Campeonato Mundial 2026  ¿Con o sin bandera nacional?

Imagen de una persona vista de espaldas que sostiene en alto una bufanda con los colores de Alemania. © Goethe-Institut, Ricardo Roa

Durante mucho tiempo la bandera nacional alemana apenas era visible en la vida cotidiana. Pero para el mundial de futbol varonil de 2006 el país se sumergió de manera sorpresiva y eufórica en un deliro negro, rojo y oro; un delirio que ya debía haber pasado para la Eurocopa de 2024. ¿Qué fue lo que pasó?
 

Cuando los alemanes recuerdan el Mundial varonil de 2006, muchos piensan en el gran debate en torno a la bandera nacional. Porque durante el Mundial celebrado en casa en 2006, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial se mostraron banderas nacionales alemanas de forma omnipresente durante algunas semanas. Mucha gente traía una pequeña bandera alemana pegada a su auto, colgaban de los balcones por doquier y las ondeaban en la calle y el estadio luego de las victorias. En ese entonces las preguntas en muchos medios fueron: ¿Está permitido? ¿Es este un nuevo patriotismo desinhibido y festivo, o el presagio de un nuevo nacionalismo peligroso?   
Hay banderas de Alemania colgadas en la pared de una casa y en los balcones.

Antes de 2006, esto habría sido impensable: banderas de Alemania adornan los balcones durante la Eurocopa 2012. | © Onnola/FlickR/CC BY 2.0

Orgullo nacional sin bandera nacional

Para la gente de otros países esta discusión no es del todo fácil de entender. En Estados Unidos, por ejemplo, es completamente normal tener una bandera colgada en casa o llevarla estampada en una camiseta. En Alemania, durante mucho tiempo, esto no fue así; tiene que ver con la historia del Nacionalsocialismo, aunque los nazis no utilizaron para nada la actual bandera alemana. Luego de esta experiencia histórica un orgullo nacional demasiado evidente se volvió tabú.

Esto no significa que los alemanes entiendan mejor que los demás los peligros del orgullo nacional. El nacionalismo y la violencia racial también tuvieron una fuerte presencia en la historia tanto de la República Federal de Alemania (RFA) como en la República Democrática Alemana (RDA). Y en los años siguientes a la reunificación en 1990 las personas con orígenes migrantes en Alemania vivieron una ola de atentados y ataques racistas. Desde la llegada de tantos refugiados en 2015 hay una nueva ola de violencia racista y derechista cada vez peor.

Para entender esta aparente contradicción —que el orgullo nacional se volviera tabú, pero que esto no haya puesto ningún freno a la violencia racista— debemos saber que los alemanes desarrollaron su identidad nacional a partir de su papel como “Campeón mundial de la remembranza”. Están muy orgullosos de recordar tan a menudo el Holocausto, refiriéndose especialmente a los judíos. La extraña mezcla de confortable autocrítica como pueblo perpetrador, por un lado, y sentimientos de superioridad, por otro, conduce a un orgullo nacional incluso sin bandera nacional.      

Los torneos de futbol fomentan sentimientos de superioridad

El mundial de 2006 cambió esta situación, pues entonces era lógico que se mostrara la bandera. Al principio, muchos medios consideraron esto como algo positivo. Denominaron al equipo nacional alemán de 2010 como “selección internacional” debido a los orígenes migrantes de muchos jugadores. Se consideraba el escaparate de una Alemania liberal con un nacionalismo nuevo pero inofensivo. Sin embargo, el nacionalismo nunca es inofensivo. 

Muchos estudios han demostrado que las actitudes nacionalistas y la violencia contra los que se ven distinto —no solamente en Alemania— aumentan luego de los éxitos en los torneos de futbol. Y que hoy en día en muchas selecciones nacionales haya numerosos jugadores con orígenes migrantes no hace ninguna diferencia. Los torneos fomentan sentimientos de superioridad. También en Alemania, el debate dio pronto un giro. A los jugadores con orígenes migrantes se les exigió cada vez más claramente que cantaran el himno nacional. “A los ojos de Grindel [el presidente de la Federación Alemana de Futbol] y sus partidarios, soy alemán cuando ganamos, e inmigrante cuando perdemos”, declaró Mesut Özil en 2018 en un comunicado con motivo de su dimisión de la selección nacional.

También el uso de la bandera nacional alemana se ha desplazado cada vez más a la derecha. Desde 2014 se ondeaba en las manifestaciones de Pegida (acrónimo de Patriotische Europäer gegen die Islamisierung des Abendlandes, “Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente” en alemán) y pronto se convirtió en un símbolo público de los ultraderechistas, también del partido de derecha Alternativa para Alemania (AfD).
Una bandera azul del partido de derecha «Alternativa para Alemania», con los colores de Alemania en el borde izquierdo.

El partido de derecha «Alternativa para Alemania» suele recurrir a los colores nacionales. En sus eventos se ven muchas banderas de Alemania, así como artículos promocionales de la AfD con la bandera nacional. | © Marco Verch/CC-BY 2.0

La bandera se retira del futbol

En este sentido, el significado de la bandera nacional ha experimentado una transformación. Cuando surgió en el siglo XIX, era en realidad un símbolo de los liberales burgueses. Hoy, por el contrario, a las personas que fuera de los torneos de futbol tienen una bandera alemana colgada en el balcón, a menudo se les puede clasificar políticamente como de derechas. Esta división también pudo observarse en la Eurocopa de 2024. Entonces, la bandera alemana ya no fue ondeada por todos con la misma despreocupación que en 2006. Los derechistas habían conquistado la hegemonía interpretativa sobre la bandera.

¿Se necesita entonces una nueva simbología? Quizás ese sea el debate equivocado. Porque mientras existan selecciones nacionales, el orgullo nacional, los sentimientos de superioridad y la desvalorización van implícitos; y la diversidad de los jugadores no cambia nada en ello (al contrario, se espera de los jugadores migrantes una adhesión especialmente fuerte a los supuestos “valores alemanes”). Pues los torneos internacionales representan una y otra vez una lucha eterna de naciones, al final de la cual hay una nación ganadora y muchas naciones perdedoras. En la celebración oficial del Mundial de 2014, en la que la selección nacional alemana ganó la final contra Argentina, los jugadores alemanes parodiaron en una especie de desafortunado baile sobre un escenario a argentinos humillados y a alemanes orgullosos, lo que generó críticas internacionales. Quien juega a la lucha de naciones, alimenta narrativas nacionalistas. Ya sea con bandera nacional o sin ella.

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