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Música contra la demencia
La llave del recuerdo

La música puede ser una llave para hacer que vuelvan a surgir recuerdos que se creían olvidados.
La música puede ser una llave para hacer que vuelvan a surgir recuerdos que se creían olvidados. | Foto (detalle): © beatleoff/Adobe

Casi todos vinculamos la música con vivencias agradables. Por eso las melodías y compases pueden ayudar a que los enfermos de demencia recuperen recuerdos enterrados mucho tiempo atrás.

De Katja Marquardt

No es una buena noticia, pero es un hecho: en un futuro cercano no se encontrará la cura de la demencia; la investigación en medicamentos está estancada. “Por eso, en los últimos veinte años se produjo un cambio de perspectiva en la investigación”, confirma Arthur Schall de la Universidad Goethe de Frankfurt. Bajo la consigna “Vivir con o a pesar de la demencia” los investigadores e investigadoras y terapeutas buscan cómo mejorar la calidad de vida de los afectados.

Por este motivo, desde hace algunos años, el psicólogo, musicólogo e historiador del arte explora intervenciones terapéuticas creativas. Por medio de diferentes proyectos de investigación, Schall y sus colegas muestran que principios terapéuticos alternativos como la musicoterapia pueden tener efectos parecidos a los de los medicamentos sobre la conducta, el ánimo y el bienestar de los pacientes.

La biografía musical del paciente es decisiva

El proyecto modelo de estos especialistas de Frankfurt, que ya concluyó, se llamó Klangbrücken (Puentes sonoros) y analizó los efectos de la musicoterapia individual en pacientes con demencia. El estudio logró establecer que, si un paciente escucha música relevante para él desde un punto de vista biográfico, la inquietud, depresión y apatía características de estas personas disminuyen –al menos por un plazo corto– y así aumenta su bienestar emocional. “También en un cerebro que padece demencia pueden formarse nuevas conexiones”, dice Schall. La música podría ser la llave correcta para hacer que resurjan recuerdos que se creían condenados al olvido. “La memoria musical está alojada en un lugar diferente de la memoria biográfica. En cuanto suena la melodía, las letras de canciones de la infancia y de la juventud regresan de inmediato.”

La música podría ayudar a que el paciente vuelva a ser consciente de sí mismo. Pero para que la terapia sea eficaz es importante conocer en detalle la biografía musical de la persona, explica Schall. “Si alguien cantó de niño en el coro de la iglesia y creció escuchando música clásica, no podemos darle música melódica contemporánea.”

Gran capacidad de memoria cuando cantan

Diversas iniciativas en toda Alemania se apoyan en estos conocimientos para ayudar a los enfermos de demencia. Por ejemplo, el proyecto Klang und Leben (Sonido y vida) de Hannover, que puede ser contratado gratis por instituciones de la tercera edad. Músicos entrenados en el abordaje de la demencia invitan a los participantes a un viaje musical.

Desde 2012, la orquesta sinfónica de la estación WDR de Colonia ofrece en cooperación con la iniciativa dementia+art conciertos de cámara gratuitos para personas con demencia y para sus familiares. En los conciertos, que tienen lugar regularmente, se brinda mucha información: por ejemplo, en cada evento los músicos presentan los instrumentos. Al elegir el repertorio se tiene en cuenta que las piezas sean pegadizas y no muy largas. Al final, se canta entre todos.

Siegwald Bütow, gerente de la Orquesta Sinfónica de la WDR, observa lo mismo que ya ha demostrado la ciencia. Cuando cantan, la capacidad de memoria de muchos enfermos de demencia es sorprendente: “Nos quedamos atónitos por la concentración que tienen siempre los participantes. Nos conmueve el modo en que la música los abre y les pone una sonrisa en el rostro.” Al ser una estación de radio pública, la WDR puede desarrollar propuestas que resultarían imposibles para actores privados.

Volver a la vida con la música

La propuesta recibe devoluciones muy positivas. Por miedo a que sus familiares enfermos de demencia molesten durante la ejecución, muchas familias dejan de ir juntas a escuchar música. “Con nuestra propuesta, hacemos posible la asistencia a un concierto en la que todos estén distendidos”, dice Bütow. También el científico Schall de la Universidad Goethe observa que una experiencia musical conjunta puede tener una función importante para los parientes del enfermo. “El familiar y el enfermo pueden volver a mirarse de igual a igual, ya que para entenderse emocionalmente no se necesita el lenguaje.”

Entretanto, otros organizadores de conciertos han tomado el mismo rumbo: con el programa Herz und Seele (Corazón y alma) el Teatro Nacional de Nuremberg ofrece en la primavera de 2019 un concierto especial para este grupo destinatario. Y con la serie Ferne Klänge (Sonidos lejanos), la Filarmónica del Elba, de Hamburgo, y el Ensemble Resonanz ofrecen a personas con demencias y a sus familiares un encuentro con la música. Solistas de renombre entonarán obras de Telemann, Schumann, Dvořák, Copland y Glass.

Para cualquier propuesta de musicoterapia vale la tesis: cuanto más individual, mayor es el éxito. Sin embargo, los conciertos públicos de música clásica para enfermos de demencia constituyen una importante señal social, dice Schall. “La demencia aísla no sólo al paciente sino también a sus familiares. La participación social es un aspecto muy importante. Gracias a estas propuestas, los afectados vuelven a estar entre la gente y participan de la vida cultural.”

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