Cumpleaños Nr. 80 de Klaus Doldinger El jazz como elixir

Klaus Doldinger
Klaus Doldinger | Foto (detalle): Jim Rakete / Warner

Klaus Doldinger es saxofonista, compositor, líder de una banda. Escribió melodías como “Das Boot” y dirige con Passport uno de los grupos de jazz fusión más longevos del mundo de la música. Y el 12 de mayo del 2016 celebró su 80 cumpleaños. Repasemos su vida y su obra.

Aunque Klaus Doldinger nació el 12 de mayo del 1936 en Berlín pasó su infancia en Viena a donde su familia se había mudado durante la guerra. Fue una decisión acertada ya que alrededor del Danubio se sentían menos las atrocidades que se vivían en Europa durante la primera parte de los años 40 cerca de la Spree. Solo cuando el Ejército Rojo estaba entrando a la ciudad la familia continuó su huída y llegó a Baviera. En un pueblo en la Baja Baviera el chico de nueve años entró en contacto con la música, la cual iba a influir en los planes que tenía para su vida: “Habíamos llegado huyendo en un camión desde Viena. Los estadounidenses entraron y tenían un grupo que al parecer tocaba algo parecido al jazz. En todo caso, quedé muy impresionado. Cuando ese mismo año nos mudamos a Düsseldorf vivíamos en una casa donde un vecino tenía, a través de vías misteriosas, acceso a los llamados V-Discs con grabaciones de jazz, las cuales escuchábamos con ímpetu. Y así fue creciendo de a poco mi pasión por el jazz.”

De dixieland al jazz fusión

Primero se trataba de escuchar pero pronto también de tocar. Doldinger se reunía con adolescentes con los mismos intereses en una librería como Hot Club Düsseldorf. Discutían y tocaban discos. De estos círculos resultaron después los Feetwarmers, la primera banda de Doldinger. Y el chico no tenía vergüenza. Con solo once años consiguió que lo admitiesen en el Conservatorio de Düsseldorf con una versión de un dedo de Hänschen Klein, la cual hizo que la comisión lo admitiera para estudiar. Cursaba la enseñanza secundaria y estudiaba a la vez el piano, el clarinete, teoría y en 1955, antes de terminar el colegio, obtuvo con “Coup Sidney Bechet” su primer trofeo como saxofonista en un festival amateur en Bruselas.

El cimiento para su carrera estaba puesto, la cual llevaría a Klaus Doldinger a pesar de algunos desvíos a la cima del jazz alemán. Su polivalencia estilística y el olfato para las tendencias populares le hacían posible, por un lado, actuar durante los años ´60 con colegas progresistas como Albert Mangelsdorff y, por otro lado, combinar sus propias bandas con orientación tradicional o proyectos bajo el seudónimo “Paul Nero” y “Rhythm and Blues” con improvisaciones con tendencia Bebop.

Klaus Doldinger se convirtió en un artículo de exportación. A partir de mediados de los años ´60 fue a una serie de giras encargadas por el Instituto Goethe y del Ministerio de Asuntos Exteriores que lo llevaron al norte de África y a América del Sur. Álbumes como Jazz-Made in Germany (1963) se percibían a nivel internacional, también gracias a la mezcla musical propia: “Hay que tener en cuenta que en ese entonces era un sonido extraño. En todas partes se escuchaba Cool Jazz pero nosotros mezclábamos influencias negras con Bebop y por ello sonábamos diferentes a la mayoría. Eso se percibía. Aunque no estaba planeado así. Simplemente resultó, tal como después Passport también seguía a la necesidad de combinar rock and roll, Rhythm and Blues, y jazz.”
Klaus Doldinger’s Passport, „The Cat from Katmandu“

Película y televisión

El coqueteo con la música rock se convirtió durante años en un matrimonio de arte. En 1970 Klaus Doldinger fundó la banda Motherhood, entre otros con Udo Lindenberg de baterista, que en 1971 se transformó en la Fusion-Formation Passport. Con este nombre se convertiría durante cuatro décadas y media en una institución dentro del ambiente de jazz fusión y en uno de los grupos alemanes más longevos de todos los tiempos. Al mismo tiempo creó otros pilares para no depender exclusivamente del trabajo en el escenario.

Por ejemplo, cuando en 1967 le llegó una oferta del todavía joven medio –la televisión- para escribir un jingle para la presentación  de la televisión en color, Doldinger probó suerte. Pronto sonorizaba también dibujos animados, escribía música para publicidad y las primeras bandas sonoras para películas como Negresco (1969) del director Klaus Lemke. A través de su colega Will Tremper conoció cineastas jóvenes como Volker Schlöndorff, Margarete von Trotta y Hans Wilhelm Geißendörfer y este camino finalmente lo llevó a encargos de la televisión como el tema musical de la serie Tatort (1970) y de grandes obras de cine con Wolfgang Petersen para Das Boot (1981) y para La Historia sin fin (1984).

Trabajo de lobby y pasión

Doldinger ha recibido incontables honores, desde el Premio de la crítica discográfica alemana al Echo Jazz hasta el Premio Musical de la ciudad de Múnich. Lo armaron caballero, lo nombraron ciudadano de honor de New Orleans y actuaba entre bambalinas entre 1990 y 2015 como miembro del consejo de administración de la GEMA para el diseño de organización de la vida musical alemana. Pero sobre todo es de los pocos músicos que han conseguido llegar a un público amplio durante muchos años y con varios estilos, gracias a su olfato para la fuerza de lo melódico.

Así son la música en general y el saxofón en particular, los cuales también este año de su cumpleaños le dan aplomo para seguir manteniéndose presente en el jazz y en el escenario, como compositor y promotor: “Se puede decir mucho con palabras pero no hay comparación con los sonidos. Se extienden más allá de todo lo demás y tienen una capacidad de expresión que no se puede describir. Ésta es la esencia fundamental que uno adquiere con el jazz y que uno tiene que conservar. Yo siempre he tocado y no tengo la intención de relajarme.”