Antisemitismo “Un problema masivo”

Llevar una kipá en público en Alemania ahora tiene sus riesgos.
Llevar una kipá en público en Alemania ahora tiene sus riesgos. | Foto (detalle): © picture-alliance/dpa/Danierl Bockwold

En Alemania aumentan los casos de ataques antisemitas a ciudadanos judíos. Esto también sucede en las escuelas. Los especialistas reclaman una formación mejor para los docentes.

En la clase de ética, Oscar Michalski mencionó de pasada que era judío. Lo que siguió provocó en el estudiante un pánico mortal y conmovió la confianza de sus padres en la sociedad alemana. Pocos días después de la confesión, en apariencia intrascendente, los compañeros comenzaron a molestar al entonces joven de catorce años: lo golpearon, simularon una ejecución y apretándole el cuello lo ahogaron tanto tiempo que por unos momentos perdió la conciencia. Todo esto pasó a comienzos de 2017 en una escuela de clase media de Berlín, en la que nadie esperaba que se produjera semejante estallido de violencia. Durante varias semanas el director no reaccionó ante los pedidos de ayuda de los padres. Al final, los padres retiraron de la escuela al niño, que en realidad se llama de otra manera, y dieron a conocer el caso en diferentes medios.

El caso de Oscar no es un episodio aislado. Los expertos en antisemitismo plantean que hay un problema de fondo en las escuelas secundarias de Alemania. “En los últimos años, el antisemitismo se ha vuelto más visible, amenazante y violento”, confirma el politólogo Samuel Salzborn, que actualmente es profesor invitado del Centro de Investigación del Antisemitismo de la Universidad Técnica de Berlín. “El antisemitismo va desde agresiones verbales hasta la violencia física”.

Vladislava Zdesenko es abogada y aconseja a padres que atraviesan situaciones de ese tipo. Según su experiencia, los que terminan abandonando la escuela siempre son las víctimas. “Los victimarios se quedan y no sufren ninguna consecuencia”, dice Zdesenko. Eso se debe en parte a que las escuelas no intervienen, tal vez porque es más sencillo que se vaya un alumno a que se vaya todo un grupo. “Pero precisamente para los judíos eso es una señal espantosa”, afirma Zdesenko. “Los jóvenes judíos de la actualidad son de hecho la primera generación después del Holocausto que ya no se siente en el papel de víctima.”

Malos vientos desde dos lugares

Para los judíos corren malos vientos simultáneamente desde dos lugares: los sectores de derecha y el ambiente islámico. La mayoría de las veces, las expresiones antisemitas por parte de los sectores de derecha adoptan la forma del revisionismo histórico, el rechazo de la responsabilidad en el Holocausto o el cuestionamiento de la existencia del Estado de Israel. El antisemitismo islámico se remonta, según Salzborn, a fuentes antijudías del Corán. Este antisemitismo está íntimamente relacionado con el conflicto de Medio Oriente y una identificación excesiva, y muchas veces parcial, con los palestinos.

En el plano político, el antisemitismo parece haber encontrado un hogar en el partido Alternativa para Alemania (AfD). Ningún otro partido cuenta entre sus adherentes con tantos antisemitas. “En la AfD, el cincuenta y cinco por ciento de los partidarios suscriben a expresiones antisemitas”, dice Salzborn. En los otros partidos lo hace entre un quince y veinte por ciento, una cifra igual a la que la investigación empírica confirma desde hace veinte años para la media de la población. El catedrático Uffa Jensen, del Centro de Investigación del Antisemitismo de la Universidad Técnica de Berlín, afirma que “aunque no todos los partidarios de la AfD son antisemitas”, tienen una “tolerancia muy alta” respecto a las expresiones antisemitas de sus dirigentes. Además, el partido tiene está fuertemente conectado con los círculos de derecha y extrema derecha.

¿Y el antisemitismo islámico? ¿Alemania importa el odio a los judíos cuando recibe a muchos refugiados provenientes de países musulmanes? Jensen opina que no. El antisemitismo no está más difundido entre los refugiados que entre la población local. “Cuando el antisemitismo viene de los emigrados, a menudo en realidad son jóvenes de familias árabes o palestinas, que nacieron en Alemania y ya son la segunda o tercera generación en nuestro país”, dice Jensen. Entonces, ¿son jóvenes mal integrados? Tal vez. Pero también tal vez se trate de jóvenes tan bien integrados que saben perfectamente con qué pueden provocar, expresa Jensen. El investigador percibe en los últimos años un fuerte aumento de este fenómeno, incluso son cada vez más los alemanes de origen turco que manifiestan antisemitismo.

La necesidad de reformar los libros escolares

Pero no importa de qué lado venga: “El antisemitismo está mal”, afirma Salzborn, “y hay que rebatir esas expresiones siempre”. Esto, según su opinión, todavía no sucede de modo suficiente en las escuelas, y en este punto acuerdan los expertos. A muchos docentes y directores de escuela este problema los sobrepasa. “En este aspecto la política educativa alemana viene fracasando desde hace décadas”, dice Salzborn.

Dado que también los políticos ven en Alemania que el problema del antisemitismo está creciendo, a comienzos de 2018 el Parlamento Alemán decidió que el país necesita un Comisionado de Antisemitismo. Desde mayo el cargo lo ocupa Felix Klein. Klein opina que el problema en la escuelas tiene un desarrollo paralelo al que muestra en la sociedad, sólo que allí sale a la luz de modo más claro, y por eso reclama que haya más acciones de esclarecimiento. “El judaísmo debe perder su significado místico y debe percibirse como una parte completamente normal de Alemania”. Esto proceso ha de comenzar en las clases. Y en los libros escolares. “Hasta ahora los judíos aparecen sólo como víctimas del Holocausto. Pero el judaísmo siempre ha formado parte de Alemania”, dice Klein. Eso es lo que hay que transmitir.

Todos los expertos en antisemitismo evalúan como problemáticos los libros escolares y el modo en que se forman los docentes. Para que antes casos como el de Oscar, los docentes puedan reaccionar de modo más resuelto, ya en su formación hay que prepararlos para enfrentar la discriminación contra judíos, musulmanes, homosexuales o quien sea.