Diez cosas que el norte siempre quiso del sur

El mundo industrializado depende desde hace siglos de la explotación de los países del sur del planeta. La lista de productos provenientes del sur que han enriquecido al primer mundo es larga. Una breve historia de la codicia colonialista.

La revolución industrial del siglo XVIII y el imperialismo europeo fueron dos procesos dependientes uno del otro: Europa tenía por fin la tecnología que le aseguraba el dominio de sus colonias, y de ellas provenían los recursos naturales y la mano de obra necesarias para mantener andando los mecanismos de la industrialización.

El colonialismo no sólo expandió las relaciones comerciales internacionales, sino que además modificó por completo el mapa del sur del planeta. Asia, África y América fueron reinventadas en gran medida a través de la codicia europea. Europa, asediada por guerras y pestes, encontró en los “nuevos mundos” que colonizó y subyugó durante décadas una suculenta despensa de productos que parecían inagotables. Esa dependencia por parte del norte justificó –y sigue justificando hoy en día– la explotación ecológica y humana de vastas áreas del sur del mundo. A continuación, algunas de las cosas provenientes del sur que el norte siempre ha codiciado.