Heimatfilm  Cartografía de un lugar anhelado

Heimatfilm © plus3mm

“Heimat no es un lugar. Heimat es una condición”. ¿Pero qué clase de condición o estado? La relación entre el cine alemán y el concepto de Heimat es complicada.  
 

Heimat es lo que me duele

¿Qué significa Heimat? ¿Identidad y arraigo, familiaridad, anhelo, o estrechez mental y tertulia de bar? Los cineastas alemanes han encontrado numerosas respuestas diferentes a esta pregunta. Desde Muchacha de la Selva Negra (Schwarzwaldmädel, 1950) hasta Mirar al sol (In die Sonne schauen, 2025) de Mascha Schilinski —esperanza alemana para el Óscar—, sus obras reflejan anhelos, estados de ánimo y traumas. Herbert Achternbusch, representante del Nuevo Heimatfilm, dice: “Heimat es lo que me duele”.
Para la directora y escritora de Flores del cerezo (Kirschblüten - Hanami, 2008) Doris Dörrie es “algo que uno lleva consigo, sin importar adónde vaya”, y el multipremiado Wim Wenders, de El cielo sobre Berlín (Der Himmel über Berlin, 1987), cree: “Heimat no es un lugar. Heimat es una condición”. ¿Pero qué clase de condición o estado? La relación entre el cine alemán y el concepto de Heimat es complicada.  

Esto no fue siempre así: Simples y entretenidos dramas naturalistas sobre cazadores valientes, hijas de granjeros rebeldes y malvados cazadores furtivos, que riñen camino a un final feliz ante magníficos fondos (alpinos), ya llenaban las salas de cine durante el período imperial tardío alrededor de 1910, por ejemplo, las adaptaciones de las novelas de Heimat de Ludwig Ganghofer. Con el drama amoroso mudo La hija del buitre (Die Geierwally, 1921) de E.A. Dupont y el refrito de Luis Trenker El cazador de Fall (Der Jäger von Fall, 1936) [Según lo que investigué, el director de esta película fue Hans Deppe, no Treker], el precursor del género alcanza su primer apogeo bajo el término Bergfilm (cine de montaña).

Lo que comienza como una celebración romantizada de la acogedora vida rural, degenera durante la dictadura nazi en los llamados Volksfilme o Blut-und-Boden-Filme (Cine “popular” y Cine de sangre y suelo, respectivamente). Dramas de arraigo como La vida llama (Das Leben ruft, 1944) glorifican la ideología étnico-populista (völkisch) y el enraizamiento étnico, enfatizando la tradición alemana, la vida campesina rural y la conexión con la naturaleza y la Heimat. Que este género cinematográfico no interese a nadie fuera del Tercer Reich no es un consuelo.

Datos curiosos, música y premios

  • Muchacha de la Selva Negra (1950) fue la primera película alemana en color tras la guerra. La canción principal se hizo tan popular que en los años 50 se consideraba el himno no oficial del turismo en la Selva Negra. Las canciones de la película se publicaron en disco y vendieron cientos de miles; un ejemplo temprano de marketing cruzado.
  • Verde es el páramo (1951): La canción principal, compuesta por Walter Müller, se convirtió en el mayor éxito del schlager alemán de principios de los 50.
  • La pescadora del Lago (Die Fischerin vom Bodensee, 1956) se produjo en tres idiomas (alemán, francés, inglés) para el mercado internacional.
  • Heimat: Una crónica alemana (1984) ganó el León de Oro de la crítica en Venecia. Concebida como serie de TV, también se exhibió en cines y es una de las contribuciones alemanas más importantes a la historia del cine. Reitz grabó piezas orquestales al estilo de los años 30 para crear la ilusión de un “mundo sonoro perdido”.
  • Susurro de la tierra ganó el Premio Max Ophüls en 2018.
  • Sal y pimienta recibió el Premio Especial del Jurado en Venecia 2009.
  • Bienvenidos a Almanya (2011) ganó el Premio Alemán de Cine al mejor guion y se considera un “Heimatfilm migrante” que amplía el género con la perspectiva de las familias trabajadoras inmigrantes.
  • Heimat es un espacio en el tiempo ganó el Premio Caligari en la Berlinale y el Premio de la Crítica Cinematográfica Alemana.
  • Para Heimat: La otra tierra (2013), Edgar Reitz reconstruyó meticulosamente un pueblo del Hunsrück en el siglo XIX.
  • Hora del mediodía se produjo en dos versiones (alemán estándar y frisón o bajo alemán). La música también se adaptó para resaltar el carácter regional (la versión frisona contiene canciones folclóricas regionales).
  • Mirar al sol es la candidata alemana al Óscar 2025.

Entre escombros y el idilio del cine

Esto cambia después de 1945, cuando los cineastas se enfrentan a las secuelas de la dictadura nazi. Dramas como Los asesinos entre nosotros (Die Mörder sind unter uns, 1946) de Wolfgang Staudte, la primera película alemana de posguerra, abordan la culpa y el proceso de asumir el pasado. Uno de los papeles principales lo interpreta Hildegard Knef, estrella de La pecadora (Die Sünderin, 1951), quien a partir de los años 50 también haría carrera en EE.UU. Los llamados Trümmerfilme (Películas de escombros) muestran descarnadamente los efectos de la guerra: ciudades destruidas, brutalización moral, repatriados sin hogar. El director Wolfgang Staudte de Rosas para el fiscal (Rosen für den Staatsanwalt, 1959), se enfrenta repetidamente a lo largo de su carrera a las autoridades políticas y de censura en la RFA y la RDA. “Quería mostrar que la culpa no termina con el fin de la guerra”, dice sobre su motivación.
 
Esta actitud convierte a Staudte en el antagonista del Heimatfilm, que en los años 50 se convierte en un fenómeno de masas. Mientras afuera hay ruinas, dentro del cine se celebra un mundo perfecto con Verde es el páramo (Grün ist die Heide, 1951) filmado en el pintoresco Gevacolor. “Siempre hice las películas que el público quería ver”, dice Ilse Kubaschewski, una de las productoras y distribuidoras más exitosas de la industria cinematográfica de Alemania Occidental, responsable de éxitos como El guardia forestal del bosque de plata (Der Förster vom Silberwald, 1954). ¿Qué quiere su público? Evasión, paisajes no bombardeados, un descanso de su propia historia. Los conflictos de la posguerra se ocultan, se exageran o se suavizan. ¿Procesamiento de la historia? No hay ninguno. Heimat es un espacio de deseo. Poco sorprende que este cine kitsch made in Germany despierte poco interés fuera del ámbito germanohablante. Una excepción es La familia Trapp (Die Trapp-Familie, 1956), también producida por Kubaschewski. La historia generacional universal inspiró el clásico estadounidense La novicia rebele (The Sound of Music, 1965).

Heimat es memoria, y la memoria nunca es inofensiva

Con la creciente politización de la sociedad, el idilio cinematográfico se resquebraja. En los años 70, la burbuja de bienestar estalla definitivamente. Los cineastas ahora quieren mirar a los abismos. El Nuevo Heimatfilm con directores como Herbert Achternbusch, de El sentimiento de Andechs (Das Andechser Gefühl, 1974); Werner Herzog, de El corazón de vidrio (Herz aus Glas, 1976) o Volker Schlöndorff, de La repentina riqueza de los pobres de Kombach (Der plötzliche Reichtum der armen Leute von Kombach, 1971), desenmascara la hipocresía y el ambiente asfixiante de un pequeño pueblo, muestra violencia, soledad, desesperación. Directoras como Ula Stöckl, de Nueve vidas tiene el gato (Neun Leben hat die Katze, 1968) y Helma Sanders-Brahms, de La boda de Shirin (Shirins Hochzeit, 1976) abren la mirada a experiencias íntimas, a menudo contradictorias. El director de cine de autor Edgar Reitz continúa esta desromantización en los años 80 con su ciclo Heimat (1984-2004) y lo celebran por ello en todo el mundo. “Heimat es memoria, y la memoria nunca es inofensiva”, dice.

Una imagen de Heimat igualmente ambivalente dibujan hoy los cineastas que desmontan el concepto desde perspectivas queer, migrantes o feministas, y lo reensamblan. Como el director germano-turco Fatih Akın de Contra la pared (Gegen die Wand, 2004) del distrito de Altona en Hamburgo, quien en sus crudos dramas urbanos muestra el campo de conflicto entre culturas, migración, enraizamiento y desarraigo, y dice: “En realidad, siempre he hecho películas de Heimat”. Mascha Schilinski cuenta de su candidata al Óscar Mirar al sol (2025) que: “Me interesaba mostrar cómo Heimat no sólo significa seguridad, sino también estrechez y conflicto”.

Y a veces significa regresar a casa, por ejemplo, en la escena final de la obra actual de Fatih Akın, Amrum (2025). Allí vemos al recientemente fallecido cineasta Hark Bohm, en cuya infancia se basa el drama, en la playa de Süddorf, con una sonrisa silenciosa y pacífica por estar en casa. A veces es así de simple, y sin embargo tan complicado.

Desarrollo histórico

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  • Primeras narrativas de Heimat:
    Ya en la era del cine mudo, la idílica vida rural, las montañas y la tradición eran materia cinematográfica. La hija del buitre (1921, E.A. Dupont) y El cazador de Fall (1936) de Luis Trenker sentaron las bases del lenguaje visual del llamado Bergfilm (cine de montaña).
  • Época nazi (1933-1945):
    Las películas de Heimat sirvieron a la ideología de “Sangre y suelo”. La ciudad soñada (Die goldene Stadt, 1942, Veit Harlan) y La prueba del tiempo (Wunschkonzert, 1940, Eduard von Borsody) utilizaron paisajes y música como instrumento propagandístico, hoy requieren contextualización crítica.
  • Posguerra (RFA/RDA):
    RFA (Alemania Occidental): Películas de Heimat como Muchacha de la Selva Negra (1950, Hans Deppe) y Verde es el páramo (1951) fueron grandes éxitos de taquilla durante la reconstrucción; escapismo e idilio tras la guerra y la destrucción.
    RDA (Alemania Oriental): La DEFA utilizó Heimat y música para sus narrativas socialistas en filmes como Mi mujer hace música (Meine Frau macht Musik, 1958) por ejemplo. También hubo películas de cuentos como El tintineante arbolito cantante (Das singende, klingende Bäumchen, 1957) satisfacían la necesidad de imágenes de Heimat.
  • 1970-1990 – Deconstrucción:
    La monumental epopeya televisiva intitulada Heimat (desde 1984) de Edgar Reitz rompió con el kitsch y mostró la historia alemana como una saga familiar.
    Joseph Vilsmaier vinculó Heimat con la tragedia; Leche de otoño (Herbstmilch, 1989) y El hermano del sueño, (Schlafes Bruder, 1995).
    El drama juvenil de Hark Bohm Mar del Norte, Mar de la Muerte (Nordsee ist Mordsee, 1976) causó polémica y discusiones sobre la clasificación por edades “porque mostraba la realidad” (Süddeutsche Zeitung).
    El Nuevo Heimatfilm, con Herbert Achternbusch (El sentimiento de Andechs, 1974), Werner Herzog (Corazón de cristal, 1976) y Volker Schlöndorff (La repentina riqueza de los pobres de Kombach, 1971), muestra la Heimat como algo amenazador.
    Directoras como Ula Stöckl (Nueve vidas tiene el gato, 1968) y Helma Sanders-Brahms (La boda de Shirin, 1976) muestran una Heimat contradictoria.
  • Años 2000 hasta hoy – Neo-Heimatfilm:
    La Heimat se negocia de forma diversa, urbana y crítica:
    Hierankl (2003, Hans Steinbichler) es una nueva interrogación sobre el concepto de Heimat.
    Decisiones de ultratumba (Wer früher stirbt ist länger tot, 2006, Marcus H. Rosenmüller); una comedia en dialecto con referencia a la Heimat. 
    Sal y pimienta (Soul Kitchen, 2009, Fatih Akın); una Heimat urbana en el Hamburgo migrante.
    Bienvenidos a Almanya (Almanya – Willkommen in Deutschland, 2011, Yasemin Şamdereli); pertenencia y Heimat transcultural.
    Heimat: La otra tierra (Die andere Heimat, 2013, Edgar Reitz); mirada al siglo XIX y la migración a Sudamérica.
    El jardín (Sommerhäuser, 2017, Sonja Kröner); retrato generacional en idilio estival.
    Susurro de la tierra (Landrauschen, 2018, Lisa Miller); cine de Heimat queer, premiado en Saarbrücken.
    Heimat es un espacio en el tiempo (Heimat ist ein Raum aus Zeit, 2019, Thomas Heise); documental ensayístico, Heimat como narrativa familiar e histórica.
    Cuando Hitler robó el conejo rosa (Als Hitler das rosa Kaninchen stahl, 2019, Caroline Link); adaptación literaria, pérdida de la Heimat en el exilio; muestra la Heimat como algo que se puede perder y buscar de nuevo.
    Hora del mediodía (Mittagsstunde, 2022, Lars Jessen); basada en la novela homónima de Dörte Hansen, película neo-Heimat, ejemplo exitoso del renacimiento del género.
    Amrum (2025, Fatih Akın); película neo-Heimat, conecta el análisis del pasado alemán con la cuestión de pertenencia y Heimat.
    Mirar al sol (2025, Mascha Schilinski); candidata alemana al Óscar 2025; conecta los destinos de cuatro mujeres de distintas generaciones.

Paralelos internacionales

 

  • Austria: Cine alpino y de montaña, la trilogía de Sissi popularizó globalmente el cine de Heimat.
  • Francia: El cinéma du terroir (Jean de Florette) refleja temas similares.
  • EE.UU.: Westerns y Small Town Movies hablan de autenticidad y comunidad.
  • Canadá: El cine regional representa la Heimat-naturaleza de manera comparable.
  • México: Los melodramas rurales de los años 40 y 50 pueden leerse como “Heimatfilme mexicanos”.





Género, queeridad y diversidad
Tradicionalmente: Mujeres como guardianas de la Heimat, a menudo estereotipadas.
Hoy: Susurro de la tierra (Lisa Miller) sitúa la identidad lésbica en el centro de atención.
Leche negra (Schwarze Milch, Uisenma Borchu) cuestiona la Heimat desde una perspectiva femenina y migrante.
Bienvenidos a Almanya muestra pertenencia transcultural.
Directoras como Sonja Kröner, Lisa Miller y Uisenma Borchu abren el género a perspectivas feministas y queer.

Películas significativas (selección)

  • La hija del buitre (1921, E.A. Dupont)
  • El cazador de Fall (1936, Luis Trenker)
  • La ciudad soñada (1942, Veit Harlan – crítica)
  • Muchacha de la Selva Negra (1950, Hans Deppe)
  • Verde es el páramo (1951, Hans Deppe)
    Heimat: Una crónica alemana (1984-2004, Edgar Reitz)
  • Leche de otoño (1989, Joseph Vilsmaier)
  • Hierankl (2003, Hans Steinbichler)
    Decisiones de ultratumba (2006, Marcus H. Rosenmüller)
  • Sal y pimienta (2009, Fatih Akın)
  • Bienvenidos a Almanya (2011, Yasemin Şamdereli)
  • Heimat: La otra tierra (2013, Edgar Reitz)
  • El jardín (2017, Sonja Kröner)
  • Susurro de la tierra (2018, Lisa Miller)
  • Heimat es un espacio en el tiempo (2019, Thomas Heise)
  • Hora del mediodía (2022, Lars Jessen)
  • En un país que ya no existe (In einem Land, das es nicht mehr gibt, 2024, Sylke Enders)
  • Morir (Sterben, 2024, Matthias Glasner)
  • Amrum (2025, Fatih Akın)
  • Mirar al sol (2025, Mascha Schilinski)



Los tres éxitos de taquilla definitivos del Cine de Heimat
Muchacha de la Selva Negra (1950): Recaudación de alrededor de 60 millones de marcos alemanes (más de 120 millones de euros de la actualidad).
Verde es el páramo (1951): Recaudación de alrededor de 55 millones de marcos alemanes (más de 120 millones de euros de la actualidad).
El guardia forestal del bosque de plata (1954): Recaudación de alrededor de 35 millones de marcos alemanes (más de 70 millones de euros de la actualidad).


Disponibilidad en streaming (América del Norte, 2025)
La hija del buitre (1921) – Archive.org, Goethe-on-Demand.
Muchacha de la Selva Negra (1950) – Goethe-on-Demand.
Verde es el páramo (1951) en Goethe-on-Demand.
Heimat: Una crónica alemana en Criterion Channel, Kanopy.
Leche de otoño (1989) – Amazon y Apple VOD.
Hierankl (2003) – Amazon VOD.
Decisiones de ultratumba (2006) en Amazon Prime.
Sal y pimienta (2009) en Criterion Channel, Amazon y Apple VOD.
Bienvenidos a Almanya (2011) en Amazon Prime.
Heimat: La otra tierra (2013) en Criterion Channel y Amazon VOD.
Susurro de la tierra (2018) en Amazon y Apple VOD, Goethe-on-Demand.
Heimat es un espacio en el tiempo (2019) en MUBI, Kanopy.
Leche negra (2020) en Festival-On-Demand, streams de cine de autor (Goethe-on-Demand).
Enlaces
Entrevistas con Akın:
https://www.zeit.de/kultur/film/2025-09/amrum-fatih-akin-film-interview
https://www.unser-luebeck.de/magazin/film/filmkritiken/7717-filmkritik-amrum-ein-stiller-und-anruehrender-heimatfilm

 

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