Hannelore Vogt Sobre el futuro de las bibliotecas

Hannelore Vogt visita una Biblioteca popular en Buenos Aires.
Hannelore Vogt visita una Biblioteca popular en Buenos Aires. | Foto: Goethe-Institut

La sociedad atraviesa un proceso de profunda transformación del que las bibliotecas no están exentas. El acceso igualitario al conocimiento va mucho más allá de la palabra escrita y la educación en el siglo XXI incluye la formación digital, pues las nuevas tecnologías y redes sociales son una de la claves de la participación social.

Las bibliotecas no son meras colecciones de libros o salas de lectura, sino espacios vivos y dinámicos. Son, sobre todo, espacios de aprendizaje que nos inspiran y nos estimulan a “hacer”, e incluso aprender cuando uno menos lo espera. Y aquí me refiero al aprendizaje en su sentido más amplio, que sobrepasa el mero acto de estudiar lo que dicen los libros. Hoy en día las personas no queremos ser solo espectadores, queremos participar activamente, probar cosas nuevas, crear “productos” propios y compartir  ideas y conocimientos con otros. Por eso existen programas que se alimentan de la creatividad de sus participantes, y en este sentido una ciudad cultural como Buenos Aires tiene un gran potencial.

En el futuro también habrá libros y bibliotecas, pero la transmisión de conocimiento basada en la participación directa ocupará un lugar aún más decisivo. A partir de esto surgen nuevas actividades en las que los usuarios de las bibliotecas adoptan un rol activo como actores y organizadores. Algunos ejemplos son los slams de ciencia, los markerspaces, la nueva narrativa digital y el aprendizaje de idiomas con herramientas novedosas como los anteojos de realidad virtual.

En la era de la comunicación digital y la conectividad, son indispensables los espacios que habilitan la comunicación sin intermediarios, de persona a persona. Las bibliotecas se vuelven cada vez más eso que llamamos el “tercer lugar”, además del hogar y el lugar de trabajo. A su vez, crece la importancia de las bibliotecas como lugares de encuentro atractivos con una atmósfera distendida y confortable. La Biblioteca del Goethe-Institut es un lugar que está a disposición del público, que ofrece un ambiente abierto y relajado, es la “carta de presentación” del instituto.