Giro a la derecha en la política El final de una Europa común

¿Derecha o izquierda? Las posiciones extremas le cuestan caro a los partidos establecidos.
¿Derecha o izquierda? Las posiciones extremas le cuestan caro a los partidos establecidos. | Foto (detalle): © Fotolia/Coloures-pic

¿Qué sucederá si los populistas de derecha se vuelven más fuertes en la Unión Europea? Alexander Häusler, sociólogo e investigador de la Escuela Superior de Düsseldorf especializado en extremismo, habla sobre las causas y las consecuencias del giro a la derecha y las posibles estrategias para enfrentarlo.

En toda Europa los populismos de derecha están ganando terreno político. En abril de 2016, el partido Alternativa para Alemania (AfD) quedó en las encuestas como tercera fuerza nacional. ¿Cuál es la razón del éxito de los partidos de derecha?

Una razón es la crisis de la eurozona. A esto se suma que el número de refugiados sigue creciendo desde agosto de 2015 y los países europeos se han mostrado incapaces de de encontrar una solución razonable a nivel regional.  Ahora bien, detrás del éxito de los partidos de derecha está también una pesada crisis de la representación política que le permite a las fuerzas populistas de derecha dar respuestas nacionalistas a la crisis del modelo europeo.

¿Qué diferencia a estos populistas de los extremistas de derecha y los neonazis?

En Europa tenemos partidos de extrema derecha que se comportan como partidos populistas y a la vez tenemos partidos populistas de derecha que no provienen de la extrema derecha. El partido más peligroso de Europa es el Frente Nacional de Francia, que desde que Marine Le Pen reemplazó en la conducción a su padre, Jean-Marie Le Pen, tiene una clara orientación de populismo de derecha. Por otro lado, tenemos en Suiza al Partido Popular Suizo, la agrupación de derecha más fuerte de toda Europa, que originariamente viene de un movimiento campesino. Este espectro amplio también se ve en el Parlamento Europeo.

Las fuerzas de izquierda y derecha aprovechan la crisis del modelo europeo

Algunos dirigentes de la AfD de Alemania defienden posiciones de extrema derecha y de un nacionalismo racista. ¿El tránsito a estas posturas se da sin conflictos?

Hasta cierto punto sí. La AfD es un espacio político, ubicado a la derecha de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la canciller Angela Merkel, que acoge a distintas capas sociales. Cuando se fundó, en la AfD dominaba el grupo enonómico-liberal de su fundador, Bernd Lucke. Pero incluso antes del cambio en la dirección del partido, ocurrida en 2015,  pertenecían también a la AfD antiguos partidarios del CDU o del CSU, conservadores desilusionados y también círculos de extrema derecha, que propugnan un nacionalismo racista. Estas diferentes tendencias no se reúnen bajo el mismo techo sin conflictos. El espectro va desde conservadores, que no se consideran de extrema derecha, hasta neonazis recalcitrantes. En mayo de 2016 la AfD alcanzó representación en ocho parlamentos regionales y ahora debe demostrar que es capaz de actuar en la política real. Veremos, pues, si puede sobrevivir o le espera el mismo destino que a otras agrupaciones de derecha que han desaparecido.

En algunos países de Europa hay fuertes partidos populistas de izquierda, por ejemplo, en Grecia,  Syriza, el partido del primer ministro Alexis Tsipras, o en España, Podemos, que surgió de un movimiento político en 2011. ¿Por qué aparecieron?

Los motivos son muy diferentes. En el populismo de derecha, hay una motivación vinculada a la excluyente idea de un pueblo étnicamente definido y orientada contra inmigrantes y extranjeros.  Los populistas de izquierda, en cambio, quieren representar a todo el pueblo y ponen el foco en la justicia social. La crisis de la representación política llevó a que se vigoricen nuevas fuerzas, tanto de izquierda como de derecha. Mientras no haya en la Unión Europea una reglamentación  política correspondiente, nada de esto cambiará.

Confrontación en lugar de demonización

El éxito de los populistas de derecha es responsabilidad de los partidos establecidos. ¿Estamos experimentando una implosión del sistema de partidos europeo?

En algunos países este sistema ya está erosionado desde hace años. Lo que observamos desde hace mucho tiempo en Francia, Austria u Holanda puede pasar también en Alemania. También pasó en Italia: los partidos populares se empequeñecen y pierden importancia. No estoy seguro de que los grandes partidos de Alemania hayan comprendido lo que puede sobrevenirnos. Los populistas de derecha subsisten porque se presentan como los perseguidos por una  elite política liberal de izquierda, que supuestamente reprime la opinión del pueblo, del cual ellos resultan ser los defensores. Este efecto se reforzará si los partidos establecidos se niegan a hablar con ellos. En Alemania sería mucho  más sensato confrontar con la AfD y mostrar qué consecuencias tendrían para Alemania y Europa el egoísmo nacional y el racismo.

El FPÖ  es un partido muy fuerte de Austria. En Francia, Marine Le Pen tiene esperanzas de convertirse en presidenta en 2017.  ¿Llegarán al poder en Europa los políticos de derecha?

En parte ya lo hicieron.  El modelo de todos los populistas de derecha es Viktor Orbán, de Hungría.  Si en otros países llegan fuerzas de derecha a la conducción del gobierno o el estado, será el fin de la Europa común.