Entrevista con Hannelore Vogt Ir siempre un paso adelante

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© Biblioteca municipal de Colonia

Hannelore Vogt, directora de la premiada biblioteca municipal de Colonia, habló en entrevista con Michaela Bodeheim sobre la relevancia de las bibliotecas en la era digital, la pertinencia que tiene hoy el término y el exitoso modelo de la institución que dirige.

En Alemania, los usuarios de las bibliotecas públicas disponen de una creciente oferta de servicios que supera en mucho el acceso a una colección de libros escogidos. ¿Tiene sentido seguir usando el término “biblioteca” en los tiempos que corren?

La verdad es que no del todo, puesto que las bibliotecas hoy son en realidad mucho más que solo eso. Por otra parte, sin embargo, los libros siguen siendo un componente central de las bibliotecas y el término en sí tiene una connotación positiva, que las personas vinculan con la confianza y la credibilidad. Y ya que en Alemania no existe una palabra verdaderamente adecuada para definir lo que hoy son las bibliotecas, parece lógico quedarse con la denominación histórica, que ya está, por así decirlo, patentada.

"Una persona que busca contenidos, ya no necesita una biblioteca" dijo recientemente al diario NZZ el director de la Biblioteca de la Escuela Superior Técnica Confederada de Zúrich, Rafael Ball. ¿Cómo pueden mantener su relevancia las bibliotecas en la era digital? ¿Cuál es su aporte?

Las bibliotecas nunca se han limitado a la transferencia de información. La información en sí, efectivamente, en determinados casos la puedo encontrar sin mayor problema en internet. Pero las bibliotecas ofrecen mucho más que eso: permiten acceder a los contextos y a la cultura y generan conocimiento. Nosotros hemos observado que los usuarios utilizan cada vez más la biblioteca como espacio colectivo de aprendizaje e interacción. Y en un sentido que va mucho más allá de la pura información y que involucra muy diversos aspectos del aprendizaje. No se trata solo del aprendizaje clásico a través de un libro o de un programa de E-Learning, si no del aprendizaje a través de la inspiración y la espontaneidad, del intercambio y del quehacer propio. Esto es lo que hace que el lugar siga siendo importante.

En algunos formatos de actividades, el usuario no es un mero “consumidor” o participante, sino que se transforma él mismo en actor, en la medida que le transmite su conocimiento a un tercero. Por ejemplo en los talleres-escuela digitales o en las actividades de los así llamados Makerspace, donde estudiantes de colegio –en calidad de “Junior Experts”- ofician de profesores y los adultos, de alumnos. Otros ciclos de actividades, como nuestra Science Slam, contribuyen también a esta nueva manera de aprender, que traspasa con creces los formatos tradicionales de aprendizaje.

La biblioteca municipal de Colonia que usted dirige recibió en 2015 el título de “Biblioteca del año” ¿cuáles son las claves de este desarrollo tan exitoso?

Un componente de nuestra gestión innovadora es que nosotros no esperamos a que una modalidad haya decantado para considerarla, sino que actuamos de manera proactiva. Nuestro joven equipo está permanentemente observando lo que ocurre en la ciudad y nos mantenemos informados de los desarrollos novedosos en diversas áreas por medio de publicaciones y ferias, por ejemplo, en el ámbito tecnológico. En esa línea, identificamos tendencias con potencial de futuro y desarrollamos a partir de allí nuevas ofertas para la biblioteca. A la hora de otorgarnos el premio, el jurado consideró como un elemento importante el hecho de que hemos sido capaces de encauzar nuestros enfoques innovadores y creativos en una estrategia clara y consistente, y que hemos tenido el valor de probar cosas nuevas. Si bien eso implica siempre el riesgo de tener alguna vez un traspié, nos coloca también un paso más adelante. La cooperación con instituciones que no son necesariamente los socios más tradicionales de una biblioteca, forma parte también de nuestro exitoso concepto. En ese contexto, cooperamos con espacios de coworking; fab labs, es decir, talleres abiertos, o escuelas que trabajan con cursos iPad o minirobots.

Su biblioteca se ha ido transformando de manera crecente en un espacio social ¿Cuál es la reacción que esto provoca en las instancias de financiamiento y en los usuarios?

Los organismos de financiamiento se hacen naturalmente la misma pregunta que el señor Ball, en el sentido de si las bibliotecas son todavía necesarias. En este contexto, debe decirse que la calidad de espacio social de la biblioteca es un componente importante para nuestro stakeholder. La interacción social, de carácter intergeneracional, incluyente –también de los inmigrantes- y participativa, transforma a la biblioteca en un espacio social altamente democrático, y eso es algo muy importante para nosotros y para nuestros usuarios. Por ello, nuestro argumento hoy no son las cifras de préstamos, sino las de visitantes, que nos permiten compararnos con otras instituciones culturales. En Colonia, la biblioteca tiene más público que todos los museos municipales juntos. Las instituciones de financiamiento y los políticos siempre nos piden estadísticas y cifras junto a nuestros reportes de actividades. En ese contexto, nuestras cifras de visitantes resultan siempre muy convincentes.

Recientemente obtuvieron ustedes un premio en el marco de la Semana europea 2016 en la categoría “Llegar a Alemania”. ¿Cómo se vincula la biblioteca con ese ámbito temático?

Actualmente están llegando muchos refugiados a Alemania. Ese se ha transformado en un importante tema social en nuestra ciudad, y nosotros, como parte de ella, nos sentimos llamados a hacer nuestro ese tema e involucrarnos. No se debe olvidar, además, que el idioma y su transmisión son una parte importante de nuestro trabajo, por lo cual estamos de alguna manera predestinados a actuar.

¿Cuál es el próximo proyecto?

Eso es difícil de responder, porque tenemos al menos diez nuevos proyectos entre manos. En el área del E-Learning, por ejemplo, Apple quiere desarrollar con nosotros contenidos para su plataforma. También tenemos en carpeta proyectos en el área del aprendizaje de idiomas, entre ellos, el desarrollo de un App para el aprendizaje de alemán de niños refugiados y un App para visitas guiadas de colegios.  El proyecto “Papá me lee”, por su parte, responde al clásico concepto de la lectura en voz alta de los padres a los hijos. La idea aquí es involucrar a papás provenientes de culturas donde la lectura a los niños no es una tradición.

Los procesos y proyectos que me ha mencionado requieren de un personal capaz de asumir su implementación. ¿Cómo logra la dirección de la biblioteca crear esas capacidades?

Junto al trabajo asociado con otras instituciones, nuestro personal es clave en el éxito de nuestra gestión. Puesto que por lo general se trabaja con una planta de personal fija, es importante involucrar a todos los trabajadores en la transformación. Para el desarrollo de proyectos, creamos en primera instancia un equipo de innovación del que participan personas de diversos niveles jerárquicos. Luego, los nuevos proyectos se comparten con el resto del equipo, realizando las capacitaciones correspondientes. Para ello, utilizamos también blogs y wikis internos. La participación, la comunicación y la información son elementos muy importantes para implementar cambios. Si el personal no se sube al tren, la biblioteca no puede avanzar.
 

Hannelore Vogt © Hannelore Vogt Hannelore Vogt estudió Bibliotecología, Historia del arte y Gestión cultural. Realizó su doctorado en Marketing con una tesis sobre orientación al usuario. Desde 2008 es directora de la Biblioteca Municipal de Colonia; que fue galardonada en 2015 con el título de “Biblioteca del año”. Anteriormente, dirigió por 15 años la Biblioteca municipal de Würzburg, que fue igualmente galardonada como “Biblioteca del año”.