Antologías de Punk  “El quincuagésimo aniversario es un completo disparate”

Collage de portadas de libro, editorial Ventil © Ventil Verlag

Hoy en día hay que cavar muy hondo si se quiere dar con un hallazgo editorial que de verdad contribuya al entendimiento del fenómeno del punk, tan global como longevo. Angriff aufs Schlaraffenland (Ataque al país de la Cucaña) y Bored Teenagers (Adolescentes aburridos) son dos volúmenes que hacen exactamente eso. Una conversación con Jonas Engelmann sobre dos extensas antologías del punk. 
 

Jonas Engelmann no sólo es editor de la Ventil Verlag, diligente editorial maguntina, sino que también ejerce allí como corrector. Para la celebración de los “50 años de punk” (partiendo de la base de que el movimiento arrancó en Londres en 1976) no tomó el camino fácil; tuvo que reunir, supervisar y finalmente corregir más de cuatrocientos textos de casi otros tantos autores y autoras. El resultado tiene proporciones casi bíblicas y presenta dos publicaciones sumamente interesantes que, precisamente por su multiplicidad de perspectivas, ofrecen una mirada aguda sobre el punk, al estilo “ojo de halcón”. Linus Volkmann habló con Jonas Engelmann sobre el proyecto.

Linus Volkmann habló con Jonas Engelmann sobre el proyecto:
 

¿Qué hallazgos aguardan en estas dos antologías sobre canciones punk?


JONAS ENGELMANN:
Lo que se puede constatar como conclusión fundamental es que, evidentemente, muchísimas personas que escriben, que hacen música o que se ocupan de la cultura pop tienen una relación estrecha con el punk. Aunque el punk pueda ser algo pasado de moda, a muchos les importa escribir sobre ello porque el punk sigue siendo parte de su mundo vital. La segunda conclusión es que eso del quincuagésimo aniversario es un completo disparate, porque el punk es evidentemente mucho más antiguo, incluso si miramos a Alemania, donde ya antes de 1976 existían bandas como Ton Steine Scherben o Checkpoint Charlie, de las que también se habla en los libros. Esos grupos anticiparon, de distintas maneras, lo que el punk habría de ser más tarde. Lo mismo ocurre si se mira a nivel internacional con bandas como FUCKKKSSSSXXXX, que en Estados Unidos hicieron algo similar.

Entonces, ¿el punk no cumple realmente cincuenta este año?

No, pero tenemos que actuar como si fuera así, porque en el mundo cultural necesitamos estos aniversarios. Y hay una tercera conclusión que se me ocurre añadir: que el punk se define de maneras muy distintas. Los autores y autoras han seleccionado canciones que, si se aplicara un criterio estrictamente musicológico, no se considerarían punk. Sin embargo, para quienes escriben, pertenecen sin duda al canon punk, y pueden justificarlo muy bien. Eso significa que incluso canciones no-punk pueden convertirse en punk.

Con este proyecto has revisado cuatrocientos textos sobre piezas punk. ¿Tú también, como experto, has aprendido algo nuevo sobre el fenómeno?

De hecho, he percibido cosas que no tenía en el radar. Probablemente porque no se me habían presentado de esa forma en mi propia biografía. Por ejemplo, tomé conciencia de que el punk tuvo efectos muy distintos en diferentes regiones del mundo. Que el punk en la Alemania Oriental tuviera una connotación y unas dimensiones políticas diferentes que en la Occidental puede ser algo conocido. Pero también existían bandas a finales de los 70 y principios de los 80 en Sudáfrica, por ejemplo, que se adherían al punk, y que interpretaban el movimiento de tal manera que su apertura pudiera traspasar algo como el sistema del apartheid. Una banda que, sin problema, integraban blancos y negros en aquella época estaba expuesta a represiones sociales e incluso a la prohibición y la persecución. Durante la lectura encontré especialmente enriquecedores momentos como esos: descubrir música punk de todas las regiones del mundo, punk japonés, sudafricano o sudamericano. En su mayoría son bandas que no conocía y a través de las cuales se percibe la manera tan diversa en que se presenta todo el fenómeno punk. A pesar de todas las diferencias, hay un elemento común, que el punk siempre tuvo una carga política y, por tanto, siempre fue más que un simple género musical más.

De "Bullenschweine" (Puercos policías), una de las canciones más conocidas de la banda quizás más importante de punk político en alemán, provienen los versos “Aplasta a los polis como tortillas”. A menudo, las consignas salidas de canciones punk no se pueden calificar precisamente de “bellas letras”, ¿verdad?

Sí, ese simple golpeteo, ese estar en contra, solía tener más fuerza; en cambio, abordar la complejidad de ciertos asuntos políticos a menudo se quedaba atrás. Ese pensamiento blanco y negro, a veces muy cerrado, puede resultar contraproducente ante los desafíos del presente. Pero en el libro esto sólo aparece de paso, es decir, esos desvíos políticos del punk, ciertamente existentes. Nuestro proyecto se entiende, ante todo, como un homenaje, y permite miradas sobre canciones que siguen teniendo relevancia política en un sentido positivo.

El proyecto incluye una edición con grupos y canciones en alemán, y una contraparte internacional. ¿Se diferencian los libros sólo por el “sonido” o también por la perspectiva de los autores y autoras?

Mi impresión es que en la versión internacional se destaca más la apertura del punk, la libertad que encierra. El punk como espacio de libertad en el que uno se crea su propio mundo vital. Ese espacio de libertad que abarca desde el trabajo en fanzines, tocar en bandas, hasta la organización de giras y trabajos reales que se pudieron generar a partir del punk. Aquí el punk es, ante todo, posibilidad. En cambio, si miramos los textos sobre el punk alemán temprano, se nota que hablan mucho más de lo estrecha y pequeña que era la Alemania Occidental. Aquí se escribe más sobre un mundo asfixiante del que muchos querían escapar. Esos textos se refieren, sobre todo, a la propia realidad social de la época. Una segunda diferencia es que el punk alemán también representa un proceso de traducción, y, como siempre ocurre con las traducciones, algunas cosas pudieron malinterpretarse. Me refiero, por ejemplo, a cuando una provocación como el uso de símbolos nazis, tomada del punk estadounidense o británico, se trasladó directamente al contexto alemán. Por supuesto, en el país de los perpetradores esto tiene una connotación completamente distinta, y funciona de manera muy diferente, o más bien, no funciona.

Tú mismo has contribuido con un texto sobre una de esas bandas.

Sí, escribí sobre la banda Cotzbrocken. La había tenido apartada durante mucho tiempo, pero entonces había llegado el momento de ocuparme de ella más a fondo. En esta banda se encuentra, desde muy temprano, una apertura hacia la extrema derecha, también en las letras. En aquel momento parecía una contradicción secundaria, al menos nadie lo tematizó en esa época. Partes de la banda siguen moviéndose hoy en contextos nazis. Eso no es en absoluto representativo del punk alemán, pero muestra que siempre es un proceso de traducción y que puede salir mal, y, a menudo, ha salido mal. Pero al mismo tiempo, el punk de habla alemana ha desarrollado una estética y una forma muy propias y peculiares.

Angriff aufs Schlaraffenland (Ataque al país de la Cucaña) y Bored Teenagers (Adolescentes aburridos) se publicaron en la editorial Ventil. El sello Tapete Records acompaña el proyecto con un álbum recopilatorio.
 

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