Rupturas del lenguaje  “Reevaluar nuestra labor artística es una forma de madurar”

“Ruptura e bloqueio”. Lula Ricardi, 2016/2020.
“Ruptura e bloqueio”. Lula Ricardi, 2016/2020. © Lula Ricardi

En el Brasil actual, discursos habituales del pasado se ponen en entredicho: debates contemporáneos cuestionan tanto las letras del cancionero popular como una tradición editorial que, hasta hace poco, normalizaba aspectos misóginos o racistas. Los especialistas señalan el desafío de revisar obras y, en determinados casos, adaptarlas a los tiempos actuales.

En 1986, la historia de un conejo blanco fascinado por la belleza de una niña negra llegó a las librerías brasileñas, cautivando a miles de lectores y lectoras infantiles. El sueño del animal era casarse algún día y tener una hija hermosa como la niña de piel “oscura y brillante, como el pelaje de la pantera negra cuando salta bajo la lluvia”. Menina bonita do laço de fita (“Niña bonita del lazo de cinta”), de la escritora brasileña Ana Maria Machado, llamó la atención por exaltar los rasgos físicos de un personaje negro, algo poco común para la época. El libro ilustrado fue ampliamente adoptado en la educación infantil, y se convirtió en un éxito editorial.

Hoy, sin embargo, 40 años después de su publicación, Menina bonita do laço de fita se lee con una mirada más crítica. Parte del público lector considera que la obra alberga prejuicios e identifica en ella incluso un sesgo racista. No se trata, para ellos, del racismo explícito señalado en los textos del autor de libros infantiles Monteiro Lobato (1882-1948), en los que aparecen expresiones ofensivas como “mona de carbón” o “negra de labios gruesos”. En la obra de Machado, algunos cuestionan el uso del término “mulata” –actualmente considerado peyorativo– para describir a la madre de la niña. Otros critican la visión idealizada del mestizaje presente en la trama, así como el hecho de que la niña no reciba nombre en ningún momento.

Contexto social

Menina bonita do laço de fita tiene problemas serios, pero tuvo el mérito de, en los años 80, no presentar a la persona negra en una posición de subalternidad y de poner en valor su belleza”, señala Eliane Debus, investigadora de literatura infantil y juvenil y profesora de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC). Según Debus, el cambio en la recepción del libro a lo largo de las décadas se debe a la labor de autoras y autores negros, a los avances en los estudios sobre relaciones étnico-raciales y a las modificaciones en la propia legislación que, a partir de 2003, hizo obligatoria la enseñanza de la cultura africana y afrobrasileña en las escuelas. “El teórico alemán Hans Robert Jauss (1921-1997) afirma que las obras literarias perduran en el tiempo solo porque todavía tienen algo que decirnos. De lo contrario, su recepción disminuye. La tendencia de Menina bonita do laço de fita es ir desvaneciéndose poco a poco. El contexto histórico y social condiciona la obra, para bien o para mal”, sostiene.

En una entrevista reciente, la autora –miembro de la Academia Brasileña de Letras y galardonada con el premio internacional Hans Christian Andersen, el más importante de la literatura infantil y juvenil– declaró no comprender las críticas que señalan un contenido racista en el libro, posicionándose en contra de la reescritura de obras literarias. Machado considera que los niños son inteligentes y capaces de comprender el lenguaje en sus diferentes contextos históricos, y defiende la importancia de las lecturas críticas mediadas por padres y educadores.

Cuidado con el otro

El caso de Menina bonita do laço de fita reabre el debate sobre cómo abordar obras que, con el paso del tiempo, generan lecturas discordantes y se vuelven controvertidas. Al fin y al cabo, ¿qué hacer cuando la intención de la autora y la interpretación de la lectora entran en conflicto? Una nueva generación de autoras y autores de literatura infantil y juvenil ha trasladado estas rupturas discursivas al interior de las propias narrativas. Es el caso del escritor e ilustrador paulistano Alexandre Rampazo, autor de A cor de Coraline (“El color de Coraline”).

El libro, publicado en 2017, narra la historia de una niña negra que empieza a cuestionar la expresión “lápiz color piel” –utilizada antiguamente para designar el color rosa o beige– al darse cuenta de que su propia piel tiene un color diferente. Rampazo afirma que, aunque solo ha recibido comentarios positivos sobre la obra, la literatura –a diferencia de otras artes– brinda al autor vivo la oportunidad de reflexionar sobre su propio lenguaje y modificarlo en ediciones posteriores, algo que él denomina “la magia de la reimpresión”.

Rampazo no considera que el proceso de revisión sea una especie de autocensura. “Es un ejercicio de empatía. Una forma de tener consideración hacia el otro. Cuando decimos que las críticas son 'quejiqueo' o políticamente correctas, cerramos la discusión sin reflexionar sobre el asunto”, dice Rampazo, un hombre blanco criado en una familia interracial.

Términos que envejecen mal

Por su parte, André Neves, autor e ilustrador de Pernambuco, no tiene reparos en decir que ya ha modificado sus obras; no por presión externa, afirma, sino por voluntad propia. “En el libro Maroca e Deolindo, realicé revisiones lingüísticas acordes con la actualidad, cambiando términos que ya han caído en desuso porque envejecieron mal. Son cambios sutiles, hechos por respeto al lector, como sustituir la palabra 'indio‘ por 'indígena'”, revela.

“Somos humanos y siempre cometemos errores. Reevaluar nuestra labor artística es una forma de madurar”, dice. Neves, un hombre blanco, es el autor de Obax, una narración ilustrada sobre las aventuras de una niña negra en las sabanas africanas. El libro ganó el Premio Jabuti en 2011 en la categoría de literatura infantil. “Mi intención era hablar sobre el continente africano –tan rico, hermoso y mágico–, que todavía se explora poco en el ámbito escolar debido al racismo estructural de la sociedad”, afirma.

Malestar ante la violencia

Fuera de la literatura, otras y otros artistas han tenido el desafío de revisitar sus obras, como el cantante y compositor brasileño João Bosco. El artista, que recientemente cumplió 80 años, afirmó que la canción “Gol anulado”, lanzada originalmente en 1976 en el disco Galos de briga, ha sido blanco de críticas por parte de lo que llamó “grupos identitarios de izquierda”. La samba, con letra de Aldir Blanc (1946-2020) y música del propio João Bosco, narra un acto de violencia física contra una mujer durante un partido de fútbol. El punto de vista adoptado es el del marido: “Cuando gritaste, Mengo/ En el segundo gol de Zico/ Me quité el cinturón sin pensar/ Y pegué hasta cansarme”, dice la letra de la canción.

“'Gol anulado' es una samba-crónica que ha permanecido incólume durante casi cinco décadas. Fue grabada incluso por una mujer, Elis Regina, en 1976”, contextualiza el periodista Luiz Fernando Vianna, biógrafo de Aldir Blanc. Para los oyentes que crecieron en medio de los avances en los derechos de las mujeres en el país –como la creación de la Ley Maria da Penha en 2006 y la tipificación del delito de feminicidio en 2015–, la letra de la canción puede resultar bastante ofensiva. Intérpretes contemporáneas como la cantante carioca Teresa Cristina, por ejemplo, han declarado que ya no se sienten cómodas cantando “Gol anulado” debido a su contenido machista, y se niegan a incluirla en sus actuaciones. João Bosco, por su parte, afirma que sigue interpretando la canción en sus conciertos en defensa de una supuesta libertad creativa del artista.

“Es un verso machista, pero el autor está contando una historia. No significa que Aldir Blanc estuviera de acuerdo con la actitud del personaje. Es preciso distinguir al autor del yo lírico”, observa Vianna. “Aldir creció en la Zona Norte de Río de Janeiro en los años 50, un entorno extremadamente machista. La canción refleja eso, pero no quiere decir que el autor defienda la violencia contra la mujer. Es una obra artística, no una tesis”, puntualiza el periodista, resaltando la importancia de la obra del músico y letrista para la resistencia a la dictadura militar brasileña, de la cual forma parte la canción que se convirtió en símbolo de la lucha contra el régimen: O bêbado e a equilibrista, de 1979.

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