta de crepes. Los invitados cantan juntos una oda a la importancia de compartir y aprender unos de otros. “Aquí, la educación no se basa en conceptos pedagógicos, sino en amor incondicional y afecto, que también da espacio para la libertad”. (DIE ZEIT)

Hans Günther Pflaum, 01.09.2016