FEDERICO PUIG
Federico Puig es dramaturgo, director teatral y psicólogo cognitivo que vive y trabaja en Montevideo, Uruguay. Es maestreando en Arte y Cultura Visual, se graduó de la carrera de actuación profesional de “La Escuela del Actor” (Montevideo) y realizó estudios de Dramaturgia en la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático (Montevideo). Paralelamente a su formación académica ha estudiado artes escénicas en distintos proyectos, cursos y workshops con artistas locales e internacionales, entre los que destacan Gabriel Calderón, Marianella Morena, Simon Stephens, y Josep María Miró, entre otros. Ha obtenido diferentes reconocimientos para su trabajo artístico, incluyendo varios premios en poesía y dramaturgia, destacando el primer lugar en la categoría dramaturgia del premio Juan Carlos Onetti de la Intendencia de Montevideo en 2018, y también una beca académica de la Universitat Autónoma de Barcelona para estudiar arte y cognición en el año 2015.
Es cofundador de Teatro de Arte del Fondo, grupo de creación escénica con el que ha creado la mayor parte de su trabajo artístico desde el año 2012. Integra Salvadora Editora, editorial especializada en dramaturgas mujeres, y conforma el equipo gestor de “La Emergente”, espacio en Montevideo de desarrollo y difusión de artes escénicas emergentes desde un marcado perfil militante político. Tanto dentro como fuera de la compañía, ha participado desde diversos roles en diferentes proyectos escénicos que lo han llevado a presentar trabajos en Uruguay, Chile, Perú y España. Como director y/o dramaturgo, los trabajos de los cuales se siente más orgulloso son: Crisis o la cosificación de un sujeto sujetado; Mamut -con la compra de su corbata le regalamos un cinturón de cuero para enseñar a su hija-; Un Artista de la Muerte; e Y.
El proyecto inicial con el cual Federico Puig quedó en el proyecto PDE iba a llamarse “Nosotros, los buenos” y buscaba problematizar en torno a la denostación de la otredad. La obra planteaba la hipótesis de que existe una guerra civil simbólica en la sociedad uruguaya que distingue dos bandos: nosotros (asociado habitualmente a clases hegemónicas consideradas tales por variables como sexo, raza, clase, etc.) y ellos (aquellos a quienes no se conocen, pero sirven como chivo expiatorio ante los distintos males de la sociedad). El proyecto se transformó radicalmente con el paso del tiempo y con el marco de desarrollo del PDE y finalmente, durante tiempos electorales en 2019 en Uruguay que ahondaron brechas políticas ideológicas y suscitaron batallas por la narración de la Historia y la memoria, surgió el interés por el símbolo patrio máximo, emblema de la identidad uruguaya y símbolo reivindicado tanto por la derecha más reaccionaria como por la izquierda más radical: José Gervasio Artigas.
ENTUSIASTAS ORIENTALES
El proyecto artístico plantea la existencia ficticia de un grupo de orientales (uruguayos) entusiasmados con la figura de José Gervasio Artigas. Ellos, según afirman, pretenden entusiasmar difundiendo la figura del héroe nacional tanto como han sido entusiasmados por él. Según esta ficción que aspira a legitimarse como realidad, luego de verse timados en 2017 por un productor en un gran proyecto de teatro musical comercial llamado “La leyenda de Artigas”, y debido a la exaltación que les suscitaron los aprendizajes durante dicho proceso, las actrices y los actores de la obra proponen, con sus nombres propios reales, la divulgación enaltecida del prócer a través de la realización de actividades de diversa índole (desde un Free Walking Tour hasta Conversatorios, entre otras), constituyendo cada una de ellas un trabajo propiamente dicho pero enmarcado en el proyecto aún mayor de "Entusiastas orientales". Ya fuera de la ficción, este proyecto procura cuestionar a la legitimación de la Historia, a la construcción de la memoria, a la identidad nacional como convención, y a los difusos límites entre arte y realidad.