Luz y arquitectura: un universo deslumbrante

Hace mucho que la iluminación se convirtió en una disciplina de diseño autónoma, cuya aplicación no se limita al teatro, los espectáculos o los eventos masivos. Hoy en día, además de los ámbitos del trabajo y de la vivienda, también los grandes espacios urbanos, los parques y las estaciones de tren y de metro tienen su propio diseño de luces, tanto para el día como para la noche. Estación de metro Hafencity Universität, Hamburgo, pfarré lighting design

Berlín, sinfonía de una ciudad. Con sus calles y edificios iluminados en la noche, la película de Walter Ruttmann mostró por primera vez en 1927 una vida urbana movida por la luz. La oscuridad de los patios interiores contrasta con los brillantes focos de automóviles, los carteles luminosos y las marquesinas de cines y tiendas. Por encima de las imágenes que giran en remolino destellan las señales de una torre de radio, semejante a un faro sobre la rompiente de la ciudad.

Nueva construcción en la luz

En los años veinte, con la electrificación, la fascinación por la luz en cuanto elemento arquitectónico configurador llegó también a las zonas rurales. En 1925, en la pequeña ciudad de Celle, de Baja Sajonia, el arquitecto Otto Haesler, perteneciente al movimiento Neues Bauen (Nueva Construcción), dio nueva importancia a la luz cuando diseñó torres de vidrio que se iluminan por las noches para las escaleras de la urbanización St. Georgs Garten. Los sutiles matices en el tratamiento experimental de la luz, típicos de los años treinta y cuarenta, fueron reemplazados no sólo por el peso monumental de las catedrales de luces que Albert Speer escenificaba en los congresos del Partido Nacionalsocialista, sino que también desaparecieron durante la Segunda Guerra Mundial bajo artillería antiaérea y la tormenta de rayos que provocaba la aniquiladora lluvia de bombas.

Nuevo impulso gracias al arte

La oscuridad de la posguerra, al menos en las grandes ciudades, da paso a nuevos y resplandecientes mundos nocturnos, a coloridos carteles luminosos y curvos letreros de neón. En los años sesenta y setenta aumenta la tendencia a iluminar los ámbitos íntimos y privados con diseños internacionales, con lámparas danesas, italianas y norteamericanas.

Para concebir la luz como dimensión espacial autónoma atmósfera de configuración cambiante y para evocar emociones, fue necesario el impulso de los artistas. En 1964, el grupo Zero mostró en la documenta de Kassel cómo se puede dibujar con la luz en el espacio. También las coloridas proyecciones constructivistas de Gerwald Rockenschaub y las instalaciones de Via Lewandowsky dieron nuevos bríos al diseño de luz y color en Alemania. Un importante pionero en la creación artística mediante la luz es el estadounidense James Turell. Ya a mitad de los años sesenta comenzó a experimentar con ilusiones ópticas, en las que la luz aparece no sólo como superficie de color, sino también como arquitectura lumínica. El diseño con luz se ha expandido hasta formar un espacio interdisciplinario en el que trabajan juntos diseñadores, artistas, ingenieros y técnicos. El grupo berlinés Luminauten, ganadores del Premio Alemán al Diseño Lumínico en la categoría Nueva Generación, es una combinación de artistas y diseñadores. Ellos escenifican espacios y los intervienen con luz.

Atmósferas de luz y color

La diseñadora de luces Ulrike Brandi, de Hamburgo, combina conocimiento técnico con capacidad creativa. Concibe el diseño de luces como un componente esencial de la arquitectura, un componente que permite experimentar en los espacios. Con sus diseños magistrales para las ciudades de Bremen, Hamburgo y Rotterdam, Ulrike Brandi muestra que la luz puede utilizarse en el espacio urbano como elemento de cohesión.

Las infraestructuras de transporte, especialmente las estaciones de metro, se convierten en algo más que en lugares de espera gracias a las escenificaciones de luz. La estación Hafencity Universität, de Hamburgo, diseñada en 2012 por el grupo integrado por Rapauch Architekten, Pfarré Lightning Design y Stauss Grillmeier, reflejan la atmósfera del puerto bajo tierra con sus doce contenedores de vidrio de color que cuelgan del techo. La alternancia entre rojo, azul verde y naranja sumerge a la estación en un mar de ritmos y atmósferas cambiantes hechas de luz y color.

Especialistas en cualquier tarea de iluminación

El estudio Licht Kunst Licht, fundado en 1991 por Andreas Schulz, debe su fama no sólo al diseño de luces de la Cancillería de Alemania, de la Casa Paul Löbe o la Casa Elisabeth Lüders, todas en el distrito gubernamental de Berlín. El estudio también participó en la reforma de la sala plenaria del parlamento de Baviera, el Maximilianeum de Múnich, a cargo del arquitecto Volker Staab. La sala está concebida como un espacio de luz diurna, con un techo enteramente de vidrio. Las lámparas ubicadas en el hueco del cielo raso permiten una apacible transición de la luz natural a la artificial y de este modo ofrecen buenas imágenes para la transmisión televisiva de las sesiones.

Los especialistas en luz hoy están en condiciones de realizar todas las tareas de iluminación que surgen en el ámbito de la construcción. Las recientes investigaciones de producción de luz mediante seres vivos muestran que se están desarrollando nuevas ideas para futuras estrategias sustentables. Será interesante ver qué especialidades se reunirán en el futuro en el ámbito del diseño de luces.